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El futuro del gobierno corporativo

“Tal vez el tema no es de diseño de estructuras ni de reglas a seguir. ¿Será que lo que falta son otras cosas?"

Carlos  Dumois

Dueñez* empresaria

Tal vez el tema no es de diseño de estructuras ni de reglas a seguir. ¿Será que lo que falta son otras cosas?

Durante décadas hemos sofisticado configuraciones organizacionales, comités y regulaciones. La legislación y los centros de investigación, las firmas de consultoría y las escuelas de negocio, todos hablan de la importancia de fortalecer un robusto sistema de gobierno en la cima de las empresas; pero el fondo permanece inalterado: Ninguna arquitectura de gobierno sustituye la claridad o ausencia de la dueñez.

El error más común ha sido intentar estandarizar lo que por naturaleza es diverso. No es lo mismo gobernar una compañía que cotiza en bolsa, un grupo familiar o una institución sin fines de lucro. Pretender imponer un mismo modelo a realidades tan distintas es confundir la forma con el fondo. Los sistemas de gobierno no deben aspirar a parecerse entre sí, sino a responder con precisión a la naturaleza, propósito y etapa evolutiva de cada organización.

Es claro que hay un punto de convergencia inevitable: El consejo. Llámese consejo de administración, consejo superior o consejo de dueños, este órgano suele convertirse en el espacio donde es más viable institucionalizar el ejercicio de la dueñez compartida. Y ese es, quizá, el mayor desafío hacia adelante: Aprender a compartir el poder sin diluir la responsabilidad, aprender a trabajar en equipo sin desviarse de la tarea fundamental de gestionar efectivamente la creación de riqueza.

Compartir la dueñez no es repartir autoridad de manera indiscriminada. Es construir un espacio donde distintas visiones complementarias van convergiendo en una sola voluntad estratégica, donde la pluralidad no genera parálisis, sino mejores decisiones.

El futuro del gobierno corporativo no dependerá tanto de nuevas regulaciones o de mejores prácticas importadas, sino de la eficacia real de estos consejos y de su capacidad para elevar la conversación, para cuestionar sin destruir, para decidir sin titubeos y para sostener el largo plazo frente a la presión del corto.

Un consejo ineficaz es, en el fondo, una dueñez débil, o porque no se lidera con acierto o porque se depende de un líder solitario. Y una dueñez débil condena a cualquier organización, sin importar su tamaño o industria, a sacrificar oportunidades y comprometer su futuro.

Hemos mencionado que el costo de la soledad se paga caro, que tenemos que creer que aunque el gobierno colegiado sea complejo, si funciona, que nos falta ser flexibles para diseñar un consejo que nos sirva, que tenemos que prepararnos para saber manejarlo, que hemos de crecer en liderazgo, en capacidad de hacer sinergia y en cómo mejorarlo cada día. Esos son nuestros desafíos.

En general los consejeros se distraen en quehaceres de seguimiento de las labores del management. Se pierden en actividades operativas revisando estados financieros y analizando presentaciones inútiles. El consejo que entiende su rol trasciende la supervisión. Se convierte en guardián del propósito, en arquitecto del futuro y en apoyo hacia las tensiones inevitables entre familia, propiedad y empresa. Ahí está la verdadera frontera del gobierno corporativo: No en su estructura, sino en su capacidad de ejercer dueñez con claridad, disciplina y visión de permanencia.

Hablar del futuro del gobierno corporativo exige empezar por su esencia, que es la dueñez. No como un concepto romántico, sino como el ámbito máximo de gestión donde se sabe pedir cuentas y se define el futuro. Es ahí donde se determina el rumbo, se gestionan las oportunidades, se asumen las consecuencias.

Es por ello que este futuro dependerá de los líderes empresariales, de quienes requieren acompañamiento, no de los expertos, legisladores o académicos. Son los empresarios quienes deben reconocer con humildad que necesitan construir un equipo de dueñez que les funcione, aunque no sea fácil, aunque tengan que intentarlo 10 veces, aunque tarden en ver frutos.

Las organizaciones que prosperarán por generaciones no serán las que tengan más comités y cumplan con las reglas, sino las que logren consejos realmente eficaces, donde la dueñez no se simule ni aparente, se ejerza de verdad.

Carlos A. Dumois

c_dumois@cedem.com.mx

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de Cedem.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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