‘A sacarle jugo’ a las inversiones
Es de gran importancia que se promueva activamente la llegada de la inversión extranjera directa (IED) en Sonora, también que se promocione la relocalización -a nuestro favor-, de la inversión nacional.

Efecto Multiplicador
Es de gran importancia que se promueva activamente la llegada de la inversión extranjera directa (IED) en Sonora, también que se promocione la relocalización -a nuestro favor-, de la inversión nacional.
Pero es todavía más relevante que se provoque una mayor conexión de las nuevas inversiones con la proveeduría local y estatal.
De ser así, se asegurará no solamente el crecimiento económico -como ha sucedido a lo largo de mucho tiempo-, sino que se garantizará el desarrollo de Sonora.
El crecimiento económico es el aumento cuantitativo de la producción de bienes y servicios (el avance del PIB), mientras que el desarrollo es un concepto cualitativo que implica mejoras en la calidad de vida, la educación, la salud y la equidad social.
Hacer cada vez más fuerte a la economía estatal es algo definitivamente muy positivo, pero hacer que ese crecimiento se traduzca en progreso, es algo extraordinario.
¿Qué hacer para cristalizar uno y otro concepto?
Que el Gobierno de Alfonso Durazo promocione de forma contundente a la proveeduría local y estatal en toda inversión que aterrice en Sonora.
Si no se desarrolla una plataforma de proveeduría sonorense, seguiremos en las mismas: Viendo nomás que llegan los capitales y que los beneficios generados vayan a parar -casi en su totalidad- a los bolsillos de los inversionistas que en su mayoría no viven aquí.
Esto no es necesariamente malo, lo malo es que no aprovechemos los nuevos negocios (o la expansión de los mismos), participando como proveedores; siendo más activos que pasivos.
Al hacer negocio con la IED, o con la inversión nacional que llega a Sonora, un buen monto de los beneficios de esas empresas también se quedan en el Estado y es así como empieza a tomar forma el desarrollo económico.
Por tanto, debiera ser prioritario impulsar la proveeduría sonorense en simultáneo con la atracción de IED y de la inversión nacional. Ahí está el reto.
HISTORIA POCO AFORTUNADA
En nuestro Estado se habla de miles de millones de dólares en inversión como si eso, por sí solo, fuera sinónimo de desarrollo, pero no lo es.
Sonora ha acumulado más de 20 mil millones de dólares en IED en las últimas dos décadas, y aún así, la estructura económica sigue mostrando los mismos límites: Alta concentración territorial, dependencia externa y una débil integración de proveedores locales.
Los datos recientes son reveladores: El 2023 se registró un pico cercano a los 2 mil 710 millones de dólares en IED. Un año después, la cifra se desplomó a 305 millones y el 2025 cerró todavía más abajo en 204 millones de dólares.
Tal volatilidad no es una casualidad; evidencia que Sonora depende de proyectos específicos y decisiones externas, no de una base productiva propia suficientemente sólida. Y aquí está el problema de fondo.
El discurso oficial insiste en los montos anunciados, pero evita la pregunta clave: ¿Cuánto de esa inversión realmente se queda en Sonora?
Porque cuando una empresa llega, no sólo trae capital. Trae proveedores, tecnología, servicios especializados, logística y hasta esquemas de operación completos. Si la mayor parte de eso viene de fuera, el Estado ciertamente crece, pero no necesariamente se desarrolla.
Hoy, en muchos casos, Sonora sigue funcionando como plataforma productiva, no como economía integrada a las inversiones. Se exporta más, sí. Se generan empleos, también. Pero el tejido empresarial local no crece al mismo ritmo ni en la misma proporción.
Eso significa que el efecto multiplicador es limitado.
El “nearshoring” puede ser una oportunidad histórica, pero también puede convertirse en una repetición del pasado: Crecimiento con poca profundidad, inversión sin encadenamientos (integración con la proveeduría sonorense) y un desarrollo que sólo se promete, pero nunca termina de materializarse.
La diferencia entre uno y otro escenario no depende de cuánta inversión llegue, sino de qué se haga con ella.
Sin un plan serio para desarrollar proveedores en Sonora -con financiamiento productivo, certificaciones, capacitación técnica, acompañamiento empresarial y vinculación real con las empresas tractoras-, la historia se seguirá repitiendo y ese récord no es afortunado para nosotros.
Es un hecho que no es suficiente con traer IED e inversión nacional; hay que lograr que las nuevas empresas compren en Sonora; que crezcan empresas sonorenses con ellas.
De lo contrario, seguiremos viendo lo mismo: Grandes inversiones que generan actividad… pero no transforman la estructura económica del Estado.
Porque en la economía, lo importante no es cuánto dinero incursiona… sino cuánto de ese capital se queda.
Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.
Twitter: @JvillegasJavier
Facebook: Javier Villegas Orpinela
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