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Sin haber comprobado que está libre de todas y cada una de las acusaciones que once tecatenses le hicimos, con pruebas en las manos, Javier Ignacio Urbalejo Cinco de nuevo se postula como precandidato a la presidencia municipal de nuestra ciudad. En su discurso de apertura deja ver que hubo una violenta lucha interna del partido y que algunos de los contrincantes se sujetaron, como siempre, al poder superior del dedo mayor y bajaron sus expectativas. Entre ellos se encuentra el diputadete Benjamín Gómez quién, después de haber externado en un video que hizo público, su interés por participar en la contienda interna, ahora es uno más de los que, con la cabeza gacha, se sumaron a esta precandidatura. La gran ausente en el evento fue, sin duda la alcaldesa Nereida Fuentes, que debió haber estado postrada haciendo su berrinche -con el primer damo a su lado- porque la bajaron del carro. Es evidente que la rabieta de Nereida se hizo presente, pero la amortiguaron, dejándole que metiera a su alfil Zayd Zeckua Conde, actual oficial mayor del ayuntamiento, mismo que se integra a la planilla. Urbalejo le dice en su discurso que le extiende su mano amiga, mientras Zeckua, aspira a que recuperen la confianza con este acto de unidad que “todos” respaldan. Ninguno de los presentes en esa asamblea, hicieron alguna observación respecto al enriquecimiento inexplicable del ahora precandidato. El PRI en Tecate siempre ha hecho alarde de la enorme corrupción que le ha acompañado. Las últimas tres administraciones se han caracterizado por el desvío de los recursos financieros; por no pagar los adeudos para los servicios médicos al Issstecali que les obliga la ley; por hacer caso omiso del derecho de jubilación de los trabajadores: pero, principálmente, por el enriquecimiento inexplicable de los expresidentes. Al final de su trienio, Urbalejo Cinco y su tesorero Francisco Javier Rebelín Ibarra -nadie más podía utilizar ni conocía las claves para acceder a ellas- estuvieron haciendo uso de varias cuentas bancarias desconocidas por la administración en funciones. Además, su conducta fue deshonesta pues no fue capaz de responder a nuestras acusaciones y se refugió baja las faldas de Nancy Sánchez Arredondo, entonces Presidente del PRI estatal, quién lo protegió a capa y espada. No fue tampoco digno de hacer un posicionamiento frente a la ciudadanía, de cada uno de nuestros señalamientos. Jugó la bandera del occiso que no ve, no escucha y no habla. Así nadó de muertito hasta ahora que lo resucita un partido inerte. Por si no lo ha entendido el PRI, sus bases no le dieron la espalda. Solo decidieron que ya estaban hartos de la corrupción y votaron por otra persona. Ahora creen que fue cuestión del momento y que van a recuperar a sus electores. Eso está por verse. El desprestigio por el agandalle de Urbalejo, César Moreno y Nereida Fuentes no es cualquier cosa. La desvergüenza con la cual se condujeron los expresidentes priistas les hizo ver la realidad a los tecatenses: Los corruptos no van a cambiar, están acostumbrados a aprovecharse de la gente en su propio beneficio. Tanto Urbalejo como César Moreno y Nereida Fuentes saben cómo llegarle al dinero fácil, y sin problemas. Vale. * El autor es Lic. En Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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