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Columnas

De Culiacán para el mundo

Quizá falte más aún para que como sociedad entendamos los alcances, el mensaje y las consecuencias.

Por Sergio Valle

Falta mucho todavía para terminar de leer, ver y escuchar tantos análisis y debates sobre lo que sucedió el jueves en Culiacán.

Quizá falte más aún para que como sociedad entendamos los alcances, el mensaje y las consecuencias.

Pero bueno, aquí la cosa es que en estricto apego a los hechos de los que hemos sido informados por las vías institucionales, en la capital de Sinaloa se registró un fallido operativo para detener a un joven de nombre Ovidio Guzmán que acabó en la liberación del detenido dado que el apoyo con el que contaba superaba en número y armamento al reducido grupo de elementos que fueron enviados a ejecutar la orden de aprehensión girada por un juez.

Lo dejaron libre porque es tal la fuerza del grupo al que pertenece, que podría (y lo hicieron en los hechos) someter a las autoridades de los tres niveles de Gobierno y disponer a placer de las vidas del casi millón de habitantes que tiene Culiacán.

El propio presidente Andrés Manuel López Obrador lo reconoció en su conferencia mañanera del día siguiente, haciendo público algo que durante sexenios anteriores solía ser un secreto a voces.

Avaló la liberación del joven Guzmán el propio Presidente de México, el hombre que está al frente de una de las más grandes naciones de América Latina, de una de las 20 economías más grandes del mundo.

Por primera vez en la historia tenemos una versión oficial.

El Presidente avalando la liberación de una persona sobre la que pesaba una orden de aprehensión de un juez, que evidentemente no fue ejecutada, configurándose quizá un delito que desde luego no se perseguirá: Evasión de reos.

Vale la pena que escuchemos las opiniones de la sociedad sinaloense, concretamente de esa que se vio obligada a detener sus vidas y encerrarse en sus casas o donde estuvieran para mantenerse con vida.

Ellos, en Culiacán seguramente tendrán otra forma de ver y analizar esto, incluso podrían estar de acuerdo con la decisión final... no los podemos culpar por eso, no es justo porque nosotros no estuvimos en sus zapatos.

Pero eso del jueves va mucho, muchísimo más allá y las implicaciones que tenga todavía no se acaban de contabilizar.

A la población se le protege desde el momento en que se planea un operativo de esta envergadura. Eso es en todo caso lo que la lógica y el sentido común indican.

Pero bueno, si no quiere usted utilizar esos elementos, pues nomás había que revisar las experiencias anteriores para saber.

En efecto, podemos aceptar que la población fue protegida de las consecuencias de un operativo fallido, ya el mismo Alfonso Durazo lo reconoció ayer.

Bien, ya fueron protegidos, como sea pero al parecer así fue.

Ahora lo que vemos es el altísimo costo que el Gobierno de la 4T estará pagando por eso, no sólo al interior del País sino frente a la comunidad internacional, empezando por nuestros vecinos del Norte que a estas horas tienen un reporte detallado sobre lo que realmente te sucedió.

Hoy lo que se ve es un control de daños, autoridades reculando sobre lo que se había dicho el jueves, gobernadores cerrando filas alrededor del Presidente en estos momentos tan complejos.

Y por si fuera poco la familia iría del joven Guzmán agradeciéndole públicamente a AMLO su liberación.

No sé cuánto, pero ese respaldo que hasta sus adversarios le están dando al Presidente, tendrá su costo.

Este es acaso un análisis no acabado sobre el tema, justamente porque el tema no termina.

Del Gobierno de Sinaloa poco se sabe, si acaso los señalamientos en redes sobre la presunta complicidad de al menos un sector de sus corporaciones policiacas con los grupos criminales.

De algún modo se le tendrá que dar la vuelta a este negro capítulo que estamos viviendo aún.

Queda, eso sí, la impresión de que en efecto no se ha ocultado nada, porque hasta el error se ha reconocido.

Se trata ahora de no andar cometiendo errores de este tipo, por mucho que tengan la humildad de reconocerlos.

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