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-Azo

Aunque no fue un partidazo, quedé satisfecho con el triunfo de México de tres a cero contra Corea del Sur.

Miguel Ángel Lino

Aunque no fue un partidazo, quedé satisfecho con el triunfo de México de tres a cero contra Corea del Sur. Destacando el tercer tanto, ese sí que fue un golazo. Anotación que se inicia con un despeje de Memo Ochoa, quien no pudo haber terminado de mejor forma su carrera cubriendo el arco del América y siendo el guardameta del equipo tricolor en seis Copas del Mundo. Historial deportivo que crece por haber jugado en Europa, lo que justifica que se haya ganado -atajada tras atajada- a lo largo de 22 años el título de porterazo.

Por otro lado, sé muy bien que pude haber escrito las palabras éxito, gol y partido anteponiéndoles a cada una la contracción “gran” que es la apócope del adjetivo grande y con ello quedaran por ejemplo “gran gol” en lugar de “golazo”. Sin embargo, hoy quise desmenuzar el sufijo -azo y perseguir su significado con valor aumentativo tanto apreciativo como despectivo. Terminación que va muy bien cuando expresamos nuestra admiración por el físico súper atlético de un hombre o la figura curvilínea de una mujer quienes lucen sendos cuerpazos.

Asimismo, -azo ejerce condición polisémica en muchas palabras, como en zapatazo que puede ser “zapato grande, elegante y lucidor”; así como “un “golpe dado con el zapato”, expresión que utilizamos cuando -por ejemplo- un portero lanza un fuerte despeje decimos que dio tremendo zapatazo.

Lo anterior me hizo recordar que, cuando me portaba mal de niño, mi mamá me agarraba a chanclazo limpio; así como me daba mis buenos cinturonazos. También vino a mi memoria el automóvil del vecino que tenía un Mercedes-Benz plateado brillante, del que decía que era mi carrazo favorito.

Muchas palabras llevan el sufijo -azo como amigazo, buenazo, campanazo, dedazo, espaldarazo, flechazo, golpazo, latigazo, manazo, pelotazo y así, principiando con casi todas las letras del abecedario hasta llegar a la “z”, como aparece en zurdazo: “Lo noqueó de un zurdazo”.

Ni duda cabe, un sinnúmero de palabras brota añadiéndoles un simple sufijo, tales como de papel, papelería y de máquina, maquinaria que terminan en “-ira”; de teléfono, telefonista y de cartera, carterista con “-ista”; y de rápido, rapidísimo y de social, socialismo (ismo).

Así fue como hoy traté con sufijos que alfinal de las palabras les modifican su significado y categoría gramatical. Morfemasque están en el español que hablamos y escribimos todos los días, máxime en nuestrolenguaje coloquial como cuando decimos“esa mujer es un mangazo”, “mi amigo esun tipazo” y “le voy a echar un vistazo”.

LA PALABRA DE HOY: -AZO.

Proviene del latín “acéus” del que también se deriva “-áceo”, la cual pasó al español como el sufijo -azo que principalmente se utiliza para expresar golpe o acciónbrusca, repentina y contundente como entrancazo. Se relaciona con el término griego “zoion” que significa “un ser vivo”. Espero que hoy, al leer el artículo de mi Columba Palabra por Palabra, pase más queun grato momento ¡Un momentazo!

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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