G7 libera 100 millones de barriles de petróleo y diésel ¿Por qué lo hace y qué puede pasar con los precios?
La medida busca contener el alza del diésel y aliviar la presión sobre el mercado energético mundial, mientras la UE, la AIE y otros productores preparan sus propias acciones ante las interrupciones de suministro.

El G7 acordó liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo crudo y diésel de sus reservas estratégicas para intentar contener la presión que enfrenta el mercado energético mundial, particularmente el precio del diésel.
La medida, anunciada este viernes 2 de octubre, será coordinada por la Agencia Internacional de Energía (AIE) y comenzará de inmediato. Una parte importante del diésel deberá llegar al mercado durante los primeros 20 días, mientras que el resto se distribuirá durante un periodo de cuatro meses.
Pero la decisión no responde únicamente a un aumento temporal en los precios. El mercado petrolero enfrenta una combinación de interrupciones en el suministro, menor capacidad de refinación y problemas para transportar combustibles, principalmente relacionados con los conflictos en Medio Oriente y Ucrania.
¿Por qué el G7 está liberando sus reservas de petróleo?
El principal objetivo es aumentar rápidamente la cantidad de combustible disponible en el mercado y reducir la presión sobre los precios.
La situación es especialmente delicada para el diésel, utilizado por el transporte de mercancías, maquinaria agrícola, industria y otros sectores de la economía.
De acuerdo con la AIE, durante agosto las reservas mundiales observadas de petróleo cayeron otros 95 millones de barriles, acumulando una reducción de 507 millones desde febrero. Al mismo tiempo, los márgenes de refinación alcanzaron niveles récord, particularmente para el diésel.
El problema no es solamente cuánto petróleo existe en el subsuelo, sino cuánto crudo y combustible puede llegar físicamente al mercado.
La AIE reportó que las exportaciones marítimas de diésel y gasóleo procedentes del Golfo y Rusia se encontraban en agosto 1.6 millones de barriles diarios por debajo de febrero. Las interrupciones relacionadas con Medio Oriente y los daños a instalaciones de refinación rusas han reducido todavía más la disponibilidad de productos refinados.
¿Qué tiene que ver el conflicto en Medio Oriente?
Uno de los principales puntos de presión es el estrecho de Ormuz, una de las rutas fundamentales para el comercio mundial de petróleo y productos derivados.
La AIE señaló que antes del conflicto alrededor de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos transitaban por ese estrecho, equivalente a cerca de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.
Las interrupciones han obligado a reducir producción y han dificultado el transporte de combustibles.
A esto se suman los problemas de refinación. Aunque exista crudo disponible, éste debe ser procesado para convertirse en productos como diésel, gasolina y combustible para aviones.
Por ello, el G7 no sólo acordó liberar crudo. También decidió priorizar la salida de diésel, que puede incorporarse al mercado con mayor rapidez.
¿La liberación hará que baje el precio del combustible?
La intención es precisamente reducir la presión sobre los precios, pero no significa que los combustibles vayan a bajar automáticamente ni que el problema quede resuelto.
La reacción inicial de los mercados ya fue negativa para los precios del petróleo y del diésel. Reuters reportó que los futuros del diésel en Estados Unidos llegaron a caer alrededor de 3.25%, mientras que el referente europeo retrocedió aproximadamente 5.75% tras conocerse el acuerdo.
Sin embargo, el efecto dependerá de cuánto combustible llegue realmente al mercado y de lo que ocurra con los conflictos que están afectando la producción, refinación y transporte.
Además, las reservas estratégicas son un colchón de emergencia, no una fuente permanente de suministro.
Una vez utilizadas, los países tendrán que volver a llenarlas. El propio acuerdo del G7 pidió a la AIE presentar recomendaciones para fortalecer las futuras respuestas y abordar la reposición de las reservas.
¿Qué implicaciones puede tener la decisión?
Una primera consecuencia podría ser una reducción temporal de la presión sobre los precios del petróleo y los combustibles.
El diésel tiene un impacto que va más allá de las gasolineras. Un encarecimiento prolongado puede elevar los costos de transporte, agricultura, construcción y producción industrial, lo que eventualmente puede trasladarse a otros bienes y servicios.
La segunda implicación es la disminución de los inventarios de emergencia.
El G7 ya recurrió a este mecanismo después del inicio de la crisis en Medio Oriente. En marzo, los países miembros de la AIE acordaron poner a disposición del mercado 400 millones de barriles, en lo que la propia agencia calificó como la mayor liberación coordinada de reservas de su historia.
La nueva operación ocurre cuando las existencias mundiales ya han disminuido considerablemente.
Esto significa que los gobiernos están utilizando una herramienta diseñada para enfrentar interrupciones extraordinarias mientras persisten las causas que provocaron la escasez.
G7 también busca evitar restricciones a las exportaciones
Otro punto importante del acuerdo es que los integrantes del G7 se comprometieron a no imponer restricciones a las exportaciones de energía entre ellos.
La decisión tiene especial relevancia porque Estados Unidos había presionado a sus socios europeos para que liberaran reservas ante el aumento de los precios y había considerado limitar sus propias exportaciones de diésel.
Para Europa, un freno a las exportaciones estadounidenses representaría un problema debido a su dependencia del combustible proveniente de Estados Unidos.
El G7, por ello, busca que el combustible continúe circulando entre sus integrantes en lugar de que cada país intente proteger exclusivamente su propio mercado.
¿Qué está haciendo la Unión Europea?
La Unión Europea ya comenzó a coordinar una respuesta.
La Comisión Europea informó este viernes que su Grupo de Trabajo de Seguridad de la Unión de la Energía se reunió para analizar la situación del mercado del diésel y sus precios.
La Comisión señaló que el suministro de diésel en la Unión Europea permanece estable por el momento, aunque los precios continúan elevados debido a la tensión del mercado mundial. También indicó que seguirá coordinando posibles medidas entre los países miembros.
Francia impulsó además la liberación de reservas europeas. Antes del acuerdo del G7 se discutía una propuesta para liberar alrededor de 50 millones de barriles de diésel, mientras que otros 50 millones corresponderían a crudo dentro de la acción coordinada con la AIE.
El presidente francés Emmanuel Macron también pidió mantener abiertas las exportaciones de energía entre los aliados y aumentar la producción de las refinerías cuando sea posible.
¿Qué hará la AIE?
La Agencia Internacional de Energía será la encargada de coordinar y supervisar la liberación.
La organización ya había utilizado sus mecanismos de emergencia durante la crisis de marzo, cuando sus 32 países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles.
Ahora, el G7 le pidió monitorear la aplicación del nuevo acuerdo y evaluar sus efectos sobre la seguridad energética y la estabilidad del mercado.
La agencia también deberá analizar si es necesario liberar más diésel dependiendo de cómo evolucione el mercado.
¿Y qué está haciendo OPEP+?
El bloque de productores de petróleo también enfrenta las consecuencias de la crisis, aunque su respuesta es distinta.
Este viernes se informó que OPEP+ retrasó una evaluación sobre la capacidad de producción de sus integrantes, un proceso que servirá como referencia para determinar las cuotas de producción de 2027.
La revisión se retrasó debido a las alteraciones provocadas por el conflicto en Medio Oriente y ahora se espera que concluya hacia mediados de noviembre.
Esto es relevante porque la capacidad real de producción de países como Irak y Emiratos Árabes Unidos podría influir en las negociaciones sobre cuánto petróleo podrá producir cada integrante de la alianza.
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El problema va más allá de los 100 millones de barriles
La liberación anunciada por el G7 puede aportar un alivio al mercado durante las próximas semanas, pero no elimina las causas que provocaron la presión sobre los precios.
La AIE estima que la producción mundial de petróleo caerá 5.7 millones de barriles diarios durante 2026, mientras que la recuperación de la producción de algunos países de Medio Oriente se ha retrasado hasta 2027.
Por ello, además de sacar petróleo de las reservas, los gobiernos están intentando mantener abiertas las rutas comerciales, evitar nuevas restricciones a las exportaciones y aumentar el funcionamiento de las refinerías.
El propio G7 acordó coordinar los periodos de mantenimiento de sus refinerías para evitar que varias instalaciones queden fuera de operación al mismo tiempo y pidió incrementar temporalmente la utilización de las plantas cuando sea técnicamente posible.
En otras palabras, los 100 millones de barriles buscan ganar tiempo y reducir la presión inmediata, mientras los gobiernos intentan recuperar un mercado energético que continúa afectado por los conflictos y las interrupciones en el suministro.
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