El Imparcial / Columnas /

Coyote vs. Acme

Dir. Dave Green

Manuel  Ríos Sarabia

¿Quién se habría imaginado que el Coyote de Looney Tunes se convertiría en uno de los héroes necesarios del 2026?

Durante un par de años, muchos seguimos el drama de la película Coyote vs. Acme, y la maligna corporación (Warner) que quiso desparecerla del mapa para deducir impuestos.

En el año de 2022 se filmó la fotografía en vivo de la película y para finales de 2023, Warner Bros. decidió enlatarla para obtener una deducción de impuestos por treinta millones de dólares. Posteriormente, la decisión se revirtió y se permitió que los creadores buscaran a un distribuidor alterno. Ahí entró Ketchup Entertaiment (que previamente también había rescatado la película de Looney Tunes, El día que la Tierra explotó) y pagó cincuenta millones por la cinta en el 2025.

En un maravilloso caso de profecía autocumplida, la película habla sobre las corporaciones malignas (Acme), y todo el mal que hay detrás de ellas. Tal pareciera que Warner, más que deducir impuestos, estaba en realidad pretendiendo ocultar la revelación de sus malas prácticas corporativas.

La película inicia con un prólogo que se desarrolla en 1994, en que el Dr. Lorre (sí el mismísimo Peter Lorre en su versión clásica de caricatura) se encuentra trabajando para Acme en el departamento de investigación y desarrollo. Ahí vemos cómo se experimenta la seguridad de los productos Acme, torturando una y otra vez a personajes/animales de caricatura (este abuso interminable fue lo que ocasionó la locura del Pato Lucas).

Corte al presente. En el desierto, el Coyote, durante su incansable persecución del Correcaminos, es víctima de incontables accidentes a causa de la deficiencia de los productos Acme. En un nostálgico y divertido montaje de caricaturas clásicas, se exhiben los fracasos y lesiones que sufre el Coyote. Agotado, regresa a su cueva, atiborrada de productos Acme, y al ver un anuncio televisivo del despacho legal de Avery, Jones y Maltese (un chiste que hace referencia a tres grandes animadores de Warner) se da cuenta del problema, empaca su itacate y se dirige a la ciudad para contratar abogado.

Como Roger Rabbit, treinta y seis años atrás, el Coyote vs. Acme no sólo mezcla animación con actores a la perfección, sino que también exhibe problemas del mundo real. La corrupción que acabó con los tranvías y creo los freeways, en el caso de Roger Rabbit, y los monopolios corporativos que violan las leyes y cometen abusos (animales) en pos de una eterna alza en sus utilidades. En este punto, no olvidemos la inminente adquisición de Warner por Paramount, para controlar los medios, y el capital árabe, proveniente del yerno de cierto trompudo presidente. ¿Razón primordial para enterrar la cinta?

Una vez presentada la demanda del Coyote contra Acme, por su abogado Kevin Avery (Will Forte), el departamento jurídico de Acme, encabezado por Buddy Crane (John Cena) demuestra que harán todo lo posible por desaparecer el asunto. Acme nunca pierde un caso.

Con secuencias de acción que superan a cualquier cosa vista en el cine de superhéroes de este año y un particular momento que, a pesar de tratarse de un tropo de la animación y de que se filmó años antes, podría ser interpretado como un Backroom por muchos.

Al final del día, el Coyote vs. Acme triunfa en todos los aspectos. Al salir a la luz del día expone la corrupción y los abusos de los monopolios, su recaudación en taquilla ya superó lo que Warner pretendía deducir. La ficción superó a la realidad, derrotando la infinita avaricia corporativa. Además, innegablemente, logra ser muy divertida en el proceso.

Así, el Coyote se convirtió en héroe, y ejemplo a seguir, en la lucha contra los males de nuestros tiempos.

Beep beep

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí