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La superioridad de “un país, dos sistemas” vista desde el retorno de Hong Kong

La superioridad de “un país, dos sistemas” vista desde el retorno de Hong Kong

Este año se cumple el vigésimo noveno aniversario del retorno de Hong Kong a la Patria, coincidiendo con el inicio integral del XV Plan Quinquenal de China y con la etapa clave en que Hong Kong transita de la gobernanza a la prosperidad. Como la “Perla de Oriente” engastada en el sur de China, Hong Kong ha estado siempre en el foco de la atención internacional, sometido a miradas diversas. Para comprender verdaderamente al Hong Kong de hoy, es necesario situarlo en el largo curso de la historia china y, apreciar su nueva fisonomía y su rápido desarrollo en el marco de la construcción socialista de la nueva era.

Desde la antigüedad, Hong Kong ha sido parte inalienable del territorio chino. A mediados del siglo XIX, el Reino Unido ocupó por la fuerza y arrendó la isla de Hong Kong, Kowloon y los “Nuevos Territorios” mediante los tres tratados desiguales: el Tratado de Nankín, la Convención de Pekín y el Convenio para la Extensión del Territorio de Hong Kong. El 1 de julio de 1997, el Gobierno chino reanudó formalmente el ejercicio de la soberanía sobre Hong Kong y se estableció la Región Administrativa Especial de Hong Kong. Ese momento histórico marcó la materialización de la concepción científica de “un país, dos sistemas”. Jurídicamente queda claro que “un país” es la premisa y la base de “dos sistemas”, y el destino de Hong Kong siempre ha estado estrechamente vinculado al de la Patria. El retorno de Hong Kong no solo significó la recuperación del territorio, sino también la rectificación de la soberanía, la legalidad, y la restauración de la dignidad nacional.

Desde el retorno, Hong Kong, gracias a su privilegiada ubicación geográfica, su política de puerto libre y el constante apoyo de talentos y recursos desde el interior del país, logró un despegue económico y pasó a ser conocido, junto con Singapur, la provincia china de Taiwán y la República de Corea, como uno de los “cuatro tigres asiáticos”. En el gran diseño de la reforma y apertura, Hong Kong desempeñó un papel insustituible como “ventana” y “puente”: no solo fue la mayor fuente de inversión extranjera para el interior, sino también la plataforma más importante para que las empresas del interior se proyectaran al mundo. En este proceso, Hong Kong consolidó su posición como centro financiero, naviero y comercial de primer nivel mundial, y forjó una economía eficiente con predominio del sector servicios.

Foto: Cortesía

Hoy en día, persisten voces que pronostican el declive de las ventajas de Hong Kong. Sin embargo, los datos objetivos oficiales desmienten rotundamente esa tesis. A pesar de las vicisitudes, bajo el amparo de “un país, dos sistemas”, el desarrollo económico y social de Hong Kong ha mostrado una gran resiliencia y un vigoroso dinamismo. Según los últimos datos del Departamento de Estadística y Censos del Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, en 2025 el producto interno bruto (PIB) anual registró un crecimiento real del 3,5 % sobre la base de un crecimiento sostenido anterior, manteniendo una fuerte expansión por tercer año consecutivo. El PIB total alcanzó aproximadamente 421,200 millones de dólares estadounidenses, y el PIB per cápita se mantuvo en torno a los 57,000 dólares, situándose firmemente entre las economías de altos ingresos del mundo. Al mismo tiempo, el comercio exterior de Hong Kong ha mostrado un desempeño sobresaliente: el valor total de las exportaciones de mercancías en 2025 creció un 15.4 % interanual, y en el último ranking de la Organización Mundial del Comercio, Hong Kong se ubicó como el quinto mayor exportador de mercancías del mundo.

La posición de Hong Kong como centro financiero internacional no sólo no se ha debilitado, sino que se ha consolidado y ha mostrado una vitalidad innovadora. En el más reciente informe del Índice de Centros Financieros Mundiales (edición 39), la competitividad integral de Hong Kong ocupó el tercer lugar mundial y el primero en la región Asia-Pacífico, con una puntuación muy cercana a la de Nueva York y Londres. Es especialmente destacable que Hong Kong obtuvo el primer lugar mundial en tecnología financiera, y también se situó entre los primeros puestos en banca, seguros y gestión de inversiones. A finales de 2025, el número total de empresas extranjeras y del interior del país en Hong Kong superó las 11 000, con un notable crecimiento no sólo de las empresas de origen continental, sino también de las de Estados Unidos y Japón. Asimismo, el número de oficinas familiares únicas establecidas en Hong Kong superó las 3,380, con un crecimiento explosivo de más del 25 % en los dos últimos años. Según el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Hong Kong ocupó el tercer lugar mundial en flujos de inversión extranjera directa, lo que demuestra que sigue siendo un destino predilecto para los inversores globales.

En el gran diseño de la construcción socialista de la nueva era, el desarrollo de Hong Kong ha trascendido el ámbito tradicional de una economía singular para integrarse profundamente en la importante estrategia nacional de la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Como una de las áreas de bahía más dinámicas del mundo, se estima que su economía total superará los 2,22 billones de dólares en 2025, ofreciendo un vasto espacio sin precedentes para Hong Kong. En este soporte espacial, Hong Kong, con su ventaja única como jurisdicción de common law, conecta por un lado con el capital y la tecnología de vanguardia internacionales, y por otro satisface las necesidades estratégicas de las ciudades del interior de la Gran Área de la Bahía en su salida al exterior. Los datos oficiales indican que más del 60 % de la inversión extranjera directa acumulada en el interior del país se ha canalizado a través de Hong Kong. Hoy, las infraestructuras transfronterizas como el ferrocarril de alta velocidad Guangzhou-Shenzhen-Hong Kong y el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao operan con alta eficiencia, tejiendo estrechamente las ciudades de la Gran Área de la Bahía en un “círculo de vida de una hora”, con un kilometraje de vías férreas que superó los 4000 kilómetros a finales de 2025. El Aeropuerto Internacional de Hong Kong continúa siendo el centro de carga aérea internacional más transitado del mundo.

En 2026, al iniciarse formalmente el XV Plan Quinquenal, la posición funcional y la importancia central de Hong Kong en la estrategia global del país han experimentado un salto cualitativo. Hong Kong está acelerando la construcción integral de los “ocho centros”, y su valor único se manifiesta en su insustituible ventaja institucional al servicio de la estrategia de “doble circulación” del país. En la circulación interna, Hong Kong se coordina profundamente con ciudades de la Gran Área de la Bahía como Shenzhen, apoyándose en nodos clave como el área de Lok Ma Chau Loop, para acelerar la construcción de un centro internacional de innovación científico-tecnológica, que conecta la excelente capacidad de incubación científica de Hong Kong con la poderosa industria del interior, para escalar juntos las fronteras tecnológicas mundiales. En la circulación externa, Hong Kong, como la única ciudad china con common law y con sistema bilingüe chino-inglés, está fortaleciendo su papel como centro internacional de resolución de controversias legales y como centro regional de propiedad intelectual, proporcionando un sólido respaldo jurídico y de armonización normativa para que las empresas chinas se globalicen y participen profundamente en la gobernanza internacional. Como el mayor y más profundo centro de negociación de RMB (moneda china) en el extranjero, Hong Kong asumirá durante el XV Plan Quinquenal la función de “zona de pruebas” para la apertura financiera de alto nivel y la internacionalización del RMB.

El Hong Kong de hoy ha entrado en la nueva etapa del XV Plan Quinquenal y ha inaugurado un nuevo panorama de “tránsito de la gobernanza a la prosperidad”. Un Hong Kong chino con mayor solidez económica, mayor impulso innovador, más ventajas institucionales y una participación internacional más profunda demuestra al mundo que, en la gran práctica de “un país, dos sistemas”, la Perla de Oriente, en sintonía con el pulso del desarrollo nacional, irradia un resplandor cada vez más brillante y cautivador.

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