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Antes del aire acondicionado, en México ya existía una forma sencilla de hacer más llevadero el calor: el petate de fibras naturales, una tradición prehispánica que todavía puede utilizarse en casa

Mucho antes de los ventiladores y el aire acondicionado, distintas culturas utilizaban materiales naturales para cubrir los pisos, proteger los pies y manejar la humedad durante los meses de calor

Antes del aire acondicionado, en México ya existía una forma sencilla de hacer más llevadero el calor: el petate de fibras naturales, una tradición prehispánica que todavía puede utilizarse en casa

Antes de que los hogares contaran con aire acondicionado o ventiladores eléctricos, las personas recurrían a materiales disponibles en su entorno para hacer más llevaderas las altas temperaturas.

Una de esas prácticas consistía en cubrir parte de los pisos con esteras o alfombras elaboradas con fibras naturales, como junco, bambú, yute o algodón.

Según información de Xataka, esta costumbre fue utilizada durante décadas en Francia y sus antiguas colonias, especialmente entre las décadas de 1930 y 1960, cuando las familias sustituían las alfombras gruesas utilizadas durante el invierno por materiales más ligeros durante el verano.

Pero la práctica es mucho más antigua.

Investigaciones sobre el uso de esteras en Francia han documentado su presencia en viviendas desde la Edad Media y hasta el siglo XVIII.

En México, una tradición similar tiene incluso raíces anteriores: el petate, elaborado principalmente con tule o palma, forma parte de la historia de distintas culturas del país desde la época prehispánica.

¿El petate realmente enfría una habitación?

Hay una precisión importante.

El petate o la estera no enfrían por sí mismos una habitación. Tampoco sustituyen el funcionamiento de un aire acondicionado o un ventilador.

La sensación de frescura está relacionada principalmente con las características del piso y la construcción de la vivienda.

Durante el día, los materiales del suelo pueden absorber el calor de manera gradual. Dependiendo del tipo de construcción, ese calor puede liberarse posteriormente.

La función de una estera de fibras naturales es distinta: puede evitar el contacto directo de los pies con una superficie caliente y hacer más cómoda la estancia dentro de la vivienda.

Por eso, presentar el petate como un sistema de refrigeración sería impreciso. Su utilidad está más relacionada con el confort térmico y con la manera en que las personas interactúan con el suelo.

Las fibras naturales del petate forman parte de una tradición mexicana de siglos.

¿Por qué se utilizaban fibras naturales?

Las esteras tradicionales podían fabricarse con materiales como junco, bambú, yute, algodón, tule o palma, dependiendo de la región y de los recursos disponibles.

Además de ser materiales ligeros, algunas fibras naturales tienen capacidad para absorber humedad del ambiente y liberarla posteriormente cuando las condiciones cambian.

Esto puede resultar útil en espacios donde el aire presenta cierta humedad, aunque el efecto dependerá del material, la ventilación y las condiciones específicas de la vivienda.

La ventaja de estas esteras no consiste en reducir varios grados la temperatura de una habitación, sino en ofrecer una superficie diferente y permitir que las personas eviten el contacto directo con determinadas superficies calientes.

Una costumbre que existe desde hace siglos

La idea de utilizar esteras para cubrir pisos no surgió con los electrodomésticos modernos.

El estudio citado por Xataka y publicado en Persée documenta el uso de esteras de junco como revestimiento de pisos y muros en viviendas francesas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII.

Esto muestra que la adaptación de los espacios domésticos al clima mediante materiales naturales es anterior por varios siglos a la aparición del aire acondicionado.

Con el tiempo, las necesidades de las viviendas cambiaron y aparecieron sistemas eléctricos capaces de modificar directamente la temperatura del aire.

Sin embargo, algunas de aquellas soluciones tradicionales permanecieron como parte de las costumbres domésticas.

El petate mexicano tiene raíces prehispánicas

En México existe un ejemplo especialmente conocido: el petate.

Este objeto se fabrica tradicionalmente con fibras vegetales, principalmente tule o palma, y su uso se remonta a la época prehispánica.

Su nombre procede del náhuatl petlatl y su presencia se ha documentado entre diferentes pueblos y culturas de México.

El petate podía utilizarse como cama, asiento, superficie para descansar o espacio para realizar distintas actividades cotidianas.

Su uso no estaba limitado a una función práctica. También adquirió distintos significados sociales y ceremoniales.

El petate mexicano tiene raíces en la época prehispánica y se elabora con fibras naturales.

¿Qué significado tenía el petate?

En las sociedades prehispánicas, el petate podía tener diferentes funciones dependiendo del contexto.

Entre los mexicas, por ejemplo, sentarse sobre un petate podía estar relacionado con la posición social y el poder.

En otras culturas, el objeto también podía asociarse con la vida cotidiana, la riqueza y determinadas prácticas ceremoniales.

El petate tuvo además una relación con los rituales funerarios. En distintas tradiciones, podía utilizarse para colocar a los cuerpos antes de su entierro.

Esto explica por qué el petate no debe entenderse únicamente como una herramienta para combatir el calor. Su importancia histórica está relacionada con diversos aspectos de la vida social y cultural.

¿Cómo puede utilizarse actualmente?

Si se tiene un petate o una estera de fibras naturales, puede utilizarse como superficie para sentarse o descansar, especialmente sobre pisos que acumulan calor.

También puede colocarse en determinadas áreas de la vivienda para evitar el contacto directo de los pies con superficies calientes.

Su utilidad será mayor si se combina con otras medidas para reducir el calor dentro del hogar, como cerrar persianas o cortinas durante las horas de mayor radiación solar, mantener una ventilación adecuada cuando el exterior sea más fresco y evitar fuentes innecesarias de calor.

No debe considerarse, sin embargo, un sustituto de un sistema de refrigeración cuando las temperaturas sean elevadas o representen un riesgo para la salud.

Una solución tradicional que sigue teniendo utilidad

El regreso de estas prácticas no significa abandonar las tecnologías modernas.

El interés por las esteras, petates y otros materiales naturales muestra cómo algunas soluciones utilizadas durante siglos todavía pueden tener una función práctica dentro de los hogares.

En el caso del petate mexicano, además, existe un componente cultural que va mucho más allá de su posible utilidad frente al calor.

Su historia conecta una práctica cotidiana actual con tradiciones que tienen raíces en la época prehispánica, mientras que su uso como superficie para descansar recuerda que las sociedades han buscado formas de adaptarse a las condiciones climáticas mucho antes de contar con electricidad, ventiladores o aire acondicionado.

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