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A 4,300 años del relato bíblico, nuevas perforaciones bajo una formación de 157 metros en Turquía reavivan la búsqueda del Arca de Noé, mientras investigadores analizan estructuras, cavidades y muestras del subsuelo para determinar si se trata de restos de una embarcación o una formación natural

La Formación Durupınar, cerca del monte Ararat, es investigada nuevamente con radar, perforaciones y análisis de muestras. El proyecto busca establecer si las anomalías detectadas bajo tierra tienen un origen humano o responden a procesos geológicos

A 4,300 años del relato bíblico, nuevas perforaciones bajo una formación de 157 metros en Turquía reavivan la búsqueda del Arca de Noé, mientras investigadores analizan estructuras, cavidades y muestras del subsuelo para determinar si se trata de restos de una embarcación o una formación natural

Una investigación arqueológica y geológica volvió a colocar a la Formación Durupınar, en el este de Turquía, en el centro de la búsqueda del supuesto lugar donde podría encontrarse el Arca de Noé. El sitio tiene una silueta alargada que desde hace décadas ha sido comparada con la de una embarcación.

Según información publicada por La Nación, investigadores que participan en el proyecto aseguran haber identificado mediante estudios del subsuelo líneas rectas, ángulos y posibles cavidades a diferentes profundidades. Sin embargo, estas anomalías todavía no permiten confirmar que la formación sea una estructura construida por seres humanos.

La investigación entró en una nueva etapa durante 2026 con perforaciones para obtener muestras del interior de la formación, después de años de análisis mediante técnicas geofísicas. El proyecto está dirigido por el arqueólogo turco Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, en colaboración con el grupo Noah’s Ark Scans.

Una formación de 157 metros que lleva décadas bajo investigación

La Formación Durupınar fue identificada en 1959 por el capitán turco İlhan Durupınar durante un reconocimiento aéreo. Desde entonces, su forma semejante a la de un barco alimentó distintas teorías sobre su posible relación con el relato bíblico del Arca de Noé.

La estructura mide aproximadamente 157 metros de longitud y se encuentra en la provincia de Ağrı, cerca del monte Ararat. Esa dimensión es uno de los elementos que los defensores de la hipótesis han utilizado para compararla con las medidas atribuidas al arca en el libro del Génesis.

Pero la semejanza visual y las dimensiones de la formación no constituyen por sí mismas una prueba arqueológica. El origen del relieve continúa siendo objeto de discusión.

¿Qué buscan con las nuevas perforaciones?

El cambio más importante de la investigación actual es que los especialistas ya no dependen únicamente de fotografías aéreas o imágenes obtenidas desde la superficie.

Durante el proyecto de 2026 se utilizaron herramientas como radar de penetración terrestre (GPR), tomografía de resistividad eléctrica, LiDAR y modelos tridimensionales para estudiar el terreno y localizar posibles anomalías. Posteriormente comenzaron las perforaciones para recuperar muestras de las capas internas.

El material extraído permitirá estudiar la composición del suelo y de las capas geológicas. Los investigadores esperan determinar si las anomalías observadas mediante los radares corresponden a estructuras reales dentro del terreno y, sobre todo, cuál es su origen.

El proyecto también contempla el uso de un robot especializado, denominado Gopher, que podría introducirse en cavidades previamente identificadas mediante los estudios geofísicos. La intención es obtener imágenes y muestras sin realizar una excavación abierta de grandes dimensiones.

Las anomalías que alimentan la teoría del Arca de Noé

El equipo asociado con Noah’s Ark Scans sostiene que los estudios realizados durante los últimos años detectaron patrones lineales, ángulos rectos y estructuras semejantes a corredores o cavidades debajo de la superficie.

También afirma haber encontrado diferencias en la cantidad de material orgánico entre algunas zonas interiores y exteriores de la formación. Para los investigadores que defienden la hipótesis del Arca, estos resultados justifican continuar con la extracción de muestras y los análisis de laboratorio.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre detectar una anomalía geofísica y demostrar que se trata de una estructura construida por humanos.

La propia organización Noah’s Ark Scans reconoce en su metodología que los datos obtenidos hasta ahora son sugerentes, pero no concluyentes, y plantea las perforaciones como una etapa necesaria para comprobar qué existe realmente bajo el terreno.

¿Ya confirmaron que encontraron el Arca de Noé?

No.

Las investigaciones de 2026 no han demostrado que la Formación Durupınar sea el Arca de Noé ni que las estructuras detectadas correspondan a una embarcación antigua.

Lo que existe actualmente son anomalías identificadas mediante estudios geofísicos, muestras obtenidas mediante perforaciones y una hipótesis que busca ser comprobada. Los resultados de laboratorio serán necesarios para determinar qué materiales componen las capas internas y cómo se formaron.

De hecho, reportes recientes sobre la investigación señalan expresamente que todavía no existe evidencia que confirme un origen humano para la formación.

Una teoría que sigue enfrentando explicaciones geológicas

La posibilidad de que Durupınar sea el lugar donde quedó el Arca de Noé no es aceptada como un hecho por la comunidad científica.

A lo largo de las décadas, distintos investigadores han sostenido que la formación puede explicarse mediante procesos geológicos naturales, incluida la disposición de las rocas y la erosión. Estudios anteriores también cuestionaron interpretaciones que presentaban determinadas características del terreno como posibles restos de una embarcación.

Por esa razón, las nuevas perforaciones son relevantes precisamente porque permitirán pasar de las imágenes y las interpretaciones del radar al análisis directo de materiales extraídos del subsuelo.

El proyecto actual tiene autorización oficial de las autoridades turcas y está dirigido desde el ámbito académico por la Universidad Sivas Cumhuriyet, pero la autorización para investigar el sitio no equivale a una confirmación de la teoría del Arca.

¿Por qué volvió a despertar interés el sitio?

La combinación de una estructura con apariencia de barco, su cercanía con el monte Ararat y las nuevas imágenes obtenidas mediante tecnología geofísica volvió a colocar a Durupınar en el centro de la atención internacional.

La investigación de 2026 representa además un cambio respecto de estudios anteriores: ahora los especialistas pueden extraer muestras profundas y compararlas con las anomalías detectadas mediante radar y otros métodos.

Los resultados de laboratorio serán los que permitan establecer si esas características tienen una explicación geológica o si existe algún elemento que justifique una investigación arqueológica más profunda.

Por ahora, la Formación Durupınar continúa siendo un sitio de investigación y una de las ubicaciones que algunos investigadores relacionan con el relato del Arca de Noé, no una estructura cuya identidad histórica haya sido demostrada.

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