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La preocupación de AMLO sobre “El Mayo”

Editorial BenBella le compartió a Reforma algunas revelaciones del libro de memorias del ex embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar...

Leo Zuckermann

Es común que las editoriales adelanten extractos de libros a periódicos en vísperas de su publicación. Se trata de una herramienta de mercadotecnia con el fin de elevar las ventas.

En esta ocasión, BenBella le compartió a Reforma algunas revelaciones del libro de memorias del ex embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, titulado Las Fronteras: Mi Lucha por un EE.UU incluyente.

Escribe Salazar que él tenía un amigo “prominente empresario mexicano que de vez en cuando me daba consejos” y que también “era un amigo y confidente del Presidente” López Obrador.

El embajador lo llamaba “El Susurrador” porque “le susurraba al oído a AMLO”.

Por lo general, “El Susurrador” le “contaba las cosas buenas que de forma casual e informal” decía el mandatario mexicano sobre el embajador estadounidense.

Sin embargo, un mes después de que Ismael “El Mayo” Zambada apareciera en Estados Unidos y fuera arrestado por las autoridades de ese país, “El Susurrador” le advirtió a Salazar que “AMLO es un hombre diferente” que “no puede soltar el poder” y “está muy preocupado por la información que Estados Unidos pueda obtener de “El Mayo”.

El embajador concluyó: “Como si el poderoso y arraigado capo del narcotráfico pudiera ‘soltar la sopa’; sobre cualquier cantidad de funcionarios públicos mexicanos”.

“El Mayo” efectivamente era uno de los capos más importantes del crimen organizado en México. Aunque no hay una versión oficial de los hechos, la prensa ha reconstruido lo que le ocurrió al líder histórico del Cártel de Sinaloa el 25 de julio de 2024.

Ese día, a Zambada lo convocaron a una reunión con líderes políticos y criminales de Sinaloa. Al parecer, mediaría entre el gobernador de ese Estado, Rubén Rocha Moya, y el diputado federal electo de oposición, Héctor Melesio Cuén, quien acabó asesinado ese mismo día en circunstancias sospechosas.

Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”, el otro líder histórico del Cártel de Sinaloa, le pidió viajar a “El Mayo” a inspeccionar propiedades o atender asuntos relacionados con la organización criminal. Lo llevaron a una pista aérea. Según Zambada, ahí fue sometido por hombres armados y obligado a abordar una aeronave privada.

El vuelo cruzó la frontera sin intervención visible ni de las autoridades mexicanas ni estadounidenses. La avioneta finalmente aterrizó en el aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México. Agentes federales estadounidenses ya los estaban esperando para detenerlos. Tanto Zambada como Guzmán López quedaron bajo custodia de las autoridades federales de Estados Unidos.

En suma, a Zambada lo secuestraron y extrajeron ilegalmente de México.

El gobierno de Estados Unidos niega su participación en este evento argumentando que fue el hijo de “El Chapo” quien actuó por iniciativa propia buscando beneficios procesales.

Yo no me creo esa historia por dos detalles.

Primero, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, no hay manera de que una aeronave llegue a Estados Unidos sin que el gobierno de ese país conozca quién va en ella y autorice el cruce fronterizo. Segundo, cuando arribó “El Mayo” al aeródromo estadounidense, ya estaban esperándolo para arrestarlo.

Lo que yo creo es que el gobierno de ese país sí sabía y lo negó para no meterse en problemas con los mexicanos. Sospechaban, como efectivamente sucedió, que López Obrador se enfurecería por este secuestro/ extracción, una clara y grosera violación a la soberanía nacional.

En su texto, Salazar insiste en que la entrega de “El Mayo” fue un hecho que sorprendió a todos los funcionarios estadounidenses. Que Guzmán López se los llevó como regalito al entregarse. Y que él, como embajador, se enteró “de estos arrestos esa misma tarde”.

Eso sí puede ser. No se puede descartar que la DEA, el FBI o quien haya extraído ilegalmente a Zambada no le hubiera avisado al embajador para que él pudiera negar que lo sabía y así salvar la cara con AMLO.

Aquí lo importante es que fue el gobierno de Joe Biden el que hizo esta operación, lo cual demuestra que el combate al crimen organizado en México es un tema que comparten los demócratas y republicanos. Se trata de un asunto de Estado para el vecino del Norte. Esto lo deben entender todos los que piensan que la presión actual estadounidense es temporal y pasajera y que, en cuanto se vaya Trump del poder, dejará de ser una prioridad de Washington.

Para nada. Esto es lo que precisamente nos recuerda el texto de Salazar: Que en este asunto hay coincidencia de los dos partidos americanos.

Y, como hemos visto en las semanas pasadas, vaya que tenía razón AMLO al preocuparse por la sopa que podía soltar “El Mayo”.

La pregunta que todos nos hacemos es qué tan involucrado estaba él como Presidente en la vinculación de su partido con el crimen organizado.

Leo Zuckermann es analista político / periodista y conductor de un programa de opinión en televisión.

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