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Columnas Pros y contras

Este pleito ni ganado 

Hay desencuentro entre los alcaldes de Morena con el Gobierno del Estado por las medidas tomadas para enfrentar la pandemia, además de la narrativa gubernamental que achaca a los ayuntamientos la responsabilidad por la alta movilidad que se registra luego de terminar la Jornada Nacional de Sana Distancia impuesta por el Gobierno federal.

Por Sergio Valle

Hay desencuentro entre los alcaldes de Morena con el Gobierno del Estado por las medidas tomadas para enfrentar la pandemia, además de la narrativa gubernamental que achaca a los ayuntamientos la responsabilidad por la alta movilidad que se registra luego de terminar la Jornada Nacional de Sana Distancia impuesta por el Gobierno federal.

Los pleitos ni ganados son buenos y menos uno por este motivo.

Tampoco es la primera vez que vemos a los alcaldes en bloque de partido reclamarle al Gobierno en turno alguna medida o política pública que consideren que les está afectando.
Es cierto, sin embargo, que los municipios (de todos los partidos) no tienen ni presupuesto ni facultades ni infraestructura para enfrentar un reto de este tamaño que ha rebasado a todos los niveles de Gobierno.

Reclaman los alcaldes una mayor coordinación y que se consideren las realidades de cada Municipio porque no son iguales.

En este asunto, hay que reconocer que son la parte más delgada del hilo.
Al Gobierno del Estado le pasa más o menos lo mismo que están reclamando los alcaldes, pero con el Gobierno federal, aunque tiene más herramientas para reaccionar.

A ver si para cuando usted me haga el favor de leer esta colaboración ya se están limando estas asperezas.

Hay que hacer política, el tono en el que manifestaron los alcaldes no es de rompimiento... se puede arreglar.

TODOS CONTRA LILLY
 

No es cierto que el pueblo sonorense le esté reclamando a la senadora Lilly Téllez que abandone de su curul, luego de que esta semana se incorporó la fracción parlamentaria del PAN en el Senado de la República.

No es cierto que haya molestia generalizada y mucho menos que un amplio sector de la sociedad sienta indignación alguna después de conocerse la mentada decisión de la legisladora.

La mayoría de la gente anda viendo cómo se libra del coronavirus y conserva medianamente sana su economía.

Claro, es cuestionable la decisión de Téllez desde el punto de vista de la congruencia que se supone debería tener, al lanzarse por un partido y luego adherirse a otro.

Aunque ella ha dado sus razones y argumentos en varios espacios. Tuve la oportunidad de entrevistarla para Televisa Sonora y defendió su decisión, diciendo que la izquierda radical se apoderó de la agenda del partido y que en todo caso la 4T es la que dio un curul, no ella.

Lo cierto es que ella ganó una elección, quizá por la ola generada por Andrés Manuel López Obrador, como muchísimos otros la ganaron y con mucho menos capacidad, con menos preparación, con menos compromiso y con más cola que les pisen... nomás que esos todavía no han cambiado de partido.

El juego de la semana fue irse todos contra Lilly Téllez tras el anuncio de que ahora pertenece a la bancada del PAN.

Mas creíbles fueran esos reclamos si se hubieran hecho desde que dejó la bancada de Morena y permaneció como independiente.

Ella está obligada a rendir cuentas a sus representados, debe de hacerlo porque para eso le pagamos los ciudadanos, así en Morena como en el PAN.
 

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