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Dan Buettner, investigador experto: “La longevidad es mucho mejor si se consigue de forma natural”; llegar a los 100 años depende más del entorno que de remedios rápidos

El experto en longevidad sostiene que llegar a una edad avanzada con bienestar depende más de hábitos sencillos, vínculos y rutinas sostenibles que de terapias costosas o remedios de moda.

Dan Buettner, investigador experto: “La longevidad es mucho mejor si se consigue de forma natural”; llegar a los 100 años depende más del entorno que de remedios rápidos

Vivir más años se ha convertido en una aspiración rodeada de promesas rápidas, suplementos, terapias, inyecciones, rutinas extremas y fórmulas que aseguran retrasar el envejecimiento. Sin embargo, Dan Buettner, periodista, investigador y creador del concepto de Blue Zones, plantea una idea más sencilla:

  • Las personas más longevas del mundo no suelen vivir pendientes de “trucos”, sino dentro de entornos que les facilitan comer mejor, moverse más y mantener vínculos cercanos sin convertirlo todo en una obligación.

En una intervención en el podcast de ZOE, Buettner explicó que muchas personas buscan alargar la vida con soluciones rápidas, pero que esa no siempre es la manera más agradable ni sostenible de llegar a los 100 años. Su propuesta no parte de perseguir una juventud permanente, sino de organizar la vida diaria para que las decisiones saludables sean más naturales, repetibles y disfrutables.

¿Qué dice Dan Buettner sobre vivir más años?

De acuerdo con Men’s Health, Buettner sostiene que la longevidad funciona mejor cuando no se persigue como una meta llena de presión, sino cuando surge de una forma de vida más equilibrada.

Las personas que más años viven en el mundo no adoptan conscientemente una rutina saludable. Simplemente viven sus vidas”, señaló.

La idea central es que muchas comunidades longevas no construyen su bienestar a partir de programas estrictos. Su día a día ya incluye movimiento, comida casera, convivencia, descanso y una relación más cercana con su entorno.

Por eso, para Buettner, la pregunta no es solo qué hábito añadir, sino qué tipo de vida estamos construyendo alrededor del descanso, la comida, el cuerpo y las relaciones.

Dan Buettner, explica por qué la longevidad se construye mejor con un entorno saludable, comida simple, movimiento cotidiano y vida social, en lugar de perseguir soluciones rápidas. | Foto: Especial

¿Por qué critica los “trucos” de longevidad?

El investigador advierte que muchas personas basan su búsqueda de longevidad en soluciones rápidas. Habla de tratamientos, terapias o procedimientos que prometen resultados, pero que no siempre cambian la base de la vida cotidiana.

“Muchas personas basan su longevidad en trucos, en soluciones rápidas. Y cuando piensas en un recambio plasmático, en células madre en las articulaciones o en una inyección de Ozempic en el intestino, no es precisamente una forma muy agradable de llegar a los 100 años”, resumió.

Su crítica no va contra la medicina ni contra los tratamientos indicados por profesionales de salud. El punto es distinto: ninguna intervención sustituye por completo lo que se hace todos los días. Comer, caminar, descansar, convivir y tener un propósito siguen siendo parte del piso básico del bienestar.

¿Cuál es la verdadera clave de la longevidad, según Buettner?

Para Buettner, la clave está en el entorno.

A largo plazo, se trata de cambiar el entorno. La verdadera clave es que nuestro entorno esté configurado de tal manera que las decisiones inconscientes sean mejores”, explicó.

Esto significa que vivir mejor no depende únicamente de fuerza de voluntad. También depende de tener comida saludable a la mano, espacios para caminar, relaciones cercanas, rutinas simples y una cultura que no empuje todo el tiempo al sedentarismo, al aislamiento o a la comida ultraprocesada.

Dan Buettner, explica por qué la longevidad se construye mejor con un entorno saludable, comida simple, movimiento cotidiano y vida social, en lugar de perseguir soluciones rápidas. | Foto: Especial

Cuando el entorno ayuda, la vida saludable deja de sentirse como una lucha diaria.

¿Qué son las Blue Zones?

Las Blue Zones, o Zonas Azules, son regiones estudiadas por Buettner y otros investigadores donde se han identificado comunidades con alta presencia de personas longevas y con hábitos asociados a una vida más saludable.

Entre los lugares más conocidos están:

  • Okinawa, en Japón
  • Cerdeña, en Italia
  • Ikaria, en Grecia
  • Nicoya, en Costa Rica
  • Loma Linda, en California

Lo interesante no es solo que muchas personas vivan más años, sino cómo viven. En esas comunidades se observan patrones comunes:

  • Alimentación basada en productos simples
  • Movimiento cotidiano
  • Vínculos sociales
  • Sentido de propósito
  • Descanso
  • Vida comunitaria activa

¿Por qué el estilo mediterráneo aparece como ejemplo?

Buettner usa la imagen de un hombre mayor en Italia para explicar una forma de longevidad más integrada a la vida diaria. No habla de una rutina rígida, sino de una manera de vivir con comida, amistad, descanso y movimiento natural.

“A mí me gusta imaginarlo como un abuelo italiano, ya sabes, que se levanta y desayuna con sus amigos tomando un café y luego quizá pasa un rato en su jardín o camina. A la hora de comer, vuelve con sus amigos. Una comida abundante y larga que dura tres horas, vuelve a casa, se echa una siesta, toma una copa de vino a las cinco y disfruta de otra maravillosa cena al atardecer”, dijo.

  • El ejemplo resume una idea: la longevidad también puede construirse con placer, compañía y ritmo cotidiano. No se trata solo de vivir más, sino de llegar a esa edad con una vida que todavía tenga vínculos, movimiento y momentos de disfrute.
Dan Buettner, explica por qué la longevidad se construye mejor con un entorno saludable, comida simple, movimiento cotidiano y vida social, en lugar de perseguir soluciones rápidas. | Foto: Especial

¿Qué hábitos aparecen en las comunidades más longevas?

Las comunidades longevas no suelen depender de una sola práctica. Lo que se repite es una combinación de hábitos sencillos que se mantienen durante años.

Entre los elementos más comunes están:

  • Comer alimentos simples, frescos y, en muchos casos, de origen vegetal.
  • Moverse de manera natural durante el día, sin depender solo del gimnasio.
  • Mantener amistades, familia o comunidad cercana.
  • Tener espacios de descanso y pausas.
  • Conservar un propósito o una razón para levantarse.
  • Vivir en entornos donde caminar, cocinar y convivir sea parte de la rutina.

El valor de estos hábitos está en que pueden integrarse a la vida sin depender de modas pasajeras.

¿Por qué el entorno pesa más que la fuerza de voluntad?

La fuerza de voluntad ayuda, pero suele agotarse cuando todo el entorno empuja en contra.

Si una persona vive rodeada de comida poco saludable, jornadas largas, poco sueño, estrés constante y aislamiento, cada decisión saludable se vuelve más difícil. En cambio, si la rutina facilita caminar, cocinar, descansar y ver a otros, el cuerpo recibe mejores señales sin que todo parezca un esfuerzo extraordinario.

  • Cambiar el entorno puede ser más efectivo que intentar cambiar la conducta todos los días desde cero.
Dan Buettner, explica por qué la longevidad se construye mejor con un entorno saludable, comida simple, movimiento cotidiano y vida social, en lugar de perseguir soluciones rápidas. | Foto: Especial

¿Qué se puede aplicar en la vida diaria?

La propuesta no exige mudarse a una Zona Azul ni imitar exactamente la vida de otra cultura. Lo útil es tomar principios simples y adaptarlos al entorno propio.

Una persona puede empezar por caminar más, cocinar con ingredientes básicos, reducir alimentos ultraprocesados, comer con calma cuando sea posible, mantener contacto con amistades o familia y construir rutinas que no dependan de motivación extrema.

También puede revisar su casa y su agenda: qué comida tiene disponible, cuánto tiempo pasa sentada, qué tan fácil le resulta moverse, con quién convive y qué actividades le dan sentido.

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¿La longevidad depende de suplementos o terapias costosas?

Los suplementos y tratamientos pueden tener un lugar sólo cuando existe una indicación médica. Pero la visión de Buettner pone el centro en lo cotidiano.

Antes de buscar una solución externa, conviene revisar lo básico:

  • Sueño
  • Alimentación
  • Movimiento
  • Estrés
  • Vínculos
  • Propósito

Muchas veces, los cambios más importantes no están en lo novedoso, sino en lo que se repite todos los días.

La longevidad, desde esta perspectiva, no se compra en una sola intervención. Se construye con hábitos que pueden sostenerse sin convertir la vida en una carrera contra el envejecimiento.

¿Qué rutina elegir para llegar mejor a la vejez?

Buettner plantea una comparación directa entre una longevidad basada en intervenciones costosas y otra basada en una vida más simple, social y disfrutable.

Así que, ¿qué rutina vas a elegir? ¿La aguja en el estómago y el recambio plasmático experimental, o el vino con tus amigos y la gran y deliciosa comida mediterránea?”, cuestionó.

La frase resume el fondo de su mensaje. Vivir más no debería significar vivir con miedo al paso del tiempo, sino construir un entorno donde cuidarse sea más fácil y más humano.

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