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Una nueva IA consigue engañar a 26 de 54 personas en una videollamada al hacerles creer que hablaban con un humano y demuestra hasta dónde puede llegar la tecnología para imitar una conversación real aunque todavía queda por debajo de la naturalidad humana en las pruebas de NVIDIA

Griffin-Lite, un modelo desarrollado por Tavus, logró que el 48% de los participantes confundiera a la IA con una persona durante una conversación de un minuto, pero una evaluación independiente muestra que todavía existe una diferencia frente al desempeño humano

Una nueva IA consigue engañar a 26 de 54 personas en una videollamada al hacerles creer que hablaban con un humano y demuestra hasta dónde puede llegar la tecnología para imitar una conversación real aunque todavía queda por debajo de la naturalidad humana en las pruebas de NVIDIA

La inteligencia artificial está avanzando en un terreno que hasta hace poco parecía reservado a las personas: mantener una conversación cara a cara en tiempo real, reaccionar ante lo que ocurre frente a una cámara y responder sin esperar a que el interlocutor termine cada frase.

Ese es el objetivo de Griffin-Lite, un modelo de investigación desarrollado por la compañía Tavus. En una prueba realizada con 54 participantes, 26 de ellos, equivalente al 48%, dijeron después de una videollamada de un minuto que habían creído estar hablando con una persona real.

El resultado llamó la atención porque la interacción no se limitó a un intercambio de texto o audio, según información de Xataka. Griffin-Lite generó una presencia audiovisual capaz de escuchar, hablar, observar y reaccionar durante la conversación, lo que permite una experiencia mucho más parecida a una videollamada convencional.

Tavus considera que este resultado demuestra que Griffin puede superar un llamado “test de Turing en video”. Sin embargo, esta afirmación requiere contexto, porque no existe un protocolo universalmente reconocido para este tipo específico de prueba.

¿Cómo fue la prueba con Griffin-Lite?

Los participantes fueron reclutados mediante una plataforma independiente y se les indicó que tendrían una conversación de aproximadamente un minuto sobre aquello que esperaban con ilusión durante el año.

Durante la prueba no se les pidió desde el principio que determinaran si estaban hablando con una persona o con una máquina. La pregunta apareció después de la conversación, cuando tuvieron que valorar diferentes aspectos de la interacción.

De los 54 participantes, 26 consideraron que su interlocutora era una persona real.

El resultado representa una diferencia considerable respecto a una prueba anterior realizada con un sistema de la propia compañía. En aquella evaluación, solo 1 de 41 participantes creyó estar hablando con una persona.

La prueba, sin embargo, tiene una limitación importante: fue diseñada por Tavus y los resultados fueron publicados por la propia empresa. Por ello, el dato sirve para medir el desempeño observado en ese experimento, pero no significa por sí mismo que Griffin-Lite haya establecido un nuevo estándar universal para las pruebas de Turing.

¿Qué hace diferente a esta inteligencia artificial?

Una de las características centrales de Griffin-Lite es su funcionamiento full-duplex. En términos sencillos, el sistema puede continuar procesando la conversación mientras está generando su propia respuesta.

Esto permite que la IA pueda reaccionar antes de que termine por completo el turno del usuario, interpretar pausas, aceptar interrupciones y responder a elementos que aparecen frente a la cámara.

La diferencia también está en la parte audiovisual. El sistema genera voz, rostro, mirada y gestos a partir de las mismas decisiones que utiliza para mantener la conversación.

En una videollamada tradicional, por ejemplo, una persona puede asentir mientras escucha, detenerse cuando alguien la interrumpe o reaccionar inmediatamente cuando el interlocutor muestra un objeto. Griffin-Lite intenta reproducir precisamente ese tipo de comportamiento.

NVIDIA también puso a prueba sus capacidades

Existe una evaluación externa que permite observar el resultado desde otra perspectiva.

NVIDIA incluyó Griffin-Lite en VideoFDB, un benchmark creado para evaluar sistemas capaces de comprender y generar interacciones audiovisuales. La prueba utiliza 237 fragmentos de videollamadas reales y contempla 11 dinámicas conversacionales.

En esta evaluación, Griffin-Lite obtuvo una puntuación de 3.73 sobre 5 en percepción y 3.83 sobre 5 en generación.

La referencia humana utilizada en el mismo benchmark alcanzó 4.20 en percepción y 3.92 en generación.

Los resultados muestran que Griffin-Lite puede acercarse al desempeño humano en determinadas capacidades audiovisuales, pero todavía existe una diferencia en la naturalidad de la conversación, especialmente cuando se compara con una persona real.

Esto es importante porque el resultado del experimento de Tavus no debe interpretarse como que la IA ya conversa exactamente igual que un humano. Una persona puede confundirla durante una interacción breve y, al mismo tiempo, el sistema puede seguir presentando diferencias cuando se evalúan sus respuestas de manera más estructurada.

¿Griffin-Lite ya está disponible para cualquiera?

No.

Aunque Tavus comercializa herramientas para crear agentes audiovisuales mediante su plataforma, Griffin-Lite permanece como una versión de investigación y actualmente está disponible únicamente para un grupo seleccionado de usuarios de prueba.

La empresa ha señalado que trabaja en una versión más avanzada del modelo, por lo que el sistema utilizado en este experimento no representa necesariamente la versión que podría llegar posteriormente a sus clientes.

Tavus ya desarrolla agentes audiovisuales destinados a aplicaciones como ventas, capacitación y atención al cliente, que pueden integrarse mediante herramientas de desarrollo o utilizarse a través de soluciones empresariales.

El avance también plantea un problema de confianza

La capacidad de una IA para parecer una persona durante una videollamada no solo tiene aplicaciones comerciales. También abre una pregunta importante sobre cómo saber quién está realmente al otro lado de una llamada.

La propia Tavus reconoce que una interacción más convincente puede aumentar el riesgo de que una persona no sepa que está hablando con un sistema artificial. Por esa razón, la compañía señala que trabaja en mecanismos para advertir a los usuarios antes de ampliar el lanzamiento de Griffin.

Su política actual contempla el consentimiento explícito e informado para crear réplicas de una persona utilizando su imagen o voz, además de exigir que se informe cuando alguien interactúa con contenido generado o con un agente de IA.

En la Unión Europea existe además una obligación regulatoria específica: desde el 2 de agosto de 2026, las reglas del AI Act establecen que determinados sistemas diseñados para interactuar directamente con personas deben informarles de que están hablando con una inteligencia artificial, salvo cuando resulte evidente por las circunstancias.

Por ahora, Griffin-Lite muestra algo más concreto que una supuesta victoria definitiva sobre el test de Turing: una IA ya puede conseguir que una parte importante de las personas confunda una conversación audiovisual breve con una interacción humana real, aunque las evaluaciones estructuradas todavía muestran una diferencia frente a la naturalidad de una persona.

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