Epiceno
Quizá por necedad soy de los que no admiten el género femenino para el sustantivo presidente.

Quizá por necedad soy de los que no admiten el género femenino para el sustantivo presidente. Y me confieso necio porque la palabra presidenta está incluida en el Diccionario de la lengua española desde hace muchos años…
Aun así, sin atenerme a lo que señala la Real Academia Española, sostengo que presidente es un vocablo epiceno, que son aquellos que tienen un solo género gramatical para designar a seres de uno y otro sexo; por ejemplo: agente, amante, artista, chofer, comerciante, cría, estudiante, mar, señoría. De tal modo que, con el sustantivo epiceno víctima se nombra a quien sufre un atentado sea un hombre o una mujer.
Por ello, cuando me refiero a la mujer dirigente del poder ejecutivo de nuestro país, yo le llamo “la presidente” a Claudia Sheinbaum. Y -tal vez- más que necedad sea una arbitrariedad; pero con toda sinceridad afirmo que no lo hago por capricho y menos por sexismo o por machismo. Sino por una auténtica condición gramatical que a mí me convence. Como cuando se afirma: “la cómplice del delincuente era su cónyuge”. Quedando implícitos los géneros de ella y de él.
Así mismo, el sustantivo miembro de un grupo o sociedad se refiere tanto a un hombre como a una mujer. Las diferencias de género y de sexo las establecen los artículos determinados: el miembro o la miembro…
Los epicenos tienen diversas categorías, ya que se utilizan para nombrar a personas, a comunidades, lugares, animales, vegetales y apelativos neutros. En ámbitos administrativos, educativos, políticos y sociales; en medios de comunicación; entre amigos, conocidos y familiares…
Varios muy utilizados -mañana, tarde y noche- son cliente, estadista, periodista; águila, jirafa, serpiente; ratón, lechuza, sapo; felicidad, inteligencia, paciencia; adolescente, bebé, pariente; deportista, futbolista, tenista; demandante, jurado, litigante; cantante, conferencista, guionista; ayudante, modelo, joven; anestesista, dentista, nutricionista; espárrago, especie, vegetal; imaginación, ingenio e innovación y muchos… muchísimos más que son adjetivos y sustantivos epicenos de cabo a rabo; tal y como debería de seguir siéndolo la palabra presidente. Aunque bien sé que esto no sucederá y no pasará más que por razones gramaticales; sino por política feminista.
Tratándose del nombre de mi actividad profesional, también es un sustantivo epiceno por estar dedicado a desmenuzar palabras y perseguir significados por varias décadas, siendo mi actividad la de articulista.
LA PALABRA DE HOY: EPICENO
Consulté un diccionario chileno de etimologías que señala que la palabra epiceno llega del latín “epicoenus”, tomado por los gramáticos del género griego “epíkoinos” que significa “por encina de lo común”, formado por el prefijo “epi” / “sobre” o “por encima de”; y “koinós” / “común”. Dícese en gramática cuando la misma palabra se usa tanto para el género masculino como femenino, como, por ejemplo: hormiga, con el que nos referimos tanto al macho como a la hembra. Y, sencillamente -digo yo- porque son insectos representantes de la eusocialidad que es el nivel más alto en la organización de ciertos animales como abejas, avispas y hormigas, las tres de nombre epiceno.
*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.
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