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En la lupa

Es enseñanza acumulada por generaciones: Desconfía de los planes o proyectos panacea. Nadie, por aquéllos que se sienten caudillos; nada, por aquellas soluciones mágicas, vendrá a solucionar los problemas estructurales del País en un corto tiempo. Esto lo traigo a colación por un par de reformas que demuestran cuál es la visión de País que trae consigo el presidente Calderón y su equipo. En la primera, envió un paquete de reformas, incluso una constitucional, para que exista un Código Penal Único en la Federación. A partir de ahí, muchos temas se pusieron en la tribuna pública: Se proponía que los bienes del “narco” pasen a manos del Estado, que sea posible en casos de delincuencia organizada que la PGR espíe, catee y detenga sin la necesidad de una orden judicial, entre otras tantas muy controvertidas propuestas. Lo comentamos en este mismo espacio como la respuesta clásica de grupos con similares tendencias conservadoras e incapaces ante problemas fuertes: La reducción de las garantías individuales y la violación constante a los derechos humanos. La respuesta al terrorismo en el caso de Estados Unidos, y la propia al narcotráfico en el caso de México, lo demuestran. Si bien la discusión siguió en los medios, el proceso legislativo está detenido porque el Presidente y su equipo nunca enviaron el Código Penal Único ni para su estudio o mejora. Envió la reforma constitucional, pero no el Código que propone. ¿Tan mal le habrá ido en la opinión pública y en el Legislativo? La reforma fiscal La historia de reformas continúa y el miércoles de la semana pasada el presidente Calderón presentó al Congreso de la Unión un conjunto de reformas para dar curso a uno de los grandes pendientes de la década: Una reforma fiscal. En este caso, tenemos como tarea adentrarnos en el análisis de la propuesta e ir más allá de las grandes ventajas que sus promotores subrayan. Eso lo habremos de hacer poco a poco y de forma entendible. Un aspecto que considero importante y que en un inicio llama la atención, es la creación del Consejo Nacional de Evaluación (Coneval). En el caso del Coneval, que estaría integrado por ciudadanos y académicos, considero plausible que se visualice la falta de transparencia del presupuesto federal como un problema a solucionar. Regularmente era negado. Si dicho Consejo es el mecanismo correcto para contrarrestar la opacidad presupuestaria o no, es un aspecto a matizar. Sus facultades le permitirían participar del proceso presupuestario en varias de sus etapas y definir, por ejemplo, a qué programas se siguen asignando recursos públicos, ello en función de su eficiencia y buen desempeño. Siento decirle que, con la información que poseo, veo algo lejano que dicho Consejo sea efectivo como se pretende, ya que la solución a los problemas presupuestarios implica mucho más. Si dicho organismo ciudadano tuviese facultades para incidir en la forma en que se crea, procesa y muestra la información presupuestaria del presupuesto federal y gozara de instrumentos que le permitieran modificar las prácticas opacas de Hacienda, por ejemplo, muchos nos daríamos por bien servidos. Al igual, y por otras latitudes del mismo debate, en la propuesta se propone la eliminación de la tenencia como impuesto federal y la posibilidad de que las entidades federativas las retomen como uno del orden local. Así que no cantemos victoria, simplemente cambiaremos de verdugo, sobre todo si dicho impuesto se compromete en un esquema de bursatilización como el que se pretende en nuestro Estado. Fe de erratas En La Lupa del pasado jueves 21 de junio del 2007, en este mismo espacio, señalé que llamaba mi atención que, en su mensaje a la población donde el Gobernador anunciaba el retiro de la publicidad del Plan Sonora Proyecta, dijera la frase “yo siempre gano”. En realidad estableció “yo siempre jalo” y por ética y por una práctica y ejercicio sano de la libertad de expresión, reconozco esta falla no sin establecer que ello en nada afecta o cambia el sentido original de mi columna y el análisis original. En la Lupa El jueves de esta semana termina el segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso de Sonora. Finaliza un año de ejercicios legislativos y los saldos habrán de empezar a surgir. Por lo pronto, habrá que analizar en qué porcentaje se cumplió con la primer versión de la Agenda Legislativa Común y determinar si fue posible ordenar y priorizar los trabajos legislativos, si se respetó la nueva ley orgánica y hacer balances. Por lo pronto, el Consejo Ciudadano para la Evaluación al Desempeño Legislativo está parado, al igual que el Código de Ética y otras cosas más. Seguro habrá uno o varios periodos extraordinarios para sacar los pendientes como el Plan Sonora Proyecta, por ejemplo. Guillermo Noriega Esparza Director de Sonora Ciudadana A.C.

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