¿Dormir o hacer ejercicio? La ciencia explica qué necesita primero el cuerpo cuando está sometido a altos niveles de estrés
Dormir o entrenar: qué recomienda la ciencia ante el estrés

Antes de decidir entre dormir un poco más o hacer ejercicio cuando el estrés parece desbordar todo, conviene entender qué necesita realmente el cuerpo. Aunque ambas actividades ayudan a la salud física y mental, especialistas consultados por Infobae coinciden en que no siempre cumplen la misma función.
La evidencia científica muestra que existe un orden de prioridad: primero recuperar un descanso adecuado y, una vez cubierto ese requisito, utilizar la actividad física como una herramienta para fortalecer la capacidad de enfrentar la tensión. Conocer cómo actúan el sueño y el ejercicio sobre el cerebro, las hormonas y el estado de ánimo puede ayudar a tomar una mejor decisión en los días de mayor agotamiento.
¿Qué es más importante para reducir el estrés: dormir o hacer ejercicio?
La respuesta depende del estado en el que se encuentre cada persona. Si existe una falta de sueño, los especialistas señalan que recuperar el descanso debe ser la prioridad. En cambio, cuando el descanso es suficiente, el ejercicio se convierte en una de las estrategias más útiles para disminuir la tensión acumulada y mejorar el bienestar emocional.
Ambos hábitos son necesarios para la salud, pero cumplen funciones distintas. Mientras el sueño permite que el organismo se recupere del estrés, la actividad física ayuda a desarrollar una mejor respuesta frente a futuras situaciones de presión.

El sueño es la base para mantener el equilibrio emocional
Diversas investigaciones muestran que dormir bien es uno de los factores más importantes para proteger la salud mental. Incluso perder entre una y dos horas de sueño de manera constante puede aumentar hasta en un 60% la respuesta del organismo ante el estrés.
Durante el descanso, el cuerpo regula procesos esenciales para el funcionamiento del cerebro y del sistema hormonal. Cuando una persona duerme menos de seis o siete horas de forma habitual, los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, permanecen elevados durante más tiempo.
Esto no solo incrementa la sensación de tensión, sino que también puede elevar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas y afectar la estabilidad emocional.
¿Cómo afecta la falta de sueño al cerebro?
Dormir poco también tiene consecuencias sobre el funcionamiento cerebral. Los especialistas explican que la privación de sueño reduce la capacidad de la corteza prefrontal para controlar las reacciones emocionales.
Esta región del cerebro participa en la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulación de las emociones. Cuando no recibe el descanso suficiente, resulta más difícil responder con calma a los problemas cotidianos, lo que puede hacer que el estrés se perciba con mayor intensidad.
El ejercicio ayuda a liberar la tensión acumulada
Una vez que el descanso está cubierto, el ejercicio se convierte en un aliado para la salud mental.
La actividad física funciona como un mecanismo para reducir los niveles de adrenalina y cortisol que circulan en el organismo. Al mismo tiempo, estimula la producción de neurotransmisores como las endorfinas y la serotonina, sustancias relacionadas con la sensación de bienestar y la disminución de la ansiedad.
Además, los beneficios pueden aparecer incluso con sesiones cortas. Reemplazar apenas 15 minutos de sedentarismo por actividad física intensa puede reducir hasta en un 26% el riesgo de desarrollar depresión mayor.
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¿Cómo saber si hoy debes dormir más o hacer ejercicio?
La decisión depende principalmente de cómo se siente el cuerpo.
Si no dormiste bien, despertaste agotado o arrastras varios días con poco descanso, los especialistas recomiendan priorizar el sueño. Someter al organismo a una rutina intensa de ejercicio cuando todavía no se ha recuperado puede aumentar el cansancio y dificultar el descanso durante la noche siguiente.
En estos casos también puede ayudar exponerse a la luz natural por la mañana y mantener una rutina de relajación antes de dormir para favorecer un mejor descanso.
Por otro lado, si has dormido lo suficiente, pero te sientes mentalmente saturado por el trabajo, el estudio o muchas horas sentado, hacer ejercicio puede ser la mejor opción. La recomendación general es acumular al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana para fortalecer la capacidad del organismo de responder al estrés.
La mejor estrategia combina descanso y actividad física
Los especialistas coinciden en que no se trata de elegir un hábito y descartar el otro. El sueño y el ejercicio trabajan de forma complementaria.
Mientras dormir permite restaurar el sistema que regula la respuesta al estrés, la actividad física entrena al cuerpo para afrontar mejor futuras situaciones de presión. Por ello, mantener ambos hábitos dentro de una rutina constante ofrece mayores beneficios que recurrir únicamente a uno de ellos cuando aparece el agotamiento.
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