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La Universidad ante el contexto actual

Los tiempos actuales son interesantes y complejos desde la perspectiva de la formación humana.

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Los tiempos actuales son interesantes y complejos desde la perspectiva de la formación humana. Nunca antes habíamos tenido acceso a un universo inmediato y amplio al conocimiento y la información. No obstante, nuestra capacidad de pensar pareciera verse minada por el vertiginoso ritmo impuesto por las dinámicas de la vida contemporánea. En semejante paradoja es preciso cuestionarnos sobre la importancia de la Universidad en el contexto actual.

Desde su nacimiento como espacio destinado a la formación de nuevas generaciones y construcción del conocimiento en los siglos XI y XII de nuestra era, la Universidad surge de esa aspiración profundamente humana: reunirse para aprender, discutir y pensar con libertad. Gran parte de ese conocimiento tenía como propósito el ampliar los márgenes de autonomía moral e intelectual frente a los poderes de la época y, de esta forma, comenzar un largo camino hacia lo que hoy denominamos ciudadanía crítica.

La Universidad como institución de educación superior enfrenta fuertes tensiones que le son propias. Por un lado, la formación de profesionistas competitivos, flexibles e innovadores, capacitados para su estratégica inserción al campo laboral. Por otro lado, es el espacio reservado y destinado al ejercicio del pensamiento, del diálogo, del disenso y la discusión de las temáticas y problemáticas que nos son comunes. El peligro constante se presenta cuando se pierde el balance. Cuando confundimos la formación humana con la capacitación o el conocimiento con su mera utilidad inmediata.

En este mundo altelamente digitalizado y cada vez más dependiente de la inteligencia artificial, debemos cuestionarnos sobre qué modelo de Universidad queremos construir. Esto es, qué formas de relaciones humanas podemos construirdentro y fuera de las aulas. Es un momento histórico de muchas inquietudes que requieren ser discutidas como comunidaduniversitaria.

Debemos caminar a lado de nuestrasjuventudes en un sentido pedagógico y democrático. Enseñarles no solo a buscarel éxito y el liderzgo, sino humildad parareconocer que se puede fracasar y estarequivocados; empatía para rescatar el valor de lo comunitario; disposición para laescucha y el diálogo; y sobre todo valor ycoraje para asumir la responsabilidad histórica de no solo adaptarse al mundo, sinoimaginar y construir uno distinto.

*- El autor es filósofo y profesor universitario

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