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Expertos en salud explican por qué los medicamentos genéricos tienen la misma efectividad que las patentes pero cuestan hasta 1,500 pesos menos, permitiendo un ahorro de hasta 90% en farmacias mexicanas

Medicamentos genéricos o de patente: Especialistas aclaran las diferencias en efectividad y cómo ahorrar hasta 90% en farmacias de México.

Expertos en salud explican por qué los medicamentos genéricos tienen la misma efectividad que las patentes pero cuestan hasta 1,500 pesos menos, permitiendo un ahorro de hasta 90% en farmacias mexicanas

MÉXICO.- La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y especialistas del sector salud en México emitieron una serie de recomendaciones para orientar a los consumidores sobre las diferencias reales entre medicamentos de patente, genéricos e intercambiables. La medida busca proteger el bolsillo de las familias mexicanas frente a los altos costos de las recetas médicas, garantizando al mismo tiempo que no se comprometa la efectividad de los tratamientos.

La confusión entre los distintos tipos de fármacos que se venden en el mercado genera dudas recurrentes al momento de surtir una receta. Muchos pacientes suelen asumir que un costo más bajo equivale a una menor calidad o a un efecto terapéutico deficiente, lo que los lleva a realizar gastos excesivos e innecesarios en opciones de marca.

Para ofrecer claridad, diversas autoridades y científicas mexicanas analizaron los procesos de validación, la composición de los productos y los márgenes de ahorro que ofrece el mercado farmacéutico actual. La conclusión principal es que el ahorro no radica en la calidad del principio activo, sino en el vencimiento de los derechos comerciales de las fórmulas.

Muchos pacientes suelen asumir que un costo más bajo equivale a una menor calidad o a un efecto terapéutico deficiente

¿Cuál es la diferencia entre medicamentos de patente y genéricos?

La distinción principal radica en el tiempo del desarrollo del producto y su costo de investigación. Los medicamentos de patente son los innovadores; nacen de una investigación profunda que abarca desde el diseño de una molécula nueva hasta fases clínicas que demuestran su seguridad. Para recuperar esa inversión millonaria, los laboratorios obtienen la exclusividad de venta mediante una patente que suele durar 20 años en el mercado.

Por su parte, los Genéricos Intercambiables (GI) aparecen legalmente cuando dicha patente expira. Cualquier laboratorio regulado puede producirlos utilizando exactamente la misma sustancia activa, dosis, concentración y vía de administración. La única variación física permitida se encuentra en los excipientes, que son los componentes inactivos que ayudan a conservar o preparar la tableta o solución, sin alterar su funcionamiento en el cuerpo.

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¿Qué pasa con los llamados “medicamentos similares”?

De acuerdo con precisiones de la doctora Erika Palacios Rosas, representante de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), y de la divulgadora científica Jessica Lakshmi, en la legislación mexicana no existe formalmente la clasificación de medicamentos “similares”. Este término se popularizó en el país debido a una estrategia comercial de una cadena de farmacias específica.

En términos estrictamente médicos, los productos comercializados informalmente bajo esta etiqueta suelen carecer de estudios profundos de biodisponibilidad. Esto significa que no siempre cuentan con la validación científica necesaria para asegurar que el cuerpo los absorberá y aprovechará con la misma velocidad y eficacia que el original, lo que genera escepticismo entre los profesionales de la salud.

¿Cuáles son mejores para la salud y la efectividad médica?

Desde el punto de vista médico respaldado por los equipos de Profeco y la doctora Abigail Pérez González, de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), la efectividad es idéntica entre las opciones de patente y los Genéricos Intercambiables (GI), ya que ambos comparten el mismo principio activo certificado.

En contraste, el uso de opciones “similares” sin la debida certificación es cuestionado por la comunidad médica. Al no contar con el respaldo de investigaciones suficientes que sigan el protocolo estándar, existe el riesgo de que el tratamiento resulte ineficaz para controlar la enfermedad o represente un retraso en la recuperación del paciente.

¿Cómo impacta esta decisión al bolsillo del consumidor?

El beneficio económico al elegir un genérico certificado es directo y considerable, permitiendo una reducción de precios de hasta el 90% en comparación con las versiones de marca. De acuerdo con los monitoreos de precios, los márgenes de ahorro se distribuyen de la siguiente manera en las farmacias mexicanas:

  • Tratamientos para la ansiedad (Escitalopram): Una caja de patente se cotiza en promedio en 1,600 pesos, mientras que la versión genérica equivalente se consigue entre 80 y 150 pesos.
  • Medicamentos cardíacos: Las opciones de marca registran costos cercanos a los 1,800 pesos, en contraste con los 380 pesos que cuestan las presentaciones genéricas.

El sobreprecio de las patentes no responde a que la sustancia sea de una pureza superior o cure más rápido, sino al costo de recuperación de la inversión original en promoción, laboratorios y patentes científicas que la marca realizó en sus inicios.

El beneficio económico al elegir un genérico certificado es directo y considerable, permitiendo una reducción de precios de hasta el 90% en comparación con las versiones de marca.

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¿Cómo identificar un genérico confiable en la farmacia?

Para garantizar la seguridad del paciente al momento de buscar opciones económicas, los consumidores deben verificar que los empaques de los medicamentos incluyan las siglas GI (Genérico Intercambiable) impresas de forma visible. Esta marca es el único sello oficial que garantiza que el producto superó todas las pruebas de bioequivalencia exigidas por las autoridades regulatorias en México.

La recomendación final de las especialistas ante cualquier ajuste en la receta es revisar que el nombre del principio activo coincida exactamente con el prescrito por el profesional de la salud. En caso de dudas sobre la sustitución de una marca comercial por su compuesto genérico, lo ideal es consultarlo directamente con el médico tratante antes de realizar la compra para asegurar la continuidad correcta de las dosis.

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