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Estados Unidos pide a México y Canadá coordinarse para competir contra China y plantea trasladar a Norteamérica las cadenas de suministro que actualmente dependen de la industria asiática

Daniel O’Brien, representante comercial de Estados Unidos, señaló que la revisión del T-MEC debe considerar la seguridad económica, los aranceles y los controles a las inversiones para reducir la dependencia de productos chinos

Estados Unidos pide a México y Canadá coordinarse para competir contra China y plantea trasladar a Norteamérica las cadenas de suministro que actualmente dependen de la industria asiática

México y Canadá deben trabajar junto con Estados Unidos para competir comercial y económicamente contra China, pero también para atraer a Norteamérica una mayor parte de las cadenas de suministro que actualmente dependen del mercado asiático. Así lo planteó Daniel O’Brien, representante comercial adjunto interino para el Hemisferio Occidental de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), durante un encuentro con representantes de la industria manufacturera en México.

El funcionario explicó que la seguridad económica será uno de los temas relevantes para Estados Unidos en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Su postura incluye coordinar aranceles frente a terceros países, establecer mecanismos de cooperación en controles a las exportaciones y revisar las inversiones. Las declaraciones fueron publicadas este 30 de octubre por El Economista, a partir de su participación en la 51.ª Convención Nacional del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Exportación (Index).

La propuesta tiene implicaciones para México porque una parte importante de su actividad manufacturera depende de las ventas al mercado estadounidense. Además, el país podría recibir nuevas inversiones si las empresas deciden trasladar a Norteamérica parte de la producción que actualmente realizan en China.

¿Por qué Estados Unidos quiere que México y Canadá colaboren contra China?

La próxima revisión del TMEC se perfila con un mayor endurecimiento por parte de Estados Unidos. Foto: Generada con IA

O’Brien señaló que la competencia con China es un asunto que comparten los principales actores políticos estadounidenses, tanto republicanos como demócratas.

“Prácticamente todos los actores estadounidenses le otorgan una gran importancia. Se trata, en esencia, de nuestra capacidad para competir con éxito frente a China”, expresó.

Desde la perspectiva de Washington, la seguridad económica significa proteger la capacidad industrial del país y evitar que las dependencias comerciales puedan representar riesgos para su economía.

Por ello, el funcionario sostuvo que los socios comerciales más cercanos, particularmente México y Canadá, deben colaborar con Estados Unidos para alcanzar esos objetivos.

También advirtió que los países que dependen de las exportaciones al mercado estadounidense deben considerar las condiciones de la industria de ese país, pues su capacidad de producción influye en las relaciones comerciales.

“Este es, precisamente, el elemento que seguirá respaldando el fortalecimiento de nuestra relación con México”, afirmó.

¿Qué cambios comerciales busca Estados Unidos en el T-MEC?

La postura de O’Brien se relaciona con los temas que la USTR ha colocado sobre la mesa durante las conversaciones para revisar el tratado comercial de Norteamérica.

Entre los asuntos de interés para Washington se encuentran:

  • Déficit comercial: revisar las diferencias entre las compras y ventas de mercancías con sus socios.
  • Reglas de origen: analizar qué condiciones deben cumplir los productos para recibir los beneficios arancelarios del T-MEC.
  • Seguridad económica: reducir dependencias de proveedores considerados estratégicos o riesgosos.
  • Controles a las exportaciones: coordinar medidas para regular la venta de determinados productos y tecnologías.
  • Control de inversiones: intercambiar mecanismos para vigilar inversiones que puedan tener implicaciones económicas o estratégicas.

El representante comercial también mencionó la posibilidad de coordinar los aranceles externos de los tres países.

Su argumento es que, si Estados Unidos impone barreras comerciales a determinados productos provenientes de China, no quiere que esas mismas mercancías ingresen a su territorio a través de México o Canadá.

“Desde la perspectiva de Estados Unidos, si estamos dispuestos a imponer barreras a los insumos provenientes de China, no queremos que China introduzca esos mismos productos a través de México o Canadá”, explicó.

Sin embargo, reconoció que coordinar esas medidas sería un proceso complejo, con ventajas y desventajas para los países involucrados.

México podría recibir nuevas cadenas de suministro

Uno de los planteamientos más relevantes de O’Brien fue la posibilidad de trasladar a Norteamérica una parte de las cadenas de suministro que actualmente se encuentran en China.

El funcionario cuestionó qué decisiones e incentivos serían necesarios para conseguir que las empresas produzcan más cerca del mercado estadounidense.

Consideró que México podría recibir una parte importante de esa actividad si se concreta una reorganización industrial en la región.

“Si queremos trasladar todo esto —o al menos una parte— a Norteamérica, es muy probable que gran parte termine en México”, señaló.

No obstante, explicó que para conseguirlo se necesita identificar las dependencias actuales, analizar los sectores involucrados y determinar qué condiciones permitirían establecer nuevas operaciones productivas.

También reconoció que China mantiene ventajas por sus costos, calidad de productos, infraestructura logística y ecosistema industrial. Por eso, trasladar la producción no depende únicamente de una decisión comercial, sino de crear condiciones para que las empresas puedan operar de manera competitiva en otros países.

¿Qué importancia tiene el comercio entre México y Estados Unidos?

Las cifras comerciales ayudan a entender por qué México ocupa un lugar central en esta discusión.

De acuerdo con datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, retomados por El Economista, entre enero y agosto de 2026 México exportó mercancías al mercado estadounidense por 419 mil 344 millones de dólares.

En sentido contrario, las importaciones mexicanas de productos estadounidenses sumaron 263 mil 473 millones de dólares.

La diferencia dejó un saldo comercial favorable para México de 155 mil 871 millones de dólares durante esos ocho meses.

Este intercambio muestra la importancia del mercado estadounidense para las empresas mexicanas y explica por qué los cambios en las reglas comerciales pueden tener consecuencias para la industria nacional.

Por ahora, las declaraciones de O’Brien representan la postura de un funcionario estadounidense sobre los temas que considera prioritarios. No significan que México y Canadá hayan aceptado coordinar sus políticas arancelarias o sus controles de inversión.

El alcance de estas propuestas dependerá de las conversaciones entre los tres países y de los acuerdos que se alcancen durante la revisión del T-MEC.

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