Campestre o nada
El movimiento estudiantil de 1968 en México surgió en un contexto de crecimiento estudiantil y demandas acumuladas por educación de calidad, libertad política y democracia.

El movimiento estudiantil de 1968 en México surgió en un contexto de crecimiento estudiantil y demandas acumuladas por educación de calidad, libertad política y democracia.
Así de fresca estaba herida y en Tijuana su Universidad era mas de papel, la escuela de Economía y Contabilidad, rentaban sus instalaciones; con maestros no muy capacitados y algunos sin título, así que estudiar representaba salir a Guadalajara o Ciudad de Mexico, con los gastos que ello implicaba.
Paralelo a estos temas a finales de 1970 se publicó el fallo por la suprema corte que los herederos de la familia Arguello les daban la razón y adjudicaban prácticamente toda Tijuana.
Así entonces el gobierno expropio el Campestre: impresionante por su tamaño y por la actividad que tenía, bello por sus inmensos e impecables campos verdes que parecían extensas praderas de un lejano país, aunado a su abundante y verde vegetación durante todo el año que contrastaba con lo árido de nuestra ciudad; ahí se quería construir la UABC; entre el 5 de febrero y el 19 de abril de 1971, estudiantes de la ciudad (Universidad, preparatorias y secundaria, así como diversas asociaciones) “tomaron” las instalaciones del club Campestre para exigir que en ese predio se construyeran los edificios de la UABC al movimiento se unieron muchas agrupaciones civiles: lideres musicales, un consejo estudiantil, partidos comunistas, juventudes de los partidos PRI, PAN, lideres de colonias. Etc. ahí se acordó no contar con lideres.
Apoyados por los socios mayoritarios, los empleados del campestre se fueron a la huelga; el presidente Luis Echeverría instruyo para buscar una solución, así llegaron a las vacaciones de verano; el gobernador Sánchez Diaz manejo con pinzas la situación, ya que el fallo era inapelable.
En una reunión directiva del club campestre, donde se encontraban las familias más pudientes de la ciudad, propusieron vender la “L” del Campestre y con eso pagar el costo del campestre. Esa “L” es la periferia del actual Campestre (recta de la Chapultepec y los predios sobre el bulevar agua caliente).
A la par de esta narrativa se expropiaron los Ejidos Tampico y Chilpancingo, es ahí donde se deposita la primera piedra de lo que hoy son las instalaciones de la UABC. Paralelo a este movimiento nace La Asociación Civil “UABC, Campestre o Nada” como colectivo estudiantil que se formó en 1971 con el objetivo de impulsar la creación de un espacio destinado a la educación superior en Baja California. Su lucha y compromiso han sido fundamentales para la historia de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), contribuyendo al fortalecimiento de la educación universitaria en el estado. Este grupo ha destacado el impacto del movimiento en la institución y la responsabilidad de continuar fortaleciendo la universidad para atender las necesidades de las generaciones futuras.
El Campestre fue durante muchos años un punto de reunión, encuentro y esparcimiento para una gran cantidad de tijuanenses quienes guardaron algún tipo de recuerdo sobre el mismo.
Al paso del tiempo el Campestre no se construyó la UABC, pero nadie imagino que muchos años después de que un grupo de estudiantes tijuanenses “tomaran” el Campestre, surgiría de nuevo la consigna; ¡Campestre o nada! Felicidades a este grupo que recientemente es reconocido.
*- El autor es Coordinador del Área Pericial del Instituto INJUS.
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