Libre expresión o grosería libre
De niño crecí viendo la televisión en blanco y negro, la disfrute mucho; después la vi poco por cuestiones laborales, pero la seguí disfrutando igual y mejor por ser a color.

De niño crecí viendo la televisión en blanco y negro, la disfrute mucho; después la vi poco por cuestiones laborales, pero la seguí disfrutando igual y mejor por ser a color; hoy en día a pesar de tener mayor variedad, diversidad de opciones en programación y tener mejor calidad de imagen la veo menos y sigo disfrutando verla.
Hace unos días al estar cómodamente sentado, viendo la televisión y sin saber ¿cómo o porque?, termine viendo un canal de televisión abierta; más por apatía de cambiar el canal que por interés, me quede viendo una novela: “Con esa misma mirada”, desconocía la trama, no me interesaba si tenía algún mensaje en particular o si estaba dirigida a alguna audiencia en particular, lo que si recuerdo es que el horario no era de media noche, no paso mucho tiempo cuando escuche a una actriz decir una grosería, pensé que me había confundido o que entendí mal, puse atención y nuevamente otra grosería en esta ocasión un actor, pensé que me había equivocado y estaba en un canal de paga donde este lenguaje es más común, pero no: horario estelar, televisión abierta y yo sorprendido.
No desconozco ese lenguaje, pero siempre crecí con una restricción en la televisión abierta por parte de la secretaria de
Gobernación; me llamo tanto la atención y por ello consulte en internet el contenido de esa novela y o sorpresa. La novela “Con esa misma mirada” ha recibido críticas positivas por su enfoque en temas femeninos relevantes y su alta calidad de producción. Angélica Rivera ha sido especialmente destacada por su actuación, que se considera la mejor de su carrera. La serie ha sido elogiada por su capacidad para manejar matices en los personajes y su relevancia en la actualidad, pero no criticaban sus groserías.
Ahora con más interés seguí consultando y encontré que las sanciones por emplear un vocabulario inapropiado han disminuido año con año, hasta llegar a cero en 2019. La última vez que Segob dirigió un extrañamiento por lenguaje soez fue el 7 de septiembre de 2016, al programa ¡Qué tal Fernanda!, de Imagen Radio.
La razón por la que Segob ya no castiga las groserías y los albures es un cambio en la ley. Hasta el 13 de julio de 2014, los concesionarios se regían bajo la Ley Federal de Radio y Televisión, una legislación creada en 1960.
La nueva legislación en la materia fue la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que no contempla sanciones específicas por corrupción del lenguaje. Sólo da a la Segob facultades expresas de sanción en materia de tiempos de Estado, cadenas nacionales, boletines, concursos y clasificación de los programas (artículos 217, 297 y 308).
La única ocasión en que la nueva ley refiere que los contenidos de radio y televisión deben propiciar “el uso correcto del lenguaje”, es en su artículo 223. Pero aun en este caso, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró su invalidez, al considerar que vulneraba el derecho a la libertad de expresión.
Ejemplo de la educación que los legisladores le heredan a nuestros hijos.
- *- El autor es Coordinador del Área Pericial del Instituto INJUS.
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