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Gritos, abrazos y esperanza; así se vive el México-Sudáfrica en Rosarito

El primer gol de la Selección Mexicana desató la euforia entre los asistentes, que compartieron la ilusión y esperanza de ver triunfar al equipo nacional.

Gritos, abrazos y esperanza; así se vive el México-Sudáfrica en Rosarito

Rosarito, BC.- Entre gritos, aplausos y el inconfundible sonido de los cláxones que escapaban desde el estacionamiento, la Plaza Pabellón Rosarito se convirtió este jueves en una extensión de las tribunas mundialistas.

Desde mucho antes del silbatazo inicial, familias completas, grupos de amigos y aficionados vestidos con la camiseta verde comenzaron a ocupar los espacios frente a la pantalla gigante instalada para seguir el debut de la Selección Mexicana ante Sudáfrica.

Foto: Carmen Gutiérrez

La tarde transcurre entre banderas ondeando, rostros pintados con los colores nacionales y el ir y venir de niños que, sin comprender del todo la dimensión del encuentro, se contagiaban de la emoción colectiva.

Cuando el balón comenzó a rodar, el bullicio se transformó en una atención casi religiosa; cada avance de México provoca que cientos de miradas se claven al mismo tiempo en la pantalla, cada aproximación al área rival arranca exclamaciones de esperanza, mientras que los intentos sudafricanos son recibidos con una mezcla de nerviosismo y reclamos dirigidos al aire.

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El primer gol mexicano desató la locura

Los abrazos espontáneos surgieron entre desconocidos, las banderas se elevaron por encima de las cabezas y los gritos de “¡México, México!” retumbaron en los pasillos de la plaza, durante varios minutos, la celebración se impuso incluso al propio partido, como si la afición necesitara liberar meses de espera acumulados antes de este momento.

Foto: Carmen Gutiérrez

Más allá del resultado, la escena reflejaba algo que el futbol suele provocar con una facilidad sorprendente, reunir a personas de distintas edades, ocupaciones y formas de pensar bajo una misma emoción.

En el Pabellón Rosarito no había diferencias visibles; todos compartían la misma mirada fija en la pantalla y la misma ilusión de ver triunfar al equipo nacional.

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