Zona Sísmica
El relevo de Rubén Rocha Moya entre jaloneos de último momento es otro capítulo que se sumó a la tragedia política.

Hasta nuevo aviso
El relevo de Rubén Rocha Moya entre jaloneos de último momento es otro capítulo que se sumó a la tragedia política y de violencia de Sinaloa que ha trascendido a nivel nacional e internacional.
Las pugnas quedaron en evidencia cuando el Congreso estatal tuvo que posponer hasta nuevo aviso la sesión citada a las 8:00 horas de ayer para elegir al gobernador interino a la vez que desde la “mañanera del pueblo”, la presidenta Claudia Sheinbaum dictaba el perfil exigido: Una persona honesta, profesional y con entrega al pueblo que, además, puntualizó, permanecerá hasta que se renueve la gubernatura en 2027.
Lo cierto es que hasta anoche no había definición porque, de acuerdo con medios nacionales, los diputados locales de Morena habrían dicho que la decisión del gobernador interino sería tomada por la dirigencia nacional de su partido y esperaban las indicaciones.
El regreso de Rocha a la gubernatura y su inmediata solicitud de una nueva licencia dejó ver la crítica situación política del sinaloense, desconocido por los suyos y requerido por Estados Unidos acusado de vínculos con el crimen organizado.
Lo que los sinaloenses piden es paz para su Estado pues se dio a conocer que los homicidios dolosos siguen, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, son entre 100 y hasta 124 por mes durante este año
DONACIONES SIN NOMBRE
Mientras el Ayuntamiento de Ensenada enfrenta una situación financiera complicada, la alcaldesa Claudia Agatón Muñiz decidió colocar en el centro de la agenda las fiestas patrias y el espectáculo de la Sonora Dinamita para la noche del 15 de septiembre. El problema no está en celebrar, sino en la falta de claridad sobre quién pagará y bajo qué condiciones.
Cuestionada sobre el costo de la agrupación, Agatón aseguró que sería cubierto mediante una donación que todavía se encuentra en proceso de formalización, sin embargo, al momento de explicar quién realizará el donativo, cuánto aportará y si será necesario algún procedimiento ante el Cabildo, la respuesta quedó en generalidades.
La alcaldesa habló de dos o tres posibles donadores y aseguró que el grupo representa un gasto menor para las finanzas municipales, pero precisamente en un escenario donde se habla de apretar el cinturón, la transparencia debería ser todavía mayor, no menor.
Si existe un empresario o un grupo de empresarios dispuesto a cubrir el espectáculo, lo mínimo sería informar con claridad quiénes son, cuánto aportarán y bajo qué esquema se realizará la operación, no basta con asegurar que el recurso será producto de una donación cuando todavía se está definiendo la ruta para formalizarla.
La explicación de que se trata de una agrupación de bajo presupuesto tampoco resuelve el tema central, la discusión no gira únicamente en torno a si el espectáculo es caro o barato, sino a la manera en que se administran los recursos públicos y privados alrededor de una celebración organizada por el gobierno municipal.
Y mientras las preguntas sobre el financiamiento quedaron sin una respuesta concreta, también surgieron cuestionamientos sobre la seguridad. El antecedente es el Carnaval de este año, donde una estampida registrada durante el concierto de Banda MS puso en riesgo a los asistentes debido a que se rebasó la capacidad en una de las entradas.
El episodio debería obligar al gobierno municipal a ser especialmente cuidadoso. Una celebración pública no puede medirse solamente por la contratación de un artista o por la cantidad de personas que se pretende atraer, la seguridad debe estar por encima de cualquier expectativa de asistencia.
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