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Fisicoculturismo: El arte de esculpir el cuerpo

El fisicoculturismo es un deporte para todos, pero no cualquiera pueden mantener el estilo de vida que exige a sus practicantes.

Arely Ayala en el gimnasio.

Arely Ayala se mira en el espejo y sonríe. No ha comido nada desde el día anterior, sólo le ha dado pequeños sorbos a su termo con agua destilada porque tampoco debe tomar líquidos, apenas lo mínimo necesario y, aunque la deshidratación se nota en la piel recién bronceada y adelgazada que se adhiere a sus músculos, su rostro refleja plenitud.

Está a unas horas de subir al escenario en la competencia más importante del año a nivel mundial, el Natural Olympia de Las Vegas, donde mostrará su inmaculado cuerpo, esculpido por horas y horas de gimnasio, cuidado con una dieta que ya forma parte de su estilo de vida, uno muy distinto al de cualquier persona.

El fisicoculturismo es una actividad que pueden realizar hombres y mujeres.

Afuera de su habitación, en el Hotel & Casino Golden Nugget, ese 11 de noviembre de 2023, se viven los excesos propios de la llamada “Ciudad del Pecado”, pero en la mente de la sonorense de 36 años de edad no hay resquicio para la rebeldía.


—  “Lo mío es pura disciplina. A las 8:00 de la noche yo ya estaba acostada con mi sabanita descansando, todos enfiestados y yo descansando, comiendo, posando, entrenando”, asegura sonriente.

Lo que sí la asemeja con los miles de apostadores que se juegan su dinero en los casinos regados por toda la urbe es el espíritu competitivo. Ella vino a Las Vegas a ganar.

“Me he preparado para venir por todo, este año vamos a refrendar el oro por tercera vez”, dice confiada en su preparación, que inició un día después del Natural Olympia de 2022.

Arely planea su vida de acuerdo a su rutina de entrenamiento y alimentación desde que entró de lleno a la disciplina de moldear el cuerpo, hace seis años, un deporte que le ha dado grandes satisfacciones y en el que busca repetir en el primer puesto de la competencia, donde se reúnen los mejores atletas de fisicoculturismo natural.

Casi para todos

El fisicoculturismo es una actividad que pueden realizar hombres y mujeres prácticamente de cualquier edad, como Angélica Juvera, quien inició a trabajar su cuerpo alrededor de los 44 años y actualmente, con 50 años de edad, se mantiene activa y en competencia.

“A mí no me hables de edad, hábleme de ganas, ¿tiene ganas? No, pues sí. Ah con eso. Si usted tiene ganas todo se puede, si no tiene ganas ahí no puedo hacer nada. A mí no me digan de edad ni de que no tengo dinero, que no tengo carro para venirme al gimnasio, que si los hijos... todo eso tengo. Pretextos, a ver, dímelos”, señala orgullosa Angélica, que además se desempeña como entrenadora fitness.

En desarrollo de su musculatura para ir escalando a categorías más fuertes se encuentra Víctor Vega, de 27 años, quien reconoce que el fisicoculturismo no es para cualquiera, pues para mantener un cuerpo impecable, sobre todo si se está en proceso de preparación para una competencia, se necesita mucha disciplina.

El fisicoculturismo es un deporte para todos.

“El camino es difícil, tienes que ser muy resistente en cuanto a tener una mentalidad de que tú te obligues a no fallarte, a no romper la dieta, a ir a entrenar cuando estás cansado, cuando no quieres, cuando te sientes mal. Yo recuerdo que a veces estaba cayendo un tormentón, o estando enfermo, y mis papás diciéndome ‘para qué vas’, pues tengo ganas de ir”, relata.

Quienes practican el fisicoculturismo de manera libre, regularmente utilizan fármacos bajo supervisión médica para ganar mayor masa muscular, una práctica habitual, pero de riesgo si no se lleva un control adecuado.

“El fisicoculturismo tiene su lado brillante, bonito, en donde hay campeones, tienen un físico extraordinario, pero en donde no sabes lo que ese atleta tuvo que hacer para verse así y hay muchas cosas que no se cuentan”, opina Víctor, quien es fisicoculturista libre.

Preparación que nunca termina

Cinco meses antes de la gran competencia, Arely tiene ya casi medio año entrenando de lunes a sábado, llevando a su cuerpo por las distintas etapas necesarias para ganar masa muscular mientras va reduciendo el porcentaje de grasa corporal.

Con un plicómetro, ella misma o con ayuda de otra persona mide los pliegues cutáneos de la espalda para calcular la grasa corporal de su cuerpo, que en ese momento es de 17%, un parámetro que entra dentro de lo normal para un deportista, pero que en cinco meses deberá reducirlo a, al menos, un 8 o 9%.

Después de competir en el Natural Olympia de 2022, Arely explica que inmediatamente se puso a trabajar en prepararse para las competencias de 2023. Comenzó con una etapa de mantenimiento y luego elevó la intensidad para aumentar peso y ganar masa muscular.

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“Ahorita estoy trabajando en perder masa/grasa para llegar al porcentaje de grasa adecuado para competir”, dice Arely, pues su atlético cuerpo todavía no muestra la musculatura necesaria para una competencia de fisicoculturismo natural, disciplina que promueve como atleta y entrenadora.

“Nosotros somos atletas que no podemos usar farmacología deportiva, esteroides, hormonas de crecimiento, diuréticos, nada de eso. En las competencias se nos practica prueba de antidoping y si nos encuentran algo ya hay penalización, en nivel de que nos veten o de que nos cobren una multa o incluso que nos lleven a la Corte en Estados Unidos”, asegura.

En 2023, la sonorense cumplió cinco años “sin soltarse”, culminando la preparación de un año sólo para iniciar la del siguiente. Tal disciplina se refleja en sus resultados, pues desde 2018 ha ido coleccionando triunfos y reconocimientos hasta convertirse en triple campeona de la categoría Bikini Angel en el Natural Olympia.

“Cuando estoy entrenando lo que siempre he pensado es que primero la lucha es contra mí misma; tengo que mejorar mis marcas personales, de entrada. El trabajo que yo hice este año tengo que destruirlo y avanzar. Cuando llega el momento yo digo ‘hice al 100% las cosas o puse el extra, ya está en las manos de Dios que me dé mi favor’, porque es algo que tú no puedes controlar, no puedes controlar qué están haciendo los demás, pero sí sentir la satisfacción de decir ‘cómo avancé por mi cuenta”, asegura.

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