Columnas El verdadero pleito en la UGRS

Pros y Contras

Por Sergio Valle

Se la llevó Héctor Platt, reelecto ahora por un segundo periodo al frente de la Unión Ganadera Regional de Sonora. Había pronósticos que indicaban una votación casi unánime en favor del reelecto, no fue así finalmente. Hay claros indicadores en el sentido de que lo que se vio ayer en ese hotel de la capital del Estado, fue sólo la escenificación de una lucha con orígenes y propósitos en niveles más elevados, rumbo a la elección a Gobernador de 2021. Históricamente, políticamente, el organismo que aglutina a los ganaderos camina en línea y de la mano con el Gobierno en turno, así conviene a ambas partes y así se entiende. Pero desde que se dio la alternancia en el Gobierno de Sonora fueron tomando poder grupos internos distintos al partido que durante décadas gobernó en Sonora, o sea el PRI. Con la llegada de Guillermo Padrés a la gubernatura, esos ganaderos que tímidamente expresaban su simpatía política se relajaron y ya no sintieron la necesidad de ocultar que su corazoncito latía del lado azul… y eso está bien de hecho. En su momento el mismo ex gobernador panista tuvo la oportunidad de tener alineado a su proyecto de Gobierno al organismo de los ganaderos. Ahora, la incursión de Daniel Baranzini fue vista como un intento de minar el control político del Estado a quienes despachan en Palacio de Gobierno, un espacio desde donde podría hacerse activismo político a favor de determinada causa o persona… Y sí se puede. De ahí que estuvo tan encarnizada la lucha, con una fuerte presencia en medios de comunicación y con redes sociales inundadas de campañas negras. Hasta el momento de redactar este texto, sé que Baranzini reconoció su derrota y a lo que sigue. Actuó con madurez y eso es positivo. Pero ahí queda el antecedente de lo que fue según se pudo ver, el enfrentamiento entre el grupo político que aún ostenta el poder en Sonora y aquellos que quieren obtenerlo y con posibilidades reales de conseguirlo, tampoco podemos tapar el Sol con un dedo. Que si Morena, que si los “padresistas” que en ese partido encontraron cobijo, en fin. Y en efecto, vimos a distinguidos militantes del partido de AMLO y a panistas participando en el debate por redes sociales. Claro, a priistas también vimos. Este asunto tomó relevancia por los grupos que se involucraron en la lucha por tomar el control, por lo que hay detrás y por lo que viene. Por lo menos para mí, eso es evidente. Mientras tanto, felicitaciones al señor Platt y que todo salga bien durante su segundo periodo al frente de la UGRS. LA HUELGA EN LA UNI Ahora bien, si a efectos y consecuencias nos atenemos, la huelga en la Universidad de Sonora está costando más cara y afectando a muchas más personas. Casi 32 mil estudiantes se mantienen a la expectativa, exigiendo que el conflicto termine y puedan regresar a continuar con sus estudios. He recibido de un buen amigo mío, académico de la Unison y sindicalizado además, una interesante tarjeta informativa en la que se comparten datos sobre sueldos y prestaciones del personal de confianza. Pero además se menciona lo que llaman “un nuevo sector” en la institución, se refiere a los asesores que según esas tarjetas cuestan alrededor de 6 millones de pesos al año. No tengo elementos para dudarlo, sobre todo porque quien me envía la información es una fuente confiable. ¿Será acaso un tema a discutir en las mesas de negociación? No lo sé, porque habría que saber antes la utilidad que podrían tener esos asesores y si entre las facultades que tiene el rector se encuentra la de contratar asesores. Retomo lo que ayer en el Noticiero de Televisa Sonora me decía Aarón Grajeda, académico e investigador universitario quien colabora en el espacio: Es urgente poner a debate una reforma a la Ley Orgánica de la Universidad de Sonora. La vigente fue reformada en 1991 y no se adapta ya a la realidad que vive actualmente la institución. No contempla las herramientas que hoy existen y que en 1991 no se conocían, que le pueden permitir a nuestra máxima casa de estudios navegar en aguas más tranquilas, sin tener que estar cada año con el temor de que estalle la huelga y se paralice la institución más importante y más grande del Estado de Sonora.

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