Un laboratorio de California afirma haber administrado a un paciente un virus diseñado con inteligencia artificial para combatir una infección resistente a los antibióticos, aunque todavía no publica resultados científicos que demuestren la eficacia del tratamiento
La terapia Omnii-1 utiliza bacteriófagos que atacan bacterias específicas, pero la empresa no ha revelado la evolución del paciente ni publicado resultados revisados por pares que permitan evaluar su eficacia.

Un laboratorio de inteligencia artificial de California afirmó haber administrado por primera vez a un paciente humano un virus diseñado con IA para combatir una infección resistente a los antibióticos.
El tratamiento, desarrollado por la empresa emergente Radical Numerics bajo el nombre Omnii-1, busca acelerar la creación de terapias personalizadas contra bacterias para las que quedan pocas opciones médicas.
El anuncio se realizó el martes, pero los resultados aún no han sido publicados en un estudio científico revisado por pares. La empresa tampoco reveló detalles sobre la evolución del paciente, por lo que todavía no es posible determinar la eficacia clínica del tratamiento.
¿Cómo funciona el virus diseñado con inteligencia artificial?
La terapia utiliza bacteriófagos, virus que infectan y destruyen bacterias específicas. A diferencia de los antibióticos de amplio espectro, que pueden afectar también a microorganismos beneficiosos, estos virus pueden dirigirse contra determinadas especies o cepas bacterianas.
El proceso habitual para desarrollar una terapia con fagos puede ser lento: los investigadores buscan en grandes colecciones de muestras ambientales un virus capaz de atacar la bacteria que provoca la infección de un paciente. Para ello, primero deben identificar el microorganismo responsable y estudiar sus características.
Una vez que encuentran un fago adecuado, este se adhiere a receptores específicos de la superficie bacteriana, introduce su material genético y utiliza la célula para multiplicarse. Finalmente, rompe la bacteria y libera nuevas partículas virales.
La especificidad de los bacteriófagos es una de sus principales ventajas, ya que permite atacar determinadas bacterias sin afectar necesariamente a otros microorganismos presentes en el organismo.
La empresa busca acelerar el desarrollo de tratamientos
Radical Numerics sostiene que su modelo de inteligencia artificial puede ayudar a diseñar fagos bajo demanda, en función de las características de la bacteria que se busca combatir.
Para desarrollar Omnii-1, la compañía afirma haber entrenado su sistema con secuencias genómicas, genomas de fagos y datos sobre las interacciones entre estos virus y sus bacterias objetivo.
La empresa explicó que sintetizó variantes diseñadas por el modelo y evaluó su recuperación y actividad frente a distintas cepas bacterianas. La recuperación permite determinar si un genoma viral diseñado puede generar un fago viable capaz de replicarse en el laboratorio.
Según Radical Numerics, los resultados de estos experimentos sirven para mejorar las siguientes rondas de modelado y diseño, con el objetivo de obtener candidatos terapéuticos adaptados a infecciones concretas.
En una publicación de blog, la compañía describió el caso como el primer uso clínico mundial de fagos diseñados mediante inteligencia artificial. Aseguró que los virus se administraron a un paciente con una infección resistente a los antibióticos, bajo un protocolo de uso compasivo autorizado y dirigido por un médico.
El tratamiento aún necesita evidencia clínica
La resistencia a los antimicrobianos representa un problema de salud mundial. De acuerdo con la información citada en el anuncio, las bacterias resistentes a los antibióticos podrían estar relacionadas con casi 40 millones de muertes para 2050.
Ante este escenario, la terapia con fagos es una de las vías que se investigan para combatir infecciones que no responden a los tratamientos convencionales. Sin embargo, el anuncio de Radical Numerics no permite concluir que Omnii-1 sea seguro o eficaz para los pacientes.
La empresa no dio a conocer los resultados clínicos del caso ni información detallada sobre la respuesta del paciente. Justificó la falta de datos específicos por motivos de privacidad.
Por ahora, el uso de Omnii-1 en un paciente constituye un anuncio de la empresa y no una eficacia demostrada mediante una publicación científica revisada por pares. Será necesario contar con información clínica verificable para conocer sus resultados y determinar el alcance de esta tecnología.
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