Tras casi 90 años sin registros en las costas británicas, dos atunes rojos de más de 320 kilos fueron capturados en días consecutivos durante la temporada comercial, un regreso que investigadores relacionan con la recuperación de sus presas y los cambios en las condiciones del mar del Norte
Dos ejemplares de gran tamaño fueron desembarcados en el noreste de Inglaterra después de décadas de ausencia. El regreso ocurre mientras científicos estudian sus movimientos y las autoridades mantienen una pesca comercial con cuotas estrictas

Dos atunes rojos del Atlántico de más de 320 kilos fueron capturados en días consecutivos frente a la costa noreste de Inglaterra, un hecho que devolvió a una comunidad pesquera una especie que durante décadas dejó de formar parte de sus desembarques. El episodio también ofrece a los científicos una oportunidad para estudiar qué está ocurriendo en el Mar del Norte y determinar si las condiciones actuales favorecen la permanencia de estos grandes depredadores.
Los ejemplares fueron capturados el 16 y 17 de agosto de 2026 por la tripulación de la embarcación Dominator-A, de acuerdo con información recopilada por Earth.com a partir de reportes locales. La Universidad de Exeter confirmó por separado el regreso de los atunes rojos al noreste de Inglaterra y explicó que investigadores ya colocaron dispositivos de seguimiento a cinco ejemplares frente a Whitby.
Dos capturas con un día de diferencia
El primer atún pesó alrededor de 747 libras, unos 339 kilos, mientras que el segundo alcanzó aproximadamente 705 libras, cerca de 320 kilos, según el reporte de Earth.com.
En el caso del primer ejemplar existe una diferencia entre el peso estimado en vivo y el registrado en tierra. Un reporte local calculó que el pez pesaba 338.6 kilos antes de ser procesado, mientras que su peso después del retiro de las vísceras fue de 302 kilos.
Para la tripulación del Dominator-A, la captura representó algo más que una jornada de pesca. Clive Easton explicó que habían pasado alrededor de una semana buscando atunes después de la apertura de la temporada comercial.
“There was a buzz when we brought the first one in”, relató sobre la llegada del primer ejemplar al puerto. También explicó que fueron necesarias varias personas para subir un pez de ese tamaño a la embarcación.
El primer atún es considerado el primer ejemplar desembarcado en Whitby desde 1939, aunque ese dato histórico se maneja con cierta cautela porque los registros locales disponibles no permiten establecer con absoluta certeza que no haya existido algún desembarque posterior.
¿Por qué habían desaparecido los atunes rojos?
El atún rojo del Atlántico es una especie altamente migratoria que puede recorrer miles de kilómetros. En aguas británicas se acerca a las costas principalmente para alimentarse de peces como arenques y espadines.
Los registros científicos muestran que actualmente puede encontrarse en aguas del Reino Unido desde mayo hasta enero, aunque su presencia aumenta especialmente entre agosto y octubre.
La historia de la especie en esta región, sin embargo, tuvo un largo periodo de retroceso.
Durante la década de 1930, los atunes rojos eran conocidos localmente como tunny y habían convertido la costa de Yorkshire en un importante destino para la pesca de ejemplares grandes. Incluso existen registros históricos de peces de enormes dimensiones capturados en esa zona.
La situación cambió con el paso de las décadas. Para los años 60, los atunes habían desaparecido en gran medida del Mar del Norte. La disminución de sus poblaciones estuvo relacionada con la presión pesquera y con cambios importantes en la disponibilidad de sus presas, especialmente el arenque.
Su regreso no ocurrió de un momento a otro. Los científicos comenzaron a documentar nuevamente su presencia con mayor frecuencia en aguas británicas durante las últimas décadas, primero de manera más evidente en el suroeste de Inglaterra y posteriormente en el noreste.

¿El regreso se debe a que volvió el arenque?
La recuperación de especies que sirven de alimento parece ser una parte importante de la explicación, pero no existe una sola causa confirmada.
El biólogo marino Joe Redfern relacionó la llegada de los atunes a la zona con la recuperación del arenque, una de sus principales presas. Sin embargo, la investigación científica apunta a un panorama más amplio en el que también intervienen las medidas de conservación, las condiciones del mar y los cambios en la disponibilidad de alimento.
Por eso, las dos capturas no deben interpretarse por sí solas como una prueba de que todo el ecosistema del Mar del Norte se recuperó.
Lo que sí muestran es que existen actualmente condiciones que permiten que estos grandes depredadores regresen a zonas donde dejaron de aparecer con frecuencia durante décadas.
La propia Universidad de Exeter señala que el atún rojo es un depredador superior de la cadena alimentaria, por lo que su presencia puede aportar información sobre el estado del ecosistema. Al mismo tiempo, los investigadores reconocen que todavía necesitan conocer de dónde proceden estos ejemplares y cuáles son sus rutas migratorias.
Científicos ya siguen a los atunes
Para responder esas preguntas, un equipo de la Universidad de Exeter, encabezado por la doctora Lucy Hawkes, colocó dispositivos de seguimiento a cinco atunes rojos frente a Whitby en agosto.
Los dispositivos permanecen en los animales durante alrededor de dos años. Registran datos como temperatura, profundidad y luz, información que permite estimar los movimientos de cada ejemplar.
Cuando el dispositivo se desprende, asciende hasta la superficie y transmite información resumida mediante un sistema satelital. Si los investigadores logran recuperar físicamente la etiqueta, pueden obtener datos todavía más detallados.
Esta información es importante porque el atún rojo atraviesa distintas zonas marítimas y puede desplazarse entre países. Los datos de seguimiento ayudan a conocer sus rutas y también pueden contribuir a definir cómo se distribuyen las cuotas internacionales de pesca.
¿Se puede pescar atún rojo en Reino Unido?
El regreso de la especie no significa que cualquier pescador pueda capturarla y venderla.
El Reino Unido estableció para 2026 una cuota anual de 230 toneladas de atún rojo para el periodo 2026-2028. De ese volumen, 120 toneladas corresponden a la pesca comercial de 2026.
El gobierno británico autorizó alrededor de 30 embarcaciones comerciales, con una asignación aproximada de cuatro toneladas por barco. La temporada comercial comenzó a mediados de julio y está prevista hasta el 31 de diciembre.
Las reglas también establecen que las embarcaciones autorizadas deben tener una longitud máxima de 12 metros, realizar viajes de pesca de no más de 24 horas y utilizar únicamente caña y carrete para esta actividad. Además, está prohibido utilizar carnada para concentrar a los peces.
Cada ejemplar desembarcado debe registrarse y contar con documentación electrónica específica para el seguimiento de la captura.
El sistema forma parte de un esquema internacional de manejo coordinado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT), debido a que estos peces no permanecen dentro de las aguas de un solo país.
Un posible ingreso para las comunidades pesqueras
Para las embarcaciones pequeñas de la zona, la llegada de los atunes también puede representar una nueva actividad económica.
En Whitby, buena parte de la pesca local se ha concentrado en especies como langosta y otros mariscos. La posibilidad de comercializar atún rojo abre ahora un mercado adicional para pescadores, comerciantes y restaurantes.
Earth.com citó estimaciones locales según las cuales uno de los ejemplares podría alcanzar un valor cercano a 11 mil 500 dólares en el puerto y hasta unos 34 mil dólares a lo largo de la cadena comercial. Sin embargo, esas cantidades son estimaciones y no precios de venta confirmados, por lo que no deben tomarse como el valor real de las capturas.
El reto, tanto para los pescadores como para los científicos y las autoridades, será determinar si el regreso puede mantenerse.
Después de casi nueve décadas sin un desembarque registrado en Whitby, dos atunes rojos aparecieron con apenas 24 horas de diferencia. El hecho demuestra que la especie volvió a utilizar estas aguas, pero la verdadera prueba será saber si continuará haciéndolo durante los próximos años bajo un sistema que permita aprovecharla sin repetir los problemas que provocaron su desaparición.
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