El movimiento feminista 4B explica por qué la idealización del “hombre coreano” en los K-Dramas oculta una cruda realidad de violencia y desigualdad doméstica en el país
Activistas surcoreanas piden a las extranjeras no confundir la ficción televisiva con el machismo y la polarización política actual.

COREA DEL SUR.- En los últimos años, un fenómeno social transformó la estructura comunitaria en Corea del Sur. Se trata del movimiento 4B, una corriente de feminismo radical que propone una resistencia absoluta a los mandatos patriarcales. De acuerdo con registros de la Enciclopedia Britannica y análisis de la organización GIRE, esta iniciativa suma a unas 50,000 seguidoras y busca cambiar de raíz las dinámicas sociales, políticas y económicas del país. Su postura es drástica: ante la misoginia sistémica, su objetivo central es “exterminarla” de las instituciones del Estado.
El nombre del movimiento proviene de un prefijo coreano muy específico: bi, que significa “no”. A partir de esta negativa, las activistas construyeron cuatro pilares fundamentales que rigen su vida cotidiana y que rompen por completo con las expectativas tradicionales de la sociedad surcoreana.
¿Cuáles son los cuatro pilares del movimiento 4B?
Para comprender esta corriente, es necesario desglosar las cuatro restricciones voluntarias que asumen sus integrantes:
- Bihon: No al matrimonio heterosexual.
- Bichulsan (o Bichulsa): No a la maternidad.
- Biyeonae: No a las citas con hombres.
- Biseksu: No a las relaciones sexuales con hombres.
Al retirar su participación de estos cuatro ámbitos, las mujeres buscan quitar el soporte que sostiene al sistema familiar y laboral tradicional, el cual consideran inherentemente opresivo.

Te puede interesar: “Una conocida estaba casada con un coreano que abusaba de ella y, aun así, el país le retuvo a sus hijos para dárselos a él”: Mujer da a conocer la cara oculta de Corea del Sur
Las razones de la protesta: desigualdad y violencia en cifras
Este movimiento no surgió de forma aislada, sino como respuesta a una realidad económica y social compleja. Las demandas de las ciudadanas se centran en resolver problemáticas urgentes que afectan su día a día.
Desigualdad económica en el trabajo
Corea del Sur enfrenta retos severos en materia de equidad laboral. Datos oficiales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) confirman que este país tiene la brecha salarial de género más amplia de todos los miembros del organismo. Las mujeres ganan entre un 35% y un 37% menos que los hombres por realizar las mismas funciones. Además, el llamado “techo de cristal” es evidente: la representación femenina en puestos directivos apenas alcanza rangos que van del 2% al 11.6%.

Crisis de seguridad y acoso digital
La violencia de género es otro detonante del descontento. Los reportes locales indican que 8 de cada 10 mujeres han sufrido acoso laboral en sus espacios de trabajo. A esto se suma la proliferación del acoso digital a través del molka, un término local para referirse a la epidemia de cámaras ocultas en baños públicos, vestidores y hoteles. Las activistas señalan la falta de leyes efectivas para sancionar estos delitos y proteger a las víctimas.
El factor demográfico y la autonomía del cuerpo
La resistencia al matrimonio y a la maternidad ocurre en un contexto demográfico crítico. Según estadísticas del Banco Mundial, Corea del Sur registra la tasa de natalidad más baja del planeta, con apenas 0.72 hijos por mujer.
El gobierno surcoreano ha intentado revertir esta tendencia mediante incentivos económicos y campañas institucionales. Sin embargo, las seguidoras del movimiento 4B rechazan estas medidas por considerar que el Estado las trata como herramientas de producción y reproducción, en lugar de reconocer su agencia individual.
Este principio de autonomía corporal también se manifiesta en la campaña asociada “Escape the Corset” (Escapa del Corsé). Esta iniciativa promueve el rechazo activo a los estándares de belleza extremos del país, caracterizados por la presión social para someterse a cirugías estéticas y dietas insalubres.
K-Dramas vs. Realidad: el rechazo a la idealización
Un punto relevante del movimiento 4B es el llamado directo que hacen a las mujeres de otros países para dejar de idealizar las relaciones con los ciudadanos surcoreanos. Las activistas explican que existe una distancia considerable entre los productos culturales de exportación y la vida diaria.
- Ficción televisiva: Los dramas coreanos o K-Dramas muestran personajes masculinos atentos y caballerosos. Las activistas aclaran que estas producciones son ficciones comerciales que no representan el panorama social del país.
- Carga en el hogar: En la práctica, la distribución de las tareas domésticas y de cuidados sigue siendo profundamente desigual, dejando la mayor parte de la responsabilidad sobre las mujeres.
- Polarización social: El clima actual en el país presenta una fuerte polarización política respecto al feminismo y los derechos humanos, lo que expone a las mujeres a ambientes de hostilidad y machismo arraigado.

Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Te recomendamos

Estos son los k-dramas más vistos y populares en Netflix
Ni Una Menos vuelve a marchar en Argentina tras feminicidio de adolescente de 14 años y reclama acciones contra la violencia de género

Samsung no logra acuerdo salarial con su sindicato y aumenta el riesgo de una huelga masiva de 50,000 trabajadores el 21 de mayo tras rechazar la eliminación del límite en el pago de bonos anuales

Mientras en México la pobreza se refleja en techos de lámina y colonias sin servicios, en Corea del Sur los hogares vulnerables viven con infraestructura moderna, pero con bajos ingresos, empleos inestables y una fuerte precariedad entre adultos mayores

Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados