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Usar toallas mojadas cerca de las ventanas han utilizado presos en Francia para mitigar la ola de calor; también en Italia y Bélgica destinan recursos para combatirlo pese a los reportes de hacinamiento

La investigación también documentó un incidente ocurrido la madrugada del 8 de julio en la prisión de Limoges, al sur de Orleans.

Usar toallas mojadas cerca de las ventanas han utilizado presos en Francia para mitigar la ola de calor; también en Italia y Bélgica destinan recursos para combatirlo pese a los reportes de hacinamiento
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EUROPA.- Las fuertes temperaturas mantienen a varios países de Europa con medidas para mitigar las olas de calor y esto no escapan las cárceles que reportan hacinamiento.

Con temperaturas exteriores superiores a 37 grados Celsius, Manu, un preso de 29 años, pasa buena parte del día sobre su cama y trata de moverse lo menos posible. Para reducir el calor cuelga toallas mojadas alrededor de la ventana de su celda en la prisión francesa de Orleans-Saran.

Su caso forma parte de una investigación de Reuters publicada el 7 de agosto, que documentó cómo las olas de calor de este verano están agravando problemas que ya existían en las cárceles de Francia, Italia y Bélgica: hacinamiento, edificios antiguos, poca circulación de aire y falta de espacios suficientes para la población penitenciaria.

Las cifras permiten dimensionar el problema. Francia alcanzó una ocupación penitenciaria promedio de 141.3% al 1 de julio; Italia se encontraba en 139.7% hacia finales del mismo mes y Bélgica llegó a 121% en agosto. En términos simples, una tasa de 141% significa que existen aproximadamente 141 personas por cada 100 plazas disponibles.

La inspectora general de prisiones de Francia, Dominique Simonnot, informó que su oficina recibió tal cantidad de quejas durante la ola de calor de junio que tuvo que incorporar a una persona adicional para atender las comunicaciones. Archivo. EFE/Nic Bothma

¿Qué significa vivir una ola de calor dentro de una cárcel?

A diferencia de una persona que puede salir de casa, cambiar de habitación o acudir a un sitio climatizado, los presos tienen pocas posibilidades de modificar el ambiente donde pasan gran parte del día.

En Orleans-Saran, una prisión inaugurada en 2014 y considerada relativamente reciente dentro del sistema francés, Manu explicó que intenta enfrentar las altas temperaturas reduciendo al mínimo su actividad física.

La inspectora general de prisiones de Francia, Dominique Simonnot, informó que su oficina recibió tal cantidad de quejas durante la ola de calor de junio que tuvo que incorporar a una persona adicional para atender las comunicaciones.

Simonnot describió situaciones en las que tres o cuatro personas comparten una celda de nueve metros cuadrados, dentro de edificios sin aire acondicionado y con dificultades para disipar el calor.

Francia llega a 141.3% de ocupación penitenciaria

El hacinamiento es uno de los factores que más complican la respuesta a las temperaturas altas.De acuerdo con cifras gubernamentales citadas por Reuters, las prisiones francesas alcanzaron una ocupación promedio de 141.3% al comenzar julio de 2026.

Meses antes, las propias estadísticas del Ministerio de Justicia ya mostraban que la densidad penitenciaria nacional superaba ampliamente su capacidad y era todavía mayor en las prisiones destinadas principalmente a personas en prisión preventiva o condenadas a penas cortas.

El Ministerio de Justicia francés ha respondido durante las olas de calor con medidas como:

  • Mayor acceso al agua.
  • Duchas adicionales.
  • Distribución de protector solar.
  • Posibilidad de adquirir ventiladores en determinados centros.
  • Ajustes temporales en las rutinas penitenciarias.

Sin embargo, el propio gobierno reconoce que esas acciones atienden el problema inmediato y no solucionan la causa estructural.

Sacha Straub-Kahn, portavoz del Ministerio de Justicia francés, señaló que a mediano y largo plazo será necesario combatir el hacinamiento, porque incrementa las dificultades durante los periodos de calor.

Un preso resultó herido en Limoges, pero existen dos versiones sobre lo ocurrido

La investigación también documentó un incidente ocurrido la madrugada del 8 de julio en la prisión de Limoges, al sur de Orleans.

El preso explicó a su abogado y a su madre que perdió el conocimiento debido al calor cuando se levantó para ir al baño, cayó y sufrió una herida en la cabeza.

Un representante sindical de los trabajadores penitenciarios ofreció otra versión: sostuvo que el hombre se resbaló mientras trataba de subir hacia una ventana para conseguir aire.

El preso explicó a su abogado y a su madre que perdió el conocimiento debido al calor cuando se levantó para ir al baño, cayó y sufrió una herida en la cabeza. Foto Ilustrativa: IA Grok

Reuters no pudo hablar directamente con el preso ni verificar cuál de las dos versiones describe con precisión el accidente.

Su abogado, Charly Salkazanov, solicitó el expediente médico para establecer qué ocurrió. El servicio penitenciario regional de Burdeos no comentó sobre el caso particular, pero informó que el centro había ampliado el acceso a duchas y agua durante la ola de calor.

Italia también se acerca a 140% de ocupación

El problema no se limita a Francia y es que la organización italiana Antigone, autorizada desde 1998 para visitar y documentar las condiciones de las cárceles del país, reportó en abril una ocupación efectiva de 139.1%, con 64 mil 436 personas encarceladas para 46 mil 318 plazas realmente disponibles. En 73 centros la ocupación superaba 150% y en ocho rebasaba incluso 200%.

Para finales de julio, Reuters situó la tasa nacional en 139.7%. El 14 de julio, asociaciones, representantes civiles, políticos y defensores de derechos penitenciarios organizaron visitas simultáneas a 36 cárceles italianas.

Antigone reportó celdas sin ventiladores o refrigeradores, camas de tres niveles, espacios exteriores sin protección suficiente contra el sol y establecimientos que alcanzaban niveles de ocupación cercanos a 250%.

Italia destinó dinero para ventiladores y refrigeradores

El Ministerio de Justicia italiano asignó 800 mil euros, unos 923 mil dólares, para comprar ventiladores y refrigeradores destinados a las prisiones durante el verano.

El gobierno también anunció la creación de 10 mil plazas penitenciarias adicionales antes de terminar 2026. Hasta el momento del reporte de Reuters, los datos oficiales todavía no reflejaban la incorporación de esas nuevas plazas.

Además, el Parlamento italiano aprobó medidas para facilitar que determinados presos con problemas de dependencia de drogas o alcohol puedan continuar el cumplimiento de sus condenas fuera de prisión mientras participan en programas de rehabilitación.

El objetivo también es disminuir la presión sobre un sistema penitenciario que opera por encima de su capacidad.

En una cárcel retiraron barreras de las ventanas para que entrara aire

El calor incluso obligó a revisar medidas de seguridad. En Cosenza, al sur de Italia, se retiraron pantallas de metacrilato colocadas desde 2021 frente a las ventanas.

Esas barreras tenían como finalidad impedir que drones introdujeran teléfonos celulares y otros objetos prohibidos en la cárcel. El problema era que también restringían la circulación del aire.

Riccardo Turrini Vita, garante nacional de los derechos de las personas privadas de libertad, intervino para solicitar su retiro al considerar que una ventilación adecuada es una condición necesaria dentro de los centros penitenciarios.

Bélgica tiene cárceles con casi el doble de presos que plazas

Bélgica enfrenta otro escenario de sobrepoblación. Su Consejo Central de Vigilancia Penitenciaria (CCSP) ha advertido que el número de personas encarceladas aumentó 21% entre enero de 2023 y enero de 2026, al pasar de 11 mil 53 a 13 mil 363 internos.

Reuters situó la ocupación promedio de las cárceles belgas en 121% durante agosto.

El CCSP ya había calificado la sobrepoblación como una situación que compromete las condiciones de vida, la atención médica y los procesos de reinserción. A comienzos de 2026 pidió al gobierno federal y a autoridades municipales adoptar medidas ante lo que describió como una crisis penitenciaria.

En Gante hay 447 presos en una cárcel para 260

Uno de los casos más claros está en Gante. Su director, Pieter Van Caeneghem, informó que la prisión mantiene 447 personas en instalaciones diseñadas para 260.

Durante las olas de calor también han aumentado las tensiones: responsables de las cárceles de Gante y Merksplas reportaron más peleas entre presos y enfrentamientos con trabajadores penitenciarios.

Van Caeneghem explicó que los problemas derivados del hacinamiento se vuelven varias veces más difíciles cuando las temperaturas aumentan.

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Las cárceles han tenido que flexibilizar incluso protocolos de seguridad

En Merksplas, el director Serge Rooman comenzó hace tres años a realizar excepciones durante las olas de calor.

Entre ellas estaba dejar abiertas durante la noche determinadas ventanas de las celdas y abrir puertas internas para mejorar la circulación del aire.

Con el tiempo, algunas de esas prácticas pasaron a formar parte de las directrices aplicadas durante periodos de temperaturas altas.

Para Rooman, el problema principal está en los propios edificios: ventanas antiguas, aislamiento deficiente y poca ventilación.

Su argumento resume el debate que atraviesa actualmente varias cárceles europeas: la condena judicial implica privar a una persona de la libertad, no someterla a condiciones que pongan en riesgo su integridad.

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¿Por qué el calor y el hacinamiento forman una combinación de riesgo?

Cuando una prisión supera su capacidad, hay más personas compartiendo dormitorios, baños y áreas comunes. También aumenta la demanda de agua, duchas, atención sanitaria y ventilación.

El problema puede ser mayor entre poblaciones con condiciones de salud mental, dependencia de sustancias u otras enfermedades.

Reuters señala que alrededor de la mitad de la población penitenciaria de Bélgica presenta algún trastorno psiquiátrico, según el CCSP. En Francia, dos investigaciones financiadas con recursos públicos encontraron problemas psiquiátricos o de adicciones en alrededor de dos tercios de las personas evaluadas al ingresar a prisión.

El propio CCSP considera que la salud mental es uno de los asuntos centrales del sistema penitenciario belga y ha relacionado sus dificultades de atención con la sobrepoblación.

¿Qué están haciendo los tres países?

Las respuestas inmediatas comparten algunos elementos: más agua, duchas adicionales, ventiladores, cambios en la circulación del aire y ajustes en las actividades diarias.

Francia reconoce que necesita reducir la sobrepoblación. Italia combina la compra de equipos con planes de nuevas plazas y medidas alternativas para determinados presos. Bélgica ha flexibilizado protocolos durante episodios de calor y mantiene abierto el debate sobre su capacidad penitenciaria.

Pero las medidas de verano no resuelven por sí mismas edificios antiguos ni cárceles que operan permanentemente por encima de su capacidad.

Las olas de calor de 2026 han dejado expuesta esa diferencia: enfriar una celda durante algunos días puede reducir el riesgo inmediato; evitar que tres o cuatro personas tengan que compartir espacios diseñados para menos ocupantes requiere cambios de largo plazo.

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