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Hablemos del Mundial

Estamos viviendo la fiesta más grande del fútbol. Millones de personas han llegado a México para disfrutar del Mundial y basta salir a las calles para sentir el ambiente.

Anita B.  de Ochoa

Estamos viviendo la fiesta más grande del fútbol. Millones de personas han llegado a México para disfrutar del Mundial y basta salir a las calles para sentir el ambiente. Familias completas con la camiseta de la Selección, niños pintados de verde, blanco y rojo, plazas llenas, restaurantes abarrotados y miles de mexicanos recorriendo enormes distancias con tal de asistir a un partido. Y la verdad, eso me emociona.

Me emociona ver que, cuando queremos, los mexicanos somos capaces de unirnos. Cantamos el Himno Nacional con orgullo, con emoción, abrazamos a personas que ni conocemos cuando cae un gol y hacemos sacrificios enormes por apoyar a nuestro equipo. Hay quienes piden vacaciones, quienes ahorran durante años y hasta quienes se endeudan con tal de vivir esa experiencia. Entonces… surge una pregunta:

Si somos capaces de hacer todo eso por un partido de fútbol, algo tan efímero ¿Por qué no lo hacemos por México? ¿Por qué esa misma pasión desaparece cuando se trata de defender aquello que realmente afecta nuestro futuro y el de nuestros hijos? Nos quejamos de que cada día alcanza menos el dinero, de que los impuestos aumentan, así como la inseguridad, las extorsiones y crímenes. Del sector salud colapsado carente de medicamentos e insumos en los hospitales, del deterioro como nunca, de la educación con un bajísimo nivel educativo y tantas decisiones que afectan directamente a nuestras familias; comentamos nuestra inconformidad en la sobremesa o en redes sociales pero… ahí termina todo.

Mientras tanto, miles de madres buscadoras recorren el país, buscando a sus hijos desaparecidos. Lloran, suplican, pidiendo ayuda y encuentran más solidaridad entre los ciudadanos que en autoridades corruptas e insensibles... ¿Dónde está entonces, esa capacidad de organizarnos? Cuando vemos que, desaparecen instituciones que durante años sirvieron como contrapeso del poder, cuando se aprueban leyes que reducen libertades o cuando nuestros hijos reciben una educación cada vez más cuestionada, que daña sus mentes, la mayoría cómodamente solo observa lo que pasa…

Pareciera que hemos aprendido a resignarnos. Y eso SI debe preocuparnos, más que cualquier derrota deportiva. Porque el problema NO es que los mexicanos Pareciera que hemos aprendido a resignarnos. Y eso SI debe preocuparnos, más que cualquier derrota deportiva. Porque el problema NO es que los mexicanos.

Y no se trata de dejar de disfrutar el fútbol, al contrario, el deporte une, alegra y despierta un sano orgullo nacional. Pero sí de preguntarnos: ¿Por qué esa unidad aparece cada cuatro años frente a una cancha… pero desaparece cuando está en juego el futuro de Nuestra Patria?

Porque el día que los mexicanos sintamos el mismo compromiso y valor por nuestro maravilloso país México que el que sentimos por nuestra Selección, dejaremos de ser indiferentes, cobardes y comodinos y entonces ya nadie podrá detenernos.

¡Mujer mexicana forja tu Patria!

*- La autora es consejera familiar.

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