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Calma es poder

“Todo mundo tiene un plan hasta que alguien te pega en la cara”. Mike Tyson.

Octavio  Ballesteros

Qué pasa cuando alguien te grita molesto y tú sigues calmado: Es indudable que en ese momento el poder lo tienes tú. Y por otro lado que ocurre cuando empiezas a sentir una presión y empiezas a decir “tranquilo no te asustes…”, resulta todo lo contrario y te asustas más, es lo que se llama la ley de la paradoja. La frase que mencionaste “no te asustes” se apoderó de tu mente.

QUÉ PASA

Hay que tener presente que la calma no se logra en momento que se necesita, sino que se construye antes de que se necesita. Podemos recordar el caso del capitán de avión “Sully’ Sullenberger, quien al despegar su avión en Nueva York una bandada de pájaros se mete en las turbinas y el avión se queda sin potencia. En ese momento no importaba lo que el controlador aéreo dijera, o revisar la lista de cosas que se debe hacer, sino tomar una decisión, y ésta fue la de aterrizar en el río Hudson. Un minuto antes del aterrizaje Sullenberger toma el micrófono y avisa a la cabina de pasajeros con la voz calmada y pausada de que ha ocurrido un incidente y será necesario

un aterrizaje forzoso, favor de prepararse. Aquí entra un aspecto muy importante a la hora de liderar una situación difícil, las personas no están atentas a las palabras que digas, sino al tono y modo con que las dices.

LOS TRES PASOS

Hay tres pasos que nos pueden servir para que la calma personal prevalezca. El primero de ellos es que entre el estímulo y la respuesta hay un espacio, y en ese espacio podemos fabricar una respuesta adecuada. El mejor ejemplo de esto es la manera como el doctor Víctor Frankl respondió al estímulo de estar encerrado en un campo de concentración, Auschwitz, en la Segunda Guerra Mundial. Como siquiatra que era decide en lugar de quejarse aprovechar la experiencia y estudiar en carne propia y de sus compañeros cómo reacciona al dolor y sufrimiento el ser humano y tomar nota de ello. Logra sobrevivir y escribe el libro “El hombre en busca de sentido”, de los mejores que se han escrito a nivel mundial.

Un segundo paso sería el de distinguir entre urgencia e importante. Generalmente cuando nos gana la urgencia el estrés nos hace pensar que el tiempo se reduce y es cuando empezamos a gritar, a interrumpir a los demás, apresurar las decisiones, a pensar en blanco y negro, a reaccionar exagerando. Y todo esto hay que evitarlo.

UN ÚLTIMO PASO

El tercer paso sería separar la identidad personal del resultado que estamos logrando en determinada situación. Cuando el ego se cruza con un resultado negativo entonces todo se vuelve personal y eso ofusca mucho: Un desacuerdo se ve como falta de respeto, y un rechazo se siente tan doloroso como una herida física.

Conclusión: Conociendo estos tres pasos nos puede facilitar el lograr no perder la calma en situación alguna, o simplemente si ya la perdimos este conocimiento nos puede ayudar a recuperarla a la brevedad. Una recomendación muy sencilla es la de cerrar los ojos y respirar y espirar lo más profundo posible, es algo que todos podemos hacer, y fisiológicamente ayuda mucho a lograrlo. Recuerda estimado lector, calma es poder. ¡Feliz domingo!

  • *- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

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