Modelo industrial para Cd. Obregón
Cajeme está frente a una disyuntiva histórica que no admite ‘medias tintas’: O de una vez por todas transforma su modelo económico o se resigna a administrar el rezago.

Efecto Multiplicador
Cajeme está frente a una disyuntiva histórica que no admite ‘medias tintas’: O de una vez por todas transforma su modelo económico o se resigna a administrar el rezago.
La discusión ya no es si el segundo Municipio más poblado de Sonora produce mucho o poco, sino si es capaz de convertir lo que produce en riqueza y lo hace de forma sostenida.
Como es de muchos conocido, durante décadas Ciudad Obregón (CO) y el Valle del Yaqui representaron lo mejor de la agricultura mexicana: Productividad, conocimiento aplicado y coordinación institucional.
Ese modelo fue exitoso en su tiempo, pero el mundo ha cambiado; hoy las economías que prosperan no son las que producen más, sino las que generan más valor (productos de precios atractivos).
Hoy por hoy Cajeme sigue operando bajo una lógica que ya no compite: Exporta materia prima e importa valor agregado; esta es una ecuación que dinamita ingresos, desalienta la inversión y reduce las oportunidades de crecimiento.
Mientras otras regiones avanzaron hacia la agroindustria, la logística sofisticada y la integración en cadenas globales, Cajeme se está quedando a medio camino.
Los datos duros de alcance nacional lo confirman... México ha captado en los últimos años montos históricos de Inversión Extranjera Directa (IED), impulsados por el “nearshoring” (en sus tres olas).
Sin embargo, esa inversión no se distribuye de forma homogénea, pues se concentra en territorios con infraestructura, seguridad, capital humano y capacidades institucionales. Hermosillo, la frontera Norte y algunos polos industriales del País están capturando la tercera ola del “nearshoring”; Cajeme no.
Y no porque no tenga potencial, sino porque no ha construido las condiciones necesarias para competir.
Entonces, ¿qué deben hacer en CO para ser más atractivos ante la IED y también ante la relocalización de las inversiones: Nacional, regional y estatal?
Aquí dos referencias: Regiones como Murcia en España o Fresno en California partieron de bases agrícolas similares, pero comprendieron que el futuro no estaba en producir más, sino en transformar mejor.
En esos dos lugares se enfocaron en integrar cadenas de valor e invirtieron en tecnología, desarrollaron logística y construyeron ecosistemas productivos.
Los resultados que alcanzaron fueron: Mayores ingresos, mayores inversiones y una mayor resiliencia económica. Cajeme no ha dado ese salto.
El error de fondo ha sido conceptual, es decir, confundir productividad con desarrollo. Producir más toneladas por hectárea no garantiza mayor bienestar si el valor se captura fuera del territorio; aquí la métrica que importa no es el volumen, sino el margen.
Y ese margen hoy se genera en el procesamiento, la logística, la certificación, la tecnología y la comercialización.
Cajeme necesita una reconversión productiva, pero para ello ¿qué pasos dar?
De entrada, industrializar el campo; procesar cerca del origen, instalar plantas de alimentos, empaques, ingredientes, bioproductos y subproductos. Convertir la producción primaria en agroindustria. Sin este paso, Cajeme seguirá siendo proveedor barato en mercados caros.
Luego, construir encadenamientos productivos; la inversión -cuando llega-, no debe quedarse como enclave. Debe detonar proveedores locales, servicios, mantenimiento, logística, innovación; sin esa red, el desarrollo no ocurre.
Además, deben resolverse las restricciones estructurales (las que les corresponden a las autoridades): Agua, energía y seguridad no son temas sectoriales; son condiciones de posibilidad económica.
Sin tecnificación del riego, el modelo agrícola es insostenible; sin energía confiable, la industria no despega y sin seguridad, la inversión no llega.
Adicionalmente debe alinearse el capital humano con capacidades técnicas específicas: Agroindustria, automatización, logística, comercio exterior.
Es claro que no basta con estar cerca de Estados Unidos para jalar inversiones.
La relocalización de la IED y de la inversión mexicana premia territorios organizados, no territorios potenciales. Cajeme hoy es solamente potencial; debe convertirse en una opción real.
La responsabilidad en reactivar a Cajeme, y principalmente a CO, es compartida.
El Gobierno municipal debe dejar de ser un obstáculo administrativo, el estatal debe integrar al Sur en su estrategia económica, la Federación debe financiar la productividad, no la dependencia, el sector privado local debe decidir si seguirá defendiendo rentas o le apostará por construir cadenas de valor y, la sociedad en su conjunto, debe exigir resultados.
El mundo no va a esperar a que Cajeme resuelva sus inercias; la nueva geografía económica ya se está reconfigurando y dejando claro quiénes avanzan y quiénes se quedan. CO está obligado a decirle adiós al modelo agrícola y adoptar el industrial.
Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.
Twitter: @JvillegasJavier
Facebook: Javier Villegas Orpinela
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