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La psicología explica que quedarse dormido en el sofá puede reflejar estrés acumulado, dificultad para desconectarse de las responsabilidades y una búsqueda inconsciente de refugio emocional, además de afectar la calidad del sueño

Especialistas señalan que este hábito puede influir en la calidad del descanso y reflejar cómo se enfrenta el estrés del día a día.

La psicología explica que quedarse dormido en el sofá puede reflejar estrés acumulado, dificultad para desconectarse de las responsabilidades y una búsqueda inconsciente de refugio emocional, además de afectar la calidad del sueño

Después de una jornada llena de trabajo, pendientes o actividades, muchas personas llegan a casa con la intención de relajarse unos minutos frente al televisor.

Sin embargo, antes de terminar una película o una serie ya están profundamente dormidas en el sillón. Aunque esta escena es común, los especialistas consideran que puede decir mucho sobre la forma en que una persona enfrenta el estrés cotidiano.

Especialistas en psicología y sueño señalan que este hábito también puede estar relacionado con el estrés acumulado, la dificultad para desconectarse de las responsabilidades y, en algunos casos, con una búsqueda inconsciente de refugio emocional.

La información se basa en explicaciones de la Sociedad Española del Sueño (SES) sobre higiene del sueño y en estudios y análisis difundidos por especialistas del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge.

¿Qué significa para la psicología quedarse dormido en el sofá?

Los especialistas explican que este comportamiento no debe interpretarse únicamente como una consecuencia del cansancio físico.

En muchos casos, refleja que la persona permanece mentalmente activa incluso cuando intenta descansar, lo que dificulta desconectarse de las preocupaciones diarias.

De acuerdo con los expertos, quienes desarrollan este hábito con frecuencia suelen experimentar:

  • Estrés acumulado.
  • Dificultad para relajarse al finalizar el día.
  • Exceso de responsabilidades o actividades simultáneas.
  • Problemas para separar el tiempo de trabajo del descanso.

Esto provoca que el cuerpo termine cediendo al agotamiento antes de que la mente logre entrar en un estado de relajación.

Las personas multitarea pueden presentar este hábito con mayor frecuencia

La Sociedad Española del Sueño señala que muchos adultos presentan problemas para dormir debido a malos hábitos de descanso y una higiene del sueño inadecuada.

Dormirse constantemente en espacios que no fueron diseñados para descansar, como el sofá, forma parte de esas conductas que pueden afectar la calidad del sueño.

Los especialistas también indican que las personas que realizan múltiples tareas durante el día o mantienen un alto nivel de exigencia personal suelen terminar la jornada con un importante desgaste mental, lo que favorece que se queden dormidas casi de inmediato cuando finalmente se detienen.

Los expertos recomiendan identificar las causas del cansancio mental y mantener una rutina de sueño para favorecer un mejor descanso. Foto: Pexels

¿Qué relación tiene este comportamiento con el refugio emocional?

Desde el Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge, algunos especialistas plantean que, cuando este comportamiento ocurre de manera habitual, el sofá puede convertirse en un espacio asociado inconscientemente con seguridad o comodidad emocional.

En determinadas personas, quedarse dormidas ahí podría representar una forma de evitar enfrentarse a un dormitorio vacío, pensamientos persistentes o sensaciones de soledad.

No obstante, esto no significa que todas las personas que duermen en el sofá experimenten aislamiento emocional. Los expertos advierten que este tipo de conductas siempre debe analizarse considerando el contexto personal de cada individuo.

¿Puede ser una señal de ansiedad o insatisfacción?

Los especialistas señalan que cuando el hábito se vuelve constante y aparece acompañado de otros síntomas, podría relacionarse con problemas como:

  • Ansiedad.
  • Estrés crónico.
  • Insatisfacción personal.
  • Dificultades para manejar las emociones.

En algunos casos, si no se atienden estos factores y además existen problemas persistentes para dormir, la situación puede contribuir al desarrollo de trastornos del sueño.

Sin embargo, este hábito por sí solo no permite concluir que una persona padezca alguno de estos problemas, ya que es necesario realizar una evaluación clínica.

Aunque quedarse dormido en el sofá de forma ocasional es común, hacerlo constantemente puede alterar el sueño y generar molestias físicas. Foto: Pexels

¿Dormir en el sofá afecta la calidad del sueño?

Los especialistas coinciden en que hacerlo de forma ocasional no representa un problema importante.

La situación cambia cuando se convierte en una rutina casi todas las noches, ya que dormir en el sillón puede alterar el descanso por distintas razones.

Entre las principales consecuencias se encuentran:

  • Interrumpir el sueño al levantarse de madrugada para cambiar a la cama.
  • Reducir la profundidad del descanso nocturno.
  • Adoptar posturas poco ergonómicas que favorecen molestias en la espalda, cuello o hombros.
  • Mantener hábitos de sueño poco saludables.

Por ello, los expertos recomiendan establecer horarios regulares para dormir, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y procurar descansar directamente en la cama, ya que estas medidas favorecen una mejor higiene del sueño y ayudan al organismo a recuperarse física y mentalmente.

¿Cuáles son los rasgos que identifican los especialistas?

De manera general, los expertos señalan que las personas que se quedan dormidas con frecuencia en el sofá suelen compartir algunas características relacionadas con su forma de afrontar el día a día:

  • Les cuesta relajarse al terminar la jornada.
  • Acumulan un alto nivel de estrés o responsabilidades.
  • Buscan, de forma consciente o inconsciente, un espacio que les genere sensación de confort emocional.
  • En algunos casos, tienden a posponer el momento de ir a dormir.

Aunque estas conductas pueden ofrecer pistas sobre el estado emocional de una persona, los especialistas recuerdan que ningún hábito aislado permite establecer un diagnóstico psicológico, por lo que, si el problema persiste o afecta la calidad de vida, lo recomendable es buscar orientación con un profesional de la salud mental o del sueño.

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