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El problema de salud que millones ignoran porque creen que “es normal dormir mal”

Despertar cansado, tardar horas en conciliar el sueño o vivir con sueño durante el día no debería convertirse en costumbre. Especialistas advierten que dormir mal puede tener efectos que van mucho más allá del cansancio.

El problema de salud que millones ignoran porque creen que “es normal dormir mal”

“Ya me acostumbré a dormir poco”.

Para muchas personas, esa frase parece inofensiva. Entre jornadas largas, pendientes, pantallas y estrés, dormir mal se ha convertido casi en una parte normal de la vida adulta.

Pero los especialistas advierten que no lo es.

Dormir no es un lujo ni tiempo perdido: es una función biológica indispensable para que el cuerpo y el cerebro puedan recuperarse, regular procesos internos y mantener el equilibrio físico y emocional.

Cuando el descanso deja de ser suficiente o reparador, el organismo empieza a pasar factura.

Las señales que muchas personas ignoran pensando que son normales

No siempre el problema aparece como una noche en vela.

En muchos casos, las señales son más silenciosas:

  • Despertar cansado incluso después de varias horas en cama.
  • Tener sueño constante durante el día.
  • Sentir dificultad para concentrarse.
  • Presentar cambios en el estado de ánimo.
  • Necesitar cafeína para funcionar.
  • Despertarse varias veces durante la noche.

Aunque estas molestias suelen normalizarse, podrían estar relacionadas con una mala calidad del sueño o con algún trastorno del sueño, como el insomnio.

Dormir mal afecta más que tu nivel de energía

Durante el sueño ocurren procesos esenciales para el organismo.

Mientras dormimos, el cuerpo regula hormonas, fortalece el sistema inmune y consolida funciones relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Cuando el descanso es insuficiente durante largos periodos, especialistas señalan que puede asociarse con un mayor riesgo de desarrollar problemas como:

  • Ansiedad y alteraciones emocionales.
  • Bajo rendimiento laboral o académico.
  • Dificultades de concentración.
  • Cambios metabólicos.
  • Mayor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y padecimientos cardiovasculares.

La alimentación también puede influir en cómo duermes

Además de una rutina adecuada, algunos alimentos pueden favorecer el descanso.

Entre ellos destacan:

  • Un vaso de leche, por su aporte de triptófano.
  • Dos kiwis aproximadamente una hora antes de dormir.
  • Jugo de cereza, asociado con la presencia natural de melatonina.
  • Pescados azules como salmón, sardina, bonito y atún.

Estos alimentos no sustituyen una atención médica ni resuelven por sí solos un trastorno del sueño, pero pueden formar parte de hábitos más saludables.

¿Cómo saber si ya no es solo cansancio?

Dormir menos horas ocasionalmente no significa necesariamente tener un problema.

Sin embargo, cuando las dificultades para dormir se vuelven frecuentes o afectan la vida diaria, los especialistas recomiendan buscar orientación profesional.

También aconsejan:

  • Reducir cafeína y bebidas energéticas.
  • Evitar alcohol antes de dormir.
  • Mantener actividad física constante.
  • Cuidar horarios de sueño regulares.
  • Priorizar el descanso igual que la alimentación o el ejercicio.

Dormir bien no es un premio después de terminar el día. Es una necesidad que impacta directamente en la salud física, mental y emocional.

Por la Mtra. Monserrat Rodríguez León, Directora de la Licenciatura en Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

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