Jóvenes trabajadores en China comparten habitación e incluso cama para reducir el alquiler ante los bajos salarios y el temor a perder el empleo
Una joven de Wuhan disminuyó su gasto mensual en 450 yuanes al compartir la cama con una desconocida, una práctica todavía minoritaria que expone la presión económica, la incertidumbre laboral y el consumo limitado entre parte de la población joven

Compartir departamento con otras personas es una estrategia habitual para reducir el costo de la vivienda. Sin embargo, algunos jóvenes trabajadores en China han llevado esta medida más lejos: además de dividir una habitación, aceptan compartir la misma cama con una persona desconocida para pagar menos alquiler.
Según información publicada por Forbes, con base en un reporte de Reuters, este fenómeno todavía representa una práctica minoritaria entre los aproximadamente 260 millones de inquilinos del país. Su presencia en redes sociales, no obstante, muestra cómo algunos jóvenes enfrentan salarios estancados, empleos inestables y temor a quedarse sin ingresos.
El caso de Winnie Zeng, una agente de ventas de 25 años que vive en Wuhan, se convirtió en uno de los ejemplos más visibles. La joven invitó a otra mujer de la misma edad a compartir su habitación y su cama, lo que le permitió reducir su renta mensual en 450 yuanes, equivalentes a unos 66 dólares.
Compartir la cama para conservar más del salario
Zeng recibe alrededor de 4 mil yuanes mensuales y trabaja durante largas jornadas en transmisiones en vivo para promocionar los productos de la empresa que la emplea.
La preocupación por perder su trabajo y quedarse sin recursos la llevó a buscar una compañera. Con el ahorro en la renta, puede conservar cerca de tres cuartas partes de sus ingresos mensuales para alimentos, transporte y posibles emergencias.
“Es una cuestión de supervivencia”, explicó la joven en el reporte retomado por Forbes. También señaló que una persona sin ahorros pierde capacidad para enfrentar cualquier imprevisto cuando deja de recibir un salario.
Las dos mujeres viven en un departamento con cinco habitaciones, cada una alquilada por separado. Antes de establecer una convivencia permanente, acordaron un periodo de prueba de ocho días para comprobar si podían compartir el espacio.
Además del beneficio económico, Zeng aseguró que la convivencia le ofrece compañía al terminar su jornada. Sin embargo, para otras personas que recurren a esta alternativa, la decisión responde principalmente a la necesidad de reducir gastos.
La práctica genera debate en redes sociales
El tema comenzó a circular con mayor fuerza en plataformas digitales chinas durante junio.
De acuerdo con Reuters, una etiqueta relacionada con las dificultades de compartir cama superó las 14 millones de visualizaciones en Weibo. El contenido vinculado con esta práctica alcanzó casi 40 millones de reproducciones en Douyin, la plataforma relacionada con TikTok.
En Xiaohongshu, una aplicación enfocada en contenido visual y estilo de vida, las búsquedas sobre compartir cama mostraron más de 37 mil publicaciones. Entre ellas aparecieron anuncios de personas que buscaban dividir una habitación y, en algunos casos, utilizar la misma cama.
La atención en internet no significa que esta forma de alojamiento se haya generalizado en China. El fenómeno continúa siendo reducido, pero funciona como una señal de las decisiones que algunos trabajadores están tomando para enfrentar la incertidumbre económica.
La presión financiera también afecta a trabajadores mayores
El problema no se limita a quienes comienzan su vida laboral.
Reuters documentó el caso de Morgan Pan, un residente de Pekín de 39 años que comenzó a compartir su habitación después de que la empresa de inteligencia artificial donde trabajaba entrara en proceso de quiebra. Actualmente gana menos de la mitad de lo que recibía anteriormente.
Al dividir la habitación, redujo el costo conjunto de la renta y los servicios a unos mil 200 yuanes mensuales. Su compañero también enfrenta dificultades económicas después de que una inversión en un restaurante fracasara y le dejara deudas.
Pan describió su situación como resultado de la “presión de la vida”, no como una experiencia alentadora.
Otro residente de Pekín, identificado únicamente por el apellido Wang, comenzó a buscar una persona que compartiera su habitación después de perder su empleo en una compañía de ingeniería civil que quebró. Su objetivo es dividir un alquiler mensual de mil 750 yuanes mientras encuentra otro trabajo.
¿Qué ocurre con el empleo juvenil en China?
La inseguridad laboral sigue siendo uno de los principales problemas para los trabajadores jóvenes.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, retomados por Reuters, la tasa de desempleo urbano entre las personas de 16 a 24 años, sin contar estudiantes, se ubicó en 14.9% durante junio de 2026. Aunque fue su nivel más bajo en 12 meses, continuó por encima de la tasa general de desempleo urbano.
Entre las personas de 25 a 29 años, el desempleo fue de 7.1%, mientras que entre quienes tenían de 30 a 59 años se colocó en 4%.
Estas cifras ayudan a explicar por qué algunos jóvenes prefieren reducir sus gastos antes que asumir compromisos financieros de largo plazo. El temor a perder el empleo también puede llevarlos a posponer compras, mudanzas, matrimonios o la adquisición de una vivienda.
China crece, pero el consumo avanza lentamente
La economía china creció 4.7% durante el primer semestre de 2026, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Sin embargo, el avance se desaceleró de 5% en el primer trimestre a 4.3% en el segundo.
La producción industrial y las exportaciones mantuvieron un comportamiento positivo, pero el consumo mostró un avance menor. Las ventas minoristas de bienes de consumo aumentaron solo 1.3% anual durante el primer semestre, mientras que en junio crecieron 1%.
La propia autoridad estadística reconoció que persiste un desequilibrio entre una oferta productiva fuerte y una demanda interna débil. También reportó una caída de 18% en la inversión inmobiliaria durante la primera mitad del año.
¿Cómo puede afectar esta tendencia a la economía?
Mingwei Liu, director del Centro para el Trabajo y el Empleo Global de la Universidad de Rutgers, explicó que estos casos reflejan la falta de estabilidad laboral, pertenencia urbana y expectativas claras de ingresos entre un segmento de los jóvenes.
Si esa percepción se extiende, podría reducir el gasto de los hogares, la demanda de vivienda y las tasas de matrimonio, tres factores importantes para una economía que busca depender más del consumo interno.
Zeng también adoptó otros hábitos para ahorrar. Cocina en casa, evita comprar ropa costosa y procura construir una reserva financiera.
Para ella, compartir la cama no es solo una tendencia de internet. Es una concesión ante una realidad en la que los salarios iniciales resultan limitados frente al costo de vivir en una ciudad y a la posibilidad de perder el empleo.
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