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Los disparates de Trump

Trump atorado en Ormuz, esperando para Cuba y mientras tanto el mundo en vilo.

Ricardo  Menéndez

Trump atorado en Ormuz, esperando para Cuba y mientras tanto el mundo en vilo. Parece que la decisión de Trump es hacer más olas pensando que a río revuelto ganancia de pescadores. México está en su lista de piñatas, aunque parece que mientras imagine tiene él las ganancias, le es más cómodo tener el gobierno actual funcional, como en Venezuela. Si hay lío en Cuba estaremos inevitablemente involucrados, son vecinos y hermanos y no podríamos estar quietos si lo atacan. Acá parece estamos más alarmados por la eliminación de 10,000 perros callejeros por parte de una presidenta municipal en un lapso de aproximadamente cuatro años. Entiendo parecerá algo políticamente incorrecto, pero yo le daría una medalla. La real crueldad es generar perros callejeros, absurdo sería que el municipio tuviera que destinar grandes recursos para atrapar y esterilizar a un sinfín de perros callejeros, menos aún una perrera para 10,000 perros. México es unos de los países con más perros callejeros, si hay evidencias de dolor o sufrimiento innecesario en su eutanasia entonces el problema es otro, eso si me parecería una barbarie. No me meto más, en el, seguro, polémico asunto. Prefiero regresar la vista al terremoto político y económico mundial, y no puedo dejar de observar la importancia de la salud mental de Trump, ya se habla de ello por todos lados, me llama la atención se hable más de déficit cognitivo que de síntomas de un grave trastorno de la personalidad. Y no veo un franco trastorno cognitivo, quizá un poco por la edad, pero por el contrario me asombra su agilidad mental, aunque disparatada. Pocas ideas, pero fijas, las saca y repite como mago, sin importarle contradecirse, alguien con muy poca cultura y pobres recursos mentales. Lo astuto y hábil jugador, no necesariamente significa inteligencia, sobre todo cuando las cosas se le derrumban en las manos como estas últimas semanas. Cómo estará su quiebre narcisista que quemó a Jesucristo, como diría Juan Gabriel “pero qué necesidad”. La peligrosidad de un narcisista frustrado en la Sala Oval es enorme. La frontera entre el delirio psicótico con la certeza de las ideas de grandiosidad y superioridad intelectual es muy débil. ¿Se cree Trump las cosas que dice?, yo creo que sí, en su momento, saltando a la siguiente posición sin siquiera interesarle lo dicho por contradictorio o absurdo que sea. Supongo es el tonto útil del llamado estado profundo, entiéndase la elite financiera. No entiendo por qué no lo han sacado de la jugada, motivos ha dado de sobra. Mucha identificación tienen sus simpatizantes con esa grandiosidad y superioridad, son una tercera parte del país vecino. Tener un vecino narcisista patológico es una pesadilla, algunos lo han tenido en casa.

*- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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