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Mientras en México la jubilación se mantiene en 65 años, en Argentina muchos adultos mayores siguen trabajando después de retirarse porque el ingreso que reciben no alcanza para cubrir sus gastos

El sistema argentino permite volver a trabajar después de jubilarse, mientras una parte de los adultos mayores enfrenta ingresos previsionales insuficientes y mayores dificultades para sostener su nivel de vida

Mientras en México la jubilación se mantiene en 65 años, en Argentina muchos adultos mayores siguen trabajando después de retirarse porque el ingreso que reciben no alcanza para cubrir sus gastos

En México, la pensión por vejez del IMSS se solicita a partir de los 65 años, mientras que existe también la modalidad de cesantía en edad avanzada desde los 60 años, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por el instituto.

En Argentina, la situación es distinta porque alcanzar la edad de jubilación tampoco significa necesariamente abandonar el mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en 2024 la tasa de empleo de la población en edad jubilatoria fue de 17.1%, mientras que la edad de acceso a la jubilación ordinaria es de 60 años para las mujeres y 65 para los hombres.

El fenómeno ocurre en un contexto en el que los ingresos de los adultos mayores han sido motivo de debate y movilizaciones. Reuters documentó en 2025 las protestas semanales de jubilados en Argentina, así como casos de personas mayores que recurrían al trabajo informal o a comedores comunitarios ante la dificultad para cubrir sus necesidades con sus ingresos previsionales.

¿A qué edad pueden jubilarse en Argentina?

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) establece que la jubilación ordinaria requiere 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, además de 30 años de aportes.

El sistema contempla mecanismos para quienes tienen más edad pero no reúnen todos los años de aportes. Por ejemplo, se puede compensar un año de aportes por cada dos años de edad excedente, de acuerdo con las condiciones establecidas por ANSES.

Esto genera una diferencia importante frente a la comparación simplificada entre ambos países. En México, los 65 años corresponden a la pensión por vejez, mientras que en Argentina esa misma edad es la establecida para los hombres y las mujeres pueden acceder a la jubilación ordinaria desde los 60 años.

¿Por qué algunos jubilados argentinos siguen trabajando?

Una de las particularidades del sistema argentino es que una persona que ya se jubiló puede volver a trabajar, ya sea como empleada o como trabajadora autónoma, sin perder por ese solo hecho su jubilación.

El Gobierno argentino establece que quienes regresan a la actividad laboral deben informar su situación a ANSES y realizar los aportes correspondientes sobre su nuevo ingreso. Esos aportes, sin embargo, no generan un reajuste de la jubilación que ya reciben.

Esto permite que algunos adultos mayores combinen el ingreso de su jubilación con un salario o con recursos obtenidos mediante una actividad independiente.

La razón no es necesariamente la misma para todos. Algunas personas pueden decidir continuar trabajando por elección, mientras que otras enfrentan la necesidad de complementar sus ingresos. En Argentina, el nivel de las jubilaciones y su capacidad de compra se ha convertido en uno de los principales puntos de conflicto entre los adultos mayores y el Gobierno.

El ingreso previsional está en el centro del problema

Durante 2025 y 2026, las jubilaciones argentinas han recibido actualizaciones periódicas, pero el bono extraordinario de 70 mil pesos para los haberes más bajos se ha mantenido sin cambios, mientras la inflación ha seguido afectando el poder de compra.

Para agosto de 2026, la jubilación mínima quedó en 419 mil 775.92 pesos argentinos, a la que se sumó un bono de hasta 70 mil pesos para quienes cumplen las condiciones. Con el refuerzo completo, el ingreso mínimo alcanzó alrededor de 489 mil 776 pesos ese mes.

El problema es que el monto nominal de una jubilación no necesariamente refleja cuánto puede comprar una persona con ese dinero. Por ello, la discusión en Argentina se ha concentrado no solo en cuánto aumenta la prestación, sino en cuánto poder adquisitivo conserva frente al costo de vida.

Otro cambio que afecta el acceso a la jubilación

A la discusión sobre los ingresos se suma un cambio importante en el sistema previsional argentino: la moratoria previsional venció en marzo de 2025.

El tema es relevante porque el acceso a la jubilación ordinaria exige 30 años de aportes. Un informe presentado ante el Congreso argentino señaló que, tras el vencimiento de la moratoria, una parte importante de las personas próximas a la edad de retiro tendría dificultades para reunir los años necesarios.

Quienes no pueden acceder a una jubilación contributiva pueden quedar sujetos a otras prestaciones, como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), cuyo acceso comienza a los 65 años y tiene características diferentes a una jubilación ordinaria.

¿Qué ocurre en México?

En México, el IMSS distingue entre la pensión por cesantía en edad avanzada y la pensión por vejez.

La primera puede solicitarse desde los 60 años, mientras que la pensión por vejez corresponde a quienes cumplen 65 años, además de los requisitos de cotización y de baja del régimen obligatorio. Para las personas bajo la Ley del Seguro Social de 1997, el número de semanas requeridas aumenta gradualmente hasta llegar a mil en 2031; para 2026 son 875 semanas.

Por eso, decir que en México la jubilación ocurre únicamente a los 65 años sería una simplificación. La edad depende del tipo de pensión, aunque los 65 años corresponden a la pensión de vejez.

La diferencia con Argentina está en lo que sucede después. Mientras el sistema mexicano establece requisitos específicos para acceder a la pensión, en Argentina existe expresamente la posibilidad de regresar a la actividad laboral después de jubilarse, una alternativa que algunos adultos mayores utilizan para complementar sus ingresos.

Una jubilación que no siempre significa dejar de trabajar

La comparación entre México y Argentina muestra que la edad de retiro es solo una parte de la historia.

En Argentina, una persona puede alcanzar la edad requerida, obtener una jubilación y posteriormente volver al mercado laboral. Los datos del INDEC muestran que 17.1% de la población en edad jubilatoria estaba empleada en 2024, mientras que el debate sobre el poder adquisitivo de las pensiones, las protestas de jubilados y el acceso a los beneficios previsionales mantienen el tema en el centro de la discusión pública.

Así, para una parte de los adultos mayores argentinos, jubilarse no necesariamente significa dejar de trabajar. La decisión puede estar relacionada con la necesidad de conservar una fuente adicional de ingresos en una etapa de la vida en la que el retiro, por sí solo, no siempre garantiza el nivel económico que esperan.

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