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Columnas Cuestiones y enfoques

Entre Gritos y gobernantes

Mientras escuchábamos los 20 “vivas” presidenciales, Claudia Pavlovich llegó a su cuarto año en el cargo.

Por Martín Holguín

Mientras escuchábamos los 20 “vivas” presidenciales en la ceremonia del Grito de Independencia, en aquella fiesta fastuosa pero sencilla (así dicen en las crónicas oficiales, jaja) de Palacio Nacional, acá en Sonora se juntaban dos celebraciones: El cuarto año de Claudia Pavlovich como Gobernadora y los 72 alcaldes cumpliendo doce meses en el cargo.

Pero, vayamos por partes. Entre los 20 gritos de AMLO, yo creo que por cuestiones de edición se le pasó mencionar a Mariano Matamoros y Juan Aldama (que también son calles importantes, diría Peña Nieto). Tampoco se escuchó el “viva la Independencia nacional” y, si nos atenemos a los historiadores originales, mucho menos apareció la Virgen de Guadalupe.

Fue un Grito lleno de júbilo, eso sí hay que decirlo, como hace muchos años no se escuchaba, y los "malandros" que pensaban que incluiría a Juárez se quedaron esperando. Doña Beatriz discreta, como debe de ser y cero “juniors” en las cercanías. ¿Qué les cuesta, pues? Un buen efecto “cuatrotetero” habría sido que regresara la ceremonia a la mañana del día 16, como fue originalmente, pero no iban a lucir los “cuetes”. Ni modo.

Y les decía que Claudia Pavlovich llegó a su cuarto año en el cargo y es raro que un gobernante mantenga su nivel de aceptación a estas alturas, sobre todo si no hay una “obra cumbre” en sus tiempos. Se ha mantenido entre los cinco gobernantes mejor “ranqueados” a nivel nacional y eso no es fácil.

No hay escándalos, el equipo de trabajo se ve sólido, pero ahora empieza el gran reto de preparar una salida sin complicaciones, una transición tranquila. Debe mantener unido al equipo, que la sucesión en todos los puestos no sea motivo de “fuego amigo”. Gobernar Sonora no es fácil porque hablamos del segundo Estado más grande del País y ubicado en el Norte, una zona que no es precisamente prioridad de la 4T.

Cuando me preguntan cuál es la clave del éxito de CPA, suelo responder que ha sabido mantener buena relación con el poder federal, ha trabajado mucho y, sobre todo, ha resistido la tentación del “empoderamiento” excesivo, ha mantenido su misma esencia desde que llegó al mundo de la política.

¿Qué le ha fallado?, quizá ha sido demasiado prudente a la hora de exigir más recursos de la Federación. El problema de seguridad la puso en jaque y primero reaccionó de manera tibia, mostrando dolor, pero ha recompuesto el camino con su coordinación con las fuerzas federales. Aunque el riesgo es que quieran controlar de manera excesiva desde el centro. En resumen, va bien y le quedan 24 meses para dejar un sello personal y mayor solidez a Sonora.

Con los alcaldes es una historia diferente. En todos los casos se pagó un precio por su inexperiencia en la política de altos vuelos. A estas alturas, cuando transitan por el primer tercio, creo que la de Hermosillo, Celida López, ha venido de menos a más. Su estilo intransigente, frontal y de rencillas personales en el arranque parecía que la iban a hacer navegar a un desastre.

Bajó la intensidad, se puso a trabajar. Hizo cambios en la parte alta del gabinete sin que le temblara el pulso y ahí la lleva. Bien en servicios públicos, aunque tiene que resolver el serio problema de los baches y el agua. Seguridad es su reto principal para el segundo año. Si se olvida del 2021 para concentrarse en el 2020, su carrera puede ser sólida.

En Navojoa, Rosario Quintero tendrá un segundo año tan complicado como el primero. Debe demostrar si no ha podido gobernar o no la han dejado. Le urge aclarar todos los cuestionamientos que trae encima, especialmente el famoso “valegate” o seguirá patinando en lodo y la ciudad será la que pierda.

Sergio Pablo Mariscal, en Cajeme, tiene un Municipio en crisis y un Cabildo sumido en grillas políticas personales. Así es muy complicado, pero un alcalde debe tener la claridad y calidad política para arreglarlo. Las calles del Municipio requieren una cirugía mayor.

En Guaymas, Sara Valle sigue sin tomar las riendas de manera efectiva. Crisis tras crisis y todo debido a su falta de decisión. Empalme trae un problema tal que la inseguridad impidió la ceremonia del Grito. Y en Nogales, Jesús Pujol ha sido más noticia por su vida personal y relación con su síndico. Eso lo dice todo.

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