No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Proyecto Puente

Otro mensaje

El accidentado mensaje del fin de semana de las autoridades estatales en Sonora llega en un momento pertinente de preguntarnos tod@s, ¿qué podemos hacer para no caer en pánico?

Por Luis A. Medina

El accidentado mensaje del fin de semana de las autoridades estatales en Sonora llega en un momento pertinente de preguntarnos tod@s, ¿qué podemos hacer para no caer en pánico? El miedo es necesario para reaccionar y estar alerta. Pero el pánico paraliza, genera compras obsesivas y bloquea la capacidad de actuar, de acuerdo a profesionales de la salud mental.

Entendemos y apoyamos la preocupación de las autoridades estatales de aplicar medidas con rigor pare evitar que esto se salga de control porque apenas empieza una cuarentena que puede ser una epidemia larga, como lo enfatizó Hugo López-Gatell.

Pero vemos al Gobierno de Sonora sólo concentrado en actualizar la información de contagios, ahora muertes, sin horario fijo, a cualquier hora, de anunciar medidas laborales, económicas, éstas últimas se han perdido por la vorágine de la información, pero es momento de pensar qué sigue en el mensaje. Lo que sucedió el sábado pasado en la propuesta de llegar a restringir el consumo de gasolina, permitir compras en el supermercado por día, la detención de personas, generó en minutos un pánico social. Los medios que publicamos presentamos la información como propuesta. No lo dimos por hecho. Pero la gente ya tiene un nivel de cansancio, está agotada emocionalmente, asustada, porque nadie sabe la magnitud del problema, que se volcaron a las gasolineras a llenar sus tanques. Después puede venir la ira social ante tanta incertidumbre. Estamos a tiempo de que no ocurra.

¿Quién dará el mensaje de esperanza y que esto también pasará? Las primeras tres semanas se han dedicado a la advertencia, aplicación de medidas sanitarias, y, en algunas ocasiones, a crear pánico. Los medios estamos creyendo en el mensaje que emiten las autoridades. Pero este fin de semana nos hicieron dudar del rigor con el que emplean las estrategias de difusión.

El mismo boletín de las propuestas hechas por el Consejo Estatal de Salud Pública se contradecía: En una primera parte hablaba de propuestas. En la segunda de acuerdos aprobados. Hasta de ocupar hoteles como hospitales para atender a pacientes en caso de ser necesario. No tiene caso volver a hablar de todos los puntos. Lo que sugerimos es que hacen falta campañas también de prevención de contagio desde el punto de vista emocional nutricional. Nadie está hablando de cómo fortalecer las defensas del sistema inmunológico, que, por cierto el miedo las debilita. La gente quiere certidumbre económica, financiera. Ya sabemos que ningún sistema de salud en el mundo está preparado. Es cuestión de leer los medios de Europa y Estados Unidos para darse cuenta que fueron superados, pero en esta etapa urge también mensajes de esperanza, otras campañas alternativas sin dejar lo preventivo.

En Magdalena la gente está sumamente asustada. Platicamos ayer con vecinos y hay mucha confusión de cómo se presentó el primer fallecimiento y la tardanza de las pruebas. Como medios de comunicación también nos estamos esforzando a informar con prontitud y exactitud, basado en lo que nos dicen autoridades. Si éstas se equivocan, nos equivocamos todos porque en medio de esta pandemia si informamos lo que dicen y no es verdad, la credibilidad se afecta a las dos partes. Pero salvo el mensaje de ayudar al prójimo de Célida López, alcaldesa de Hermosillo, no veo a ninguna autoridad que hable de esperanza, amor, fe, que toque las fibras. Salvo el padre Yaco Hurtado, el pastor Duane Grasman, veo a pocos líderes religiosos emitiendo mensajes.

En Proyecto Puente diario aportamos algo positivo, sicólogos, actividades recreativas, los mismos padres que cité, para que la gente se quede con algo más que las tragedias. Pero no veo un plan oficial de ningún nivel que aporte otro ángulo de mensaje.

Ayer me decía una abogado abuelo: “No pude ni abrazar a mi nieto. Lo tuve que ver desde fuera de su casa porque mi hija no me dejó entrar”. Así estamos todos sin poder ver o disfrutar a la familia. Se necesita cabeza fría en estos momentos. Bajar la estrategia de comunicación a los pueblos. Magdalena es el epicentro y no es suficiente un video soltado en redes sociales. Urge replantear modelo de comunicación: Más sensible, humano, no político y viendo a ver a quién posicionan, algo comunitario en línea, a distancia, en cada Municipio, no sólo desde Hermosillo.

Dice Martha Nussbaum que el miedo es la primera emoción genética del humano. Siempre ha estado ahí. Nos ayuda a salir adelante porque nos pone en alerta. Pero no es momento de abusar de esta emoción. Ojalá entendamos todos que estamos en el mismo barco.

Comentarios