En China, muchos padres prefieren comprar a sus hijos un smartwatch en lugar de un celular porque pueden localizarlos, llamarlos y limitar su acceso a aplicaciones mientras los niños encuentran en estos relojes una red social propia
Los dispositivos permiten mantener comunicación y conocer la ubicación de los menores sin darles acceso completo a un smartphone, pero sus funciones sociales también generan críticas por las dinámicas que pueden provocar entre los niños

Para muchas familias en China, el primer dispositivo conectado de un niño no necesariamente es un celular. Los smartwatches infantiles se han convertido en una alternativa para mantener comunicación y conocer la ubicación de los menores sin entregarles el acceso completo a un smartphone. El sistema permite a los padres llamar, enviar mensajes y, dependiendo del modelo, localizar con precisión dónde se encuentra el niño.
Según información de The Wall Street Journal, alrededor de uno de cada tres niños chinos de entre 5 y 12 años tiene un smartwatch infantil, una proporción que supera la mitad entre los menores de esas edades que viven en zonas urbanas. La marca Little Genius, conocida como Xiaotiancai en China e Imoo en otros mercados, ocupa una posición dominante dentro de esta categoría.
¿Por qué los padres chinos eligen un reloj en lugar de un celular?
La principal diferencia está en el nivel de control. Un smartphone puede dar acceso a una gran cantidad de aplicaciones, páginas web y servicios, mientras que estos relojes están diseñados para ofrecer comunicación y localización con un entorno digital más limitado.
Los dispositivos utilizan tarjetas SIM y pueden realizar llamadas y videollamadas. También permiten enviar mensajes y, en algunos modelos, utilizar aplicaciones determinadas por los padres.
La función de ubicación es uno de sus principales atractivos. Algunos modelos avanzados pueden identificar incluso en qué piso de un edificio se encuentra el menor, de acuerdo con el reporte de The Wall Street Journal.
Esto resulta útil para padres que todavía no consideran conveniente que sus hijos tengan un celular propio, pero quieren poder comunicarse con ellos cuando están fuera de casa.
Un ejemplo citado por el medio estadounidense es el de una familia cuyo hijo utiliza el reloj cuando sale a jugar. Aunque el menor no acostumbra salir solo, sus padres consideran que el dispositivo puede ayudar si se pierde en un centro comercial o si dejan de verlo en un parque.
Little Genius convirtió el reloj en algo más que un dispositivo de seguridad
La popularidad de estos relojes no se explica únicamente por las funciones que interesan a los adultos. Los fabricantes también crearon herramientas dirigidas directamente a los niños.
Little Genius, conocida como Xiaotiancai en China, comenzó a fabricar estos dispositivos en 2015. De acuerdo con Counterpoint Research, citado por The Wall Street Journal, la marca concentra casi la mitad de las ventas mundiales de smartwatches dirigidos a jóvenes. Durante el primer semestre de 2026, las ventas mundiales de esta categoría superaron los mil millones de dólares y China representó 58% del mercado global.
El fenómeno ya había sido documentado por South China Morning Post. En 2025, el medio reportó que Little Genius alcanzó una participación de 7% del mercado mundial de smartwatches durante el segundo trimestre de ese año, colocándose entre las principales marcas del sector.
La estrategia de la compañía consiste en ofrecer a los padres herramientas de supervisión, pero al mismo tiempo construir un ecosistema que los niños quieran utilizar.
Los niños tienen su propia red social en la muñeca
Los relojes de Little Genius cuentan con una plataforma social propia. Los menores pueden agregar amigos, conversar, publicar fotografías y reaccionar a las publicaciones de otros usuarios.
Incluso existe una función que permite que dos relojes se acerquen para agregarse como amigos. Sin embargo, este sistema tiene una característica importante: la red social está vinculada al ecosistema de Little Genius.
Eso significa que un niño que utiliza un reloj de otra marca no necesariamente puede participar en las mismas interacciones.
El efecto es relevante para las familias. South China Morning Post documentó en 2025 el caso de una niña cuyos padres habían revisado modelos de Huawei y Xiaomi, pero ella insistió en comprar un Little Genius porque era la marca que utilizaban sus compañeros.
Así, el dispositivo puede adquirir un significado que va más allá de la seguridad. Para los niños, también funciona como una forma de pertenencia entre compañeros.
¿Cuánto cuestan estos smartwatches?
El precio depende de las funciones y del modelo. De acuerdo con The Wall Street Journal, los dispositivos de Little Genius parten de alrededor de 90 dólares y algunos superan los 300 dólares.
Además de llamadas, mensajes y localización, algunos modelos incorporan funciones como cámara, aplicaciones de pago y sistemas de ubicación más precisos.
En ese sentido, no se trata simplemente de un reloj que permite hablar por teléfono. Son dispositivos conectados diseñados específicamente para las necesidades de los niños y el control que buscan sus padres.
La misma tecnología que tranquiliza a los padres genera críticas
El crecimiento de estos relojes también ha provocado cuestionamientos en China. El problema no está solamente en la posibilidad de que los niños pasen demasiado tiempo utilizando el dispositivo, sino en las dinámicas sociales que pueden desarrollarse dentro de su plataforma.
Algunas funciones premian determinadas actividades. Los usuarios pueden obtener puntos por acciones como iniciar sesión diariamente, agregar amigos o caminar, y esos puntos pueden utilizarse para avanzar dentro del sistema social del reloj.
Esto ha generado críticas porque la competencia por amigos, interacciones y reconocimiento puede reproducir algunas de las dinámicas que preocupan en las redes sociales tradicionales.
Un reporte de Sixth Tone también documentó la aparición de un mercado informal relacionado con cuentas, seguidores y “me gusta” dentro de estos sistemas, mientras que algunos medios y usuarios han cuestionado que las funciones sociales puedan generar presión entre los menores.
Además, The Wall Street Journal señala que los relojes Little Genius están prohibidos en muchas aulas.
Un sustituto del celular que también tiene sus propios riesgos
La expansión de los smartwatches infantiles muestra una particularidad del mercado chino: los padres no necesariamente están rechazando la tecnología para sus hijos, sino que buscan una forma de introducirla con mayor supervisión.
Un estudio publicado en 2026 en la revista Children & Society, basado en entrevistas con padres y niños de entre 6 y 12 años, encontró que estos dispositivos se integran en las rutinas familiares y que los adultos suelen asumir funciones de supervisión, control y orientación sobre su uso.
La diferencia frente a un celular tradicional está, por tanto, en el tipo de experiencia que se ofrece. Los padres pueden mantener contacto y conocer la ubicación de sus hijos, mientras intentan limitar el acceso a juegos y otras aplicaciones.
Pero el modelo también deja una advertencia: reducir el acceso a un smartphone no elimina necesariamente las dinámicas sociales o de dependencia asociadas con la tecnología. En el caso de estos relojes, algunas de esas dinámicas simplemente se trasladan a un dispositivo diseñado para la muñeca.
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