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El nuevo Tesla Roadster, presentado por Elon Musk con tecnología de SpaceX para elevarse y realizar maniobras aéreas, abre una pregunta ambiental: ¿el sistema que lo impulsa podría contaminar más que un automóvil de gasolina?

El deportivo eléctrico presentado el 15 de octubre utiliza propulsores de gas frío desarrollados con tecnología de SpaceX. Aunque no queman gasolina para generar empuje, su funcionamiento requiere energía y todavía no existen datos suficientes para determinar su huella ambiental completa.

El nuevo Tesla Roadster, presentado por Elon Musk con tecnología de SpaceX para elevarse y realizar maniobras aéreas, abre una pregunta ambiental: ¿el sistema que lo impulsa podría contaminar más que un automóvil de gasolina?

El deportivo eléctrico presentado por Elon Musk utiliza propulsores de gas frío heredados de SpaceX, una tecnología que no quema combustible, pero cuyo impacto ambiental real todavía no puede medirse con certeza.

Una demostración que abre un debate ambiental

El nuevo Tesla Roadster, presentado por Elon Musk el 15 de octubre de 2026 en unas instalaciones de SpaceX en Texas, es capaz de elevarse brevemente, girar en el aire y aterrizar mediante un sistema de propulsores de gas frío. La compañía asegura que el deportivo puede acelerar de 0 a 96 km/h en menos de un segundo, aunque su producción para consumidores está prevista hasta 2028.

Sin embargo, la tecnología también plantea una pregunta: ¿cuánta energía necesita para realizar estas maniobras y qué impacto tiene sobre el medio ambiente?

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¿Cómo funciona el sistema que permite elevarse al Roadster?

Tesla aprovecha una tecnología denominada propulsión por gas frío, utilizada desde hace décadas en aplicaciones aeroespaciales. Según la NASA, estos mecanismos generan fuerza al expulsar gas a través de una boquilla y, como no necesitan una reacción de combustión, funcionan de manera distinta a los motores químicos de los cohetes.

En el caso del Roadster, la empresa combina propulsores de aire comprimido con un sistema de succión que aumenta la adherencia del automóvil a determinadas superficies. Durante la presentación, los ingenieros describieron un conjunto de 10 propulsores y una capacidad de almacenamiento de 600 litros de aire comprimido, empleados para realizar movimientos controlados en el aire.

Llega el auto volador de Tesla: Elon Musk presenta en Texas el nuevo Roadster que salta sobre vehículos, gira en el aire y utiliza tecnología de SpaceX para aterrizar. | Crédito: REUTERS

Puntos: ¿contamina más que un motor de gasolina?

  • No hay emisiones directas de combustión: a diferencia de un auto de gasolina, los propulsores de gas frío no queman combustible, por lo que no liberan CO₂ ni otros contaminantes por escape durante las maniobras.
  • Pero sí hay consumo energético indirecto: comprimir el aire a alta presión requiere energía, y los ventiladores, sistemas de succión y controles también necesitan alimentación eléctrica.
  • La fabricación cuenta: las baterías, los tanques de almacenamiento y otros componentes implican procesos industriales con impacto ambiental.
  • La frecuencia de uso importa: las emisiones indirectas dependen de cuánta energía consuma el sistema cada vez que se utiliza.
  • Falta información para comparar: no hay datos públicos sobre cuánta electricidad consume el sistema por maniobra, cuántas veces puede usarse antes de recargar la presión ni qué emisiones se asocian a ese proceso.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) explica que los autos eléctricos suelen generar menos gases de efecto invernadero durante su vida útil que los vehículos equivalentes de gasolina, aunque su producción y la electricidad para cargarlos también pueden provocar emisiones. Esta conclusión general no permite establecer automáticamente cuál será la huella ambiental del Roadster, pues se trata de un deportivo con características particulares y componentes adicionales.

No emitir gases no es lo mismo que no contaminar

Una de las principales confusiones al hablar de vehículos eléctricos consiste en considerar únicamente lo que sale del automóvil mientras circula. Para conocer su impacto climático completo es necesario estudiar el ciclo de vida, que incluye:

  • La obtención de materiales.
  • La fabricación.
  • La electricidad consumida durante su funcionamiento.
  • El tratamiento de los componentes al final de su vida útil.

En el caso del nuevo Tesla Roadster, todavía falta información pública para determinar cuánta electricidad consume el sistema de propulsores por maniobra, cuántas veces puede utilizarse antes de recargar la presión y qué emisiones están asociadas con ese proceso. Por lo tanto, aunque existe un consumo adicional de energía respecto de un vehículo eléctrico sin estos sistemas, no hay datos suficientes para demostrar que el Roadster contamine más que un automóvil de gasolina.

Tesla presenta su Roadster, cuyo lanzamiento se había retrasado casi una década después de dar a conocer por primera vez una versión de nueva generación de su deportivo eléctrico original, en un acto de presentación celebrado en Waco, Texas (EEUU), el 15 de octubre de 2026, en esta imagen fija extraída de un vídeo facilitado por la empresa. | Crédito: Tesla/Imagen facilitada por la empresa a través de REUTERS

Los desafíos que vienen: seguridad, regulación y viabilidad

La presentación del 15 de octubre se realizó bajo condiciones controladas y sin un conductor dentro del automóvil durante las maniobras aéreas. Elon Musk reconoció que la seguridad y la regulación representan desafíos, mientras especialistas consultados por Associated Press señalaron que permitir elevaciones repentinas en calles y carreteras implicaría un proceso regulatorio complejo.

Además de demostrar su seguridad, Tesla tendría que proporcionar información técnica suficiente para evaluar el consumo energético real y las implicaciones ambientales del sistema. La empresa mantiene 2028 como objetivo de inicio de producción, pero esa fecha no representa una garantía de entrega ni confirma que las funciones aéreas vayan a estar autorizadas en carreteras.

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La demostración del Roadster confirma que Tesla está explorando formas de incorporar tecnologías aeroespaciales a un automóvil eléctrico. Lo que todavía no demuestra es que ese sistema resulte ambientalmente más perjudicial que un motor tradicional. Para responder esa pregunta será necesario conocer sus consumos reales y contar con estudios comparativos que incluyan la fabricación, la energía utilizada y las condiciones de operación del vehículo.

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