¿Cuánta agua consume realmente consume la IA, luego que se viralizara que un correo breve escrito con ayuda de esta herramienta tecnológica consume una botella de agua de medio litro
La IA no consume agua directamente en la pantalla del usuario. El consumo ocurre en los centros de datos, donde miles de servidores procesan información y generan calor.

La inteligencia artificial se ha vuelto parte de la vida diaria, pero también abrió una pregunta ambiental cada vez más repetida: ¿cuánta agua consume cada vez que una persona usa un chatbot, genera una imagen o pide ayuda para escribir un correo? La respuesta no es una sola cifra. Depende del modelo, del centro de datos, del sistema de enfriamiento y de la fuente de electricidad que lo alimenta.
La información se basa en un análisis de CBS News, con datos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, la Agencia Internacional de Energía y estudios académicos sobre consumo de agua en centros de datos y agricultura.
El punto central es claro: muchas cifras virales sobre la IA tienen una base real, pero suelen perder contexto cuando circulan en redes sociales.

¿Por qué hay cifras tan diferentes sobre el agua que usa la IA?
Google ha señalado que una consulta típica de IA usa una cantidad similar a cinco gotas de agua. Sam Altman, director de OpenAI, ha descrito una cifra cercana: cerca de una quinceava parte de una cucharadita.
Pero otra estimación que se volvió viral afirma que un correo breve escrito con ayuda de IA consume una botella de agua de medio litro.
La diferencia es enorme. El problema es que esas cifras no miden lo mismo. Algunas solo consideran el agua usada para enfriar servidores. Otras agregan el agua necesaria para generar la electricidad que alimenta los centros de datos. También hay cálculos basados en supuestos anteriores, cuando la tecnología era menos eficiente o se usaban otros modelos de consumo.
Por eso, la pregunta no debe ser solo si una cifra es verdadera o falsa. La clave es saber qué está contando.
¿Qué es lo que realmente consume agua cuando usamos inteligencia artificial?
La IA no consume agua directamente en la pantalla del usuario. El consumo ocurre en los centros de datos, donde miles de servidores procesan información y generan calor.
Ese calor debe controlarse para evitar fallas. Algunos centros utilizan sistemas de enfriamiento que requieren agua. Además, la electricidad que alimenta esos servidores también puede tener una huella hídrica, sobre todo cuando proviene de plantas que usan agua para enfriamiento o generación.

Por eso, un cálculo completo puede incluir dos tipos de consumo:
- Agua directa: la que se usa para enfriar el centro de datos.
- Agua indirecta: la que se consume al generar la electricidad que mantiene funcionando los servidores.
Esta diferencia explica por qué algunos cálculos parecen pequeños y otros mucho más altos.
¿Cuánta agua usan los centros de datos en Estados Unidos?
Investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estimaron que los centros de datos de Estados Unidos usaron alrededor de 228 mil millones de galones de agua en 2023.
De esa cantidad, cerca de 17 mil millones de galones correspondieron al enfriamiento directo de servidores. Otros 211 mil millones de galones estuvieron relacionados con la generación de electricidad.
Las proyecciones indican que el total podría crecer de forma importante hacia 2028, dependiendo del avance tecnológico, del tipo de enfriamiento y de la mezcla energética en la red eléctrica.
El dato es relevante porque la IA forma parte de ese consumo, pero no lo explica todo. Los centros de datos también sostienen servicios como streaming, almacenamiento en la nube, redes sociales, operaciones financieras, datos satelitales, plataformas empresariales y servicios digitales que millones de personas usan todos los días.
¿La inteligencia artificial es la principal responsable del consumo de agua en centros de datos?
No completamente. La IA es un motor de crecimiento, pero los centros de datos ya existían antes del auge de los chatbots y los generadores de imágenes.
La Agencia Internacional de Energía ha señalado que los centros de datos representan una parte todavía pequeña del consumo eléctrico global, aunque su demanda crece rápido y puede tener impactos locales fuertes.
Esto significa que la IA sí aumenta la presión sobre energía y agua, pero no es el único uso digital detrás de esa infraestructura. También hay una demanda creciente por videos, aplicaciones, servicios en la nube, videojuegos, comercio electrónico y plataformas de trabajo.
¿Usar IA consume más agua que producir alimentos?
No en la mayoría de las comparaciones. La agricultura sigue siendo una de las actividades con mayor demanda de agua.
CBS News comparó el consumo de centros de datos con otros usos cotidianos en Estados Unidos y encontró que producir alimentos, regar césped, usar inodoros o mantener ciertas actividades urbanas puede requerir más agua que todos los centros de datos juntos.
Esto no significa que el consumo de agua de la IA sea irrelevante. Significa que debe analizarse dentro de un panorama más amplio. Por ejemplo, los cultivos destinados a alimentar ganado usan enormes cantidades de agua de riego. También hay productos agrícolas cuya huella hídrica es mucho más alta que la de miles de consultas de IA.
La comparación ayuda a dimensionar el problema, pero no debe utilizarse para cancelar la discusión sobre los centros de datos.
¿Por qué importa la ubicación de un centro de datos?
La misma consulta de IA puede tener un impacto distinto según el lugar donde se procese.
Un centro de datos ubicado en una región con abundante energía renovable y baja presión hídrica puede tener una huella distinta a otro instalado en una zona con sequía, calor extremo o redes eléctricas basadas en fuentes que consumen más agua.
Por eso, los especialistas señalan que no basta con medir el consumo promedio. También se debe observar dónde se construyen los centros de datos, qué tipo de energía usan y qué disponibilidad de agua tiene la región.
Este punto es clave para estados o comunidades que ya enfrentan estrés hídrico. En esos lugares, incluso un consumo moderado puede generar preocupación si se suma a la demanda agrícola, industrial y doméstica.
¿La preocupación principal es el agua o la electricidad?
Ambas importan, pero muchos investigadores advierten que la electricidad puede ser el reto ambiental más grande para el crecimiento de la IA.
Los centros de datos requieren energía constante. Cuando la demanda crece rápido, las redes eléctricas pueden enfrentar presión para conectar nuevas instalaciones, construir infraestructura o aumentar la generación.
Ese aumento también puede tener efectos en emisiones, calidad del aire, costos eléctricos y uso de plantas de respaldo. En algunas comunidades, los vecinos han expresado preocupación por ruido, contaminación lumínica, impacto en pozos de agua y presencia de grandes instalaciones cerca de zonas habitadas.
¿Entonces cuánta agua consume una consulta de IA?
No hay una cifra universal. Una consulta puede consumir muy poca agua en un centro de datos eficiente y ubicado en una zona con menor presión hídrica. También puede tener una huella mayor si se procesa en una región donde el enfriamiento y la electricidad requieren más agua.
Por eso, las cifras como “cinco gotas” o “una botella” deben leerse con cuidado. La primera puede ser una estimación limitada a ciertos usos o condiciones.
La segunda puede incluir supuestos más amplios que no aplican a todos los casos.
La forma correcta de leer estos datos es preguntar:
- Qué modelo de IA se usó.
- Dónde está el centro de datos.
- Qué tipo de enfriamiento utiliza.
- De dónde viene la electricidad.
- Si el cálculo incluye agua directa, indirecta o ambas.
¿Qué debe saber el usuario común sobre la IA y el agua?
La IA sí tiene un costo ambiental. Ese costo no siempre es visible, porque ocurre lejos del teléfono o la computadora donde se escribe una consulta.
Pero también es importante evitar conclusiones simples. No todas las consultas consumen lo mismo. No todos los centros de datos funcionan igual. Y no todas las cifras virales explican qué están midiendo.
El debate no se reduce a dejar de usar IA. También incluye exigir centros de datos más transparentes, mejores sistemas de enfriamiento, uso de energías con menor huella hídrica y decisiones de ubicación que no agraven la escasez de agua en comunidades vulnerables.
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La pregunta más útil no es solo “cuánta agua usa la IA”, sino qué se está contando, dónde ocurre ese consumo y cómo se compara con otras actividades que forman parte de la vida diaria.
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