Estudio advierte qué pasaría si un sismo mayor a 8 rompe la brecha de Guerrero: CDMX podría sentir movimientos 3 veces los de 1985
Investigadores señalan que, si una ruptura superior a magnitud 8 atravesara la brecha sísmica de Guerrero, los movimientos fuertes en Ciudad de México podrían triplicar los registrados en 1985; nuevos sensores submarinos buscan entender cómo se preparan estas grandes rupturas.

CIUDAD DE MÉXICO.-Si un terremoto de magnitud mayor a 8 rompiera la brecha sísmica de Guerrero, los movimientos fuertes del suelo en Ciudad de México podrían alcanzar hasta tres veces los registrados durante el devastador terremoto de 1985. Ese es uno de los escenarios de riesgo que recoge un estudio científico sobre el comportamiento de la zona de subducción frente a las costas del Pacífico mexicano.
La investigación, titulada Seafloor geodesy unveils seismogenesis of large subduction earthquakes in Mexico, fue publicada en Science Advances en septiembre de 2025 y está encabezada por Víctor M. Cruz-Atienza, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junto con investigadores de México y otros países.
El dato requiere una precisión fundamental: el estudio no está anunciando que un terremoto de esa magnitud vaya a ocurrir próximamente, ni establece una fecha. La referencia a movimientos hasta tres veces superiores a los registrados en 1985 aparece como un escenario condicionado para explicar por qué la brecha sísmica de Guerrero ha sido considerada durante décadas una región especialmente importante para la vigilancia científica.
¿Qué significa que los movimientos podrían ser 3 veces los de 1985?
La comparación no significa que un futuro terremoto tendría “tres veces la magnitud” del de 1985. La magnitud sísmica no funciona de esa manera.
El planteamiento se refiere al movimiento fuerte del suelo que podría registrarse en Ciudad de México bajo determinados escenarios de ruptura en Guerrero.
Uno de los trabajos científicos que sustentan esa estimación fue publicado por Hiroo Kanamori, Paul C. Jennings, Shri Krishna Singh y Luciana Astiz en 1993. Los investigadores simularon los movimientos esperados en Ciudad de México ante grandes terremotos hipotéticos en la brecha de Guerrero.
En un escenario donde la ruptura de Guerrero se comportara de manera similar al terremoto de Michoacán de 1985, las simulaciones encontraron que el espectro de respuesta podría ser aproximadamente dos veces mayor en ciertos periodos largos y entre dos y tres veces mayor en periodos menores a dos segundos. Esto muestra que la cifra de “tres veces” no debe interpretarse como un aumento uniforme de todo el movimiento en toda la ciudad.
También influyen factores como la forma en que se rompe la falla, la propagación de las ondas sísmicas y las características del suelo sobre el que se encuentra cada zona de la capital.
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¿Por qué preocupa la brecha sísmica de Guerrero?
La llamada brecha sísmica de Guerrero forma parte de la zona donde la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica. El estudio de Science Advances la describe como una gran brecha sísmica que durante años ha despertado interés entre los investigadores por su capacidad potencial para producir grandes terremotos.
Su importancia también está relacionada con su ubicación respecto de Ciudad de México. Un terremoto originado en esta región podría generar ondas sísmicas capaces de llegar a la capital y ser amplificadas en determinados sectores por las características del subsuelo.
En septiembre de 2025, Arturo Iglesias Mendoza, entonces jefe del Servicio Sismológico Nacional, también explicó que la costa de Guerrero se mantiene entre las regiones sísmicamente más relevantes de México y señaló que en esa zona pueden presentarse terremotos de gran magnitud.
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Sin embargo, hablar de una brecha sísmica no equivale a tener una cuenta regresiva. No es posible determinar únicamente por el tiempo transcurrido cuándo se producirá una ruptura ni cuál será su magnitud.
Científicos instalaron instrumentos en el fondo del Pacífico
El principal aporte del estudio de 2025 no fue calcular de nuevo el escenario de “tres veces 1985”, sino observar con un nivel de detalle poco habitual qué sucede en las placas tectónicas frente a Guerrero antes, durante y después de grandes terremotos.
Para hacerlo, el equipo combinó información obtenida mediante instrumentos colocados en el fondo del océano con mediciones GNSS en tierra, sensores de presión, registros sísmicos e interferometría de radar satelital.
Los registros abarcaron 5.4 años de observaciones continuas y permitieron estudiar movimientos muy pequeños del fondo marino que son difíciles de detectar únicamente desde estaciones terrestres. La red instalada desde 2017 incluyó decenas de instrumentos geodésicos y sísmicos frente a Guerrero.
Esa vigilancia permitió reconstruir con especial detalle los procesos relacionados con el terremoto de Acapulco de 2021.
Un movimiento lento avanzó hacia donde comenzó el sismo de Acapulco
Los científicos identificaron los primeros dos eventos de deslizamiento lento poco profundos observados geodésicamente en México. Estos fenómenos son movimientos de la falla que pueden prolongarse durante semanas o meses sin producir de inmediato la sacudida rápida característica de un terremoto convencional.
Antes del terremoto de Acapulco de 2021, uno de estos deslizamientos comenzó cerca de la trinchera oceánica y posteriormente migró hacia la región donde terminó iniciándose la ruptura sísmica.
Ese resultado ofrece una nueva perspectiva sobre la forma en que distintas zonas de la falla pueden interactuar antes de un gran evento, aunque no implica que cada deslizamiento lento termine desencadenando un terremoto.
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Detectaron señales antes de tres terremotos de magnitud 7 o mayor
Otro de los resultados relevantes fue la detección de deformaciones transitorias de la corteza oceánica antes de tres terremotos regionales de magnitud 7 o superior, incluido el de Acapulco.
Los autores denominan a este fenómeno slab-pull surges, relacionado con aceleraciones transitorias de la placa que se hunde en la zona de subducción. El trabajo plantea que estas señales podrían llegar a funcionar como precursores observables de grandes rupturas, aunque todavía será necesario comprobar si el comportamiento se repite de manera consistente en más terremotos y en otras regiones.
El terremoto de Acapulco también mostró por qué Guerrero resulta relevante para el centro del país. La noche del 7 de septiembre de 2021, el Servicio Sismológico Nacional reportó un movimiento de magnitud 7.1 con epicentro al suroeste de Acapulco que fue percibido con fuerza en Ciudad de México. El artículo científico lo estudia como un evento Mw 7.0 y lo fecha el 8 de septiembre en UTC.
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¿El estudio permite saber cuándo ocurrirá un sismo mayor a 8?
No.
El escenario de una ruptura superior a magnitud 8 y movimientos en Ciudad de México hasta tres veces los registrados en 1985 describe un riesgo posible, no una predicción temporal.
Tampoco todos los terremotos lentos desembocan en grandes rupturas. Cruz-Atienza ha explicado previamente que estos fenómenos pueden modificar las tensiones de una falla, pero su sola presencia no basta para afirmar que posteriormente se producirá un terremoto destructivo.
La importancia de los nuevos instrumentos submarinos está precisamente en ampliar la cantidad y calidad de las observaciones. Si determinados patrones aparecen reiteradamente antes de grandes terremotos, los científicos podrían comprender mejor los procesos físicos que conducen a una ruptura.
Por ahora, la conclusión práctica es distinta de una predicción: la brecha sísmica de Guerrero continúa siendo una región de gran interés científico por el potencial de grandes rupturas y por las consecuencias que un escenario extremo podría tener incluso a cientos de kilómetros, en Ciudad de México.
RESUMEN
- Un estudio publicado en Science Advances plantea que, si un terremoto mayor a magnitud 8 rompiera la brecha sísmica de Guerrero, los movimientos fuertes en CDMX podrían alcanzar hasta tres veces los registrados en 1985.
- La cifra no significa que el futuro sismo tendría “tres veces la magnitud”; se refiere a movimientos del suelo bajo determinados escenarios y periodos de vibración.
- La investigación encabezada por Víctor M. Cruz-Atienza utilizó observaciones submarinas para estudiar los procesos que rodearon al terremoto de Acapulco de 2021.
- Los científicos detectaron deformaciones de la placa antes de tres terremotos regionales de magnitud 7 o mayor y estudian si estas señales pueden convertirse en precursores observables.
- No existe una predicción sobre cuándo ocurrirá un terremoto mayor a 8 en Guerrero.
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