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Columnas La verdad sea dicha

Violencia familiar en Morena

El escenario rasposo que hasta estos momentos provoca el gobernador, Jaime Bonilla está generando fuertes temores entre la clase política, económica y por supuesto en la población que aunque es posible que por estar inmersa en sus problemas inmediatos no los aquilate, sí los resiente.

El escenario rasposo que hasta estos momentos provoca el gobernador, Jaime Bonilla está generando fuertes temores entre la clase política, económica y por supuesto en la población que aunque es posible que por estar inmersa en sus problemas inmediatos no los aquilate, sí los resiente.

No se crea que es un estado de ánimo que solo afecta a los de afuera, sino también a los propios de Morena, que no ven quien le ponga un alto a Bonilla, dejando maltrecha a la familia.

Dos dirigencias estatales super bajas en calorías, la falta de un consejo político fuerte, de una clase política que lo llame a cuentas y le explique que debe gobernar y no ser solo un Jaime Bonilla Valdez.

Cuentan, quienes de esto saben, que el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado está harto de estos enfrentamientos del gobernador contra todo el que cree que es su adversario o no lo obedece. Empresarios, periodistas, políticos, alcaldes, partidos opositores y hasta del propio.

El más grande de sus pleitos, el generado contra el alcalde de Tijuana, Arturo González, es el que más cansado tiene a la dirigencia nacional del partido guinda, que no solo debe contener al gober de BC, sino organizar procesos en 15 entidades y el federal para la renovación del Congreso Nacional.

Pero Bonilla es ruido aparte. Al grado de que es tema previsto dentro de una pronta y urgente reunión de Delgado con el mismo presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Y es que al dirigente morenista le parecen berrinches los del mandatario estatal.

De pena ajena lo que pasa en esta frontera, dicen en la CDMX. En lugar de estar ocupado en la problemática de endeudamiento, crisis económica, social, de salud, de conseguir vacunas, el titular del Ejecutivo estatal está ocupado en sus guerritas contra un alcalde de su mismo partido, a quien hasta la cárcel quiere meter.

En cuanto González Cruz anunció su intención de reelegirse, todo el sistema estatal dependiente del gobernador se le echó encima.

Claro mensaje de: ni se les ocurra admitir que intente reelegirse.

No tendrá ningún recato en usar la Fiscalía General del Estado, encabezada por su compadre, Guillermo Ruíz Hernández, como presión al CEN de Morena.

Tampoco vacilaría en intentar utilizar al Poder Judicial, de ser necesario.

Está dispuesto a descarrilar el mismo proceso electoral interno, con tal de que su enemigo no retenga la alcaldía. Y eso se puede visualizar fácilmente.

El edil tijuanense no desea renunciar a su derecho a buscar otro período al frente de la comuna y para ello intenta mover sus influencias en el centro del país, aunque en eso encuentre las más viscerales de las reacciones.

Para el alcalde de Tijuana sigue vigente la propuesta de una diputación federal plurinominal. Una salida del estado, concentrarse en el centro del país, pero él no la quiere. Nos dicen.

Un panorama desalentador se avecina en un estado que se debate en una esquizofrenia política, con una polarización de todos contra todos, en donde hasta la violencia familiar en Morena hizo su aparición.

La verdad sea dicha

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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