México publicó una nueva norma de emergencia para regular el cemento que se fabrica, importa y vende en el país, con pruebas obligatorias de resistencia, composición y calidad, además de certificaciones y nuevos datos en los sacos, aunque su cumplimiento todavía depende de una condición establecida por la Secretaría de Economía
La regulación incluye a fabricantes e importadores y busca evitar que materiales que no cumplen con los parámetros técnicos lleguen a las construcciones. Su exigibilidad dependerá de que existan organismos certificadores acreditados

La Secretaría de Economía publicó una nueva regulación para controlar la calidad del cemento hidráulico que se fabrica, importa y comercializa en México. La medida establece requisitos técnicos, pruebas de laboratorio y condiciones de certificación para comprobar que el material cumpla con parámetros mínimos de resistencia y estabilidad antes de llegar al mercado.
Se trata de la Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-023-SE-2026, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 2 de noviembre. Según información de La Jornada, la disposición busca frenar la distribución de cemento que no cumple con los estándares necesarios para su utilización en obras y construcciones.
El documento oficial señala que la regulación responde a la necesidad de homologar las especificaciones de los cementos hidráulicos y evitar que productos sin garantías suficientes de desempeño se comercialicen en el país. Sus disposiciones abarcan tanto a los fabricantes nacionales como a quienes importan o distribuyen este tipo de material.
Sin embargo, aunque la norma entrará en vigor al día hábil siguiente de su publicación, su cumplimiento no será exigible de inmediato. La Secretaría de Economía deberá confirmar que existen suficientes organismos de evaluación de la conformidad acreditados y aprobados para aplicar los procedimientos establecidos.
¿Qué pruebas deberá cumplir el cemento?
Uno de los principales cambios es que los productos deberán demostrar que cumplen con especificaciones físicas y químicas mediante pruebas técnicas.
La norma contempla distintos aspectos que permiten evaluar el comportamiento del cemento durante su utilización en una construcción:
- Resistencia a la compresión: mide la capacidad del material para soportar cargas después de su endurecimiento.
- Tiempo de fraguado: establece cuánto tarda el cemento en comenzar y completar el proceso de endurecimiento.
- Estabilidad de volumen: permite revisar que el material no presente expansiones o contracciones fuera de los límites establecidos.
- Composición química: incluye parámetros como el contenido de trióxido de azufre.
- Características especiales: contempla requisitos adicionales para cementos resistentes a los sulfatos, de baja reactividad álcali-agregado, bajo calor de hidratación o de color blanco.
La resistencia se clasifica de acuerdo con los resultados obtenidos a los tres y 28 días, según el tipo de cemento. Las clases establecidas incluyen 20, 30, 30R, 40 y 40R; la letra R identifica los productos que cuentan con una especificación de resistencia rápida.
Estos ensayos permiten comprobar que el material corresponde a las características declaradas por el fabricante y que puede utilizarse conforme a las especificaciones técnicas correspondientes.
Los sacos de cemento deberán incluir más información
La NOM también establece nuevos requisitos de información comercial para que compradores, distribuidores y autoridades puedan identificar el origen y las características del producto.
Cuando el cemento se comercialice en sacos, el empaque deberá incluir de manera clara e indeleble:
- Nombre o denominación genérica del producto.
- Nombre o razón social del fabricante o importador.
- Domicilio fiscal.
- País de origen.
- Marca registrada.
- Cantidad expresada en kilogramos o toneladas.
- Nombre y ubicación de la planta productora.
- Designación normalizada del cemento.
Para el cemento que se entregue a granel, la información deberá aparecer en la factura o remisión correspondiente.
Con estos datos, la autoridad podrá identificar al responsable del producto, su procedencia y la clasificación técnica que declara cumplir. La disposición también permite distinguir los materiales nacionales de los importados.
¿Cómo se certificará el cemento?
La norma establece procedimientos de evaluación de la conformidad para comprobar que los productos cumplen con los requisitos técnicos. Los fabricantes e importadores podrán elegir entre los esquemas de certificación previstos en el documento.
El proceso contempla la revisión de información técnica, la toma de muestras representativas, la realización de pruebas de laboratorio y la emisión de un certificado cuando se demuestre el cumplimiento de las especificaciones.
Además, los fabricantes deberán mantener controles periódicos de calidad. Entre las pruebas contempladas se encuentran revisiones semanales de resistencia a la compresión y tiempo de fraguado, así como controles de estabilidad de volumen y composición química con distintas frecuencias.
La Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) estarán a cargo de la verificación y vigilancia de la norma, de acuerdo con las atribuciones de cada institución.
¿Cuándo será obligatorio cumplir con la nueva norma?
Aunque la NOM-EM-023-SE-2026 fue publicada el 2 de noviembre y entrará en vigor al día hábil siguiente, sus requisitos no podrán exigirse hasta que la Secretaría de Economía emita un pronunciamiento sobre la disponibilidad de suficientes organismos de evaluación acreditados y aprobados.
El documento también contempla una etapa de transición. Mientras concluye la acreditación de esos organismos, la Dirección General de Normas de la Secretaría de Economía podrá realizar directamente la evaluación de la conformidad, siempre que existan laboratorios acreditados y aprobados para efectuar las pruebas correspondientes.
En caso de que todavía no se cuente con esos laboratorios, la autoridad podrá valorar informes de resultados vigentes emitidos conforme a la norma mexicana anterior, la NMX-C-414-ONNCCE-2017, para determinar si es posible emitir los certificados correspondientes.
Por ello, la publicación de la norma no significa que todos los fabricantes e importadores deban presentar de inmediato una nueva certificación ni que el cemento que actualmente se vende quede automáticamente fuera del mercado. La aplicación efectiva dependerá de las condiciones previstas en sus artículos transitorios.
¿Por qué se busca frenar el cemento que no cumple con la calidad?
La Secretaría de Economía argumenta que la comercialización de cemento sin certificación puede generar riesgos para la seguridad de las construcciones, debido a que un material con resistencia insuficiente puede afectar la durabilidad y el comportamiento estructural de una obra.
En los considerandos de la norma también se advierte que los productos que no cumplen con los parámetros técnicos pueden generar competencia desleal frente a las empresas que sí cubren los requisitos de calidad y certificación.
El documento estima que la comercialización irregular representa alrededor de 576 mil toneladas de cemento al año, con un valor aproximado de 5 mil 800 millones de pesos. Estas cifras forman parte de la justificación presentada por la autoridad para emitir la regulación.
La nueva disposición busca establecer condiciones técnicas comunes para el cemento hidráulico que se vende en México, con controles sobre su composición, resistencia, certificación e información comercial. Su aplicación, no obstante, dependerá de que se complete el proceso institucional previsto para evaluar y verificar los productos.
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