El Imparcial / San Luis / Gina Rodríguez

“Cada cuerpo es un hijo”: madres buscadoras hallan decenas de fosas en el desierto de Sonora

Sin apoyo oficial y costeando búsquedas con rifas y ventas, colectivos recorren zonas desérticas en busca de desaparecidos.

“Cada cuerpo es un hijo”: madres buscadoras hallan decenas de fosas en el desierto de Sonora

San Luis Río Colorado, Sonora.– Con picos, palas y la esperanza de encontrar a sus seres queridos, madres buscadoras continúan adentrándose en el desierto de Sonora, donde aseguran haber localizado decenas de cuerpos en fosas clandestinas mientras enfrentan abandono institucional y una crisis de desapariciones que consideran mucho mayor a las cifras oficiales.

Paula Lizeth Adriano Soto, presidenta del colectivo Buscando a Jonás, convirtió la desaparición de su hijo, Juan Jonás Mateo Castro Adriano, en una lucha permanente para ayudar a otras familias.

El joven desapareció el 14 de agosto de 2019 en un centro de rehabilitación en Puerto Peñasco y, desde entonces, su madre no ha dejado de buscarlo.

Para mí no son números. Cada cuerpo que encontramos es un hijo, un hermano, una persona que merece regresar a casa”, expresó.

La buscadora relató que en una jornada realizada en la zona de Sonoita localizaron 56 cuerpos en apenas tres días, un hallazgo que refleja la magnitud de la crisis forense en Sonora.

Aseguró que muchas de las búsquedas se realizan sin apoyo gubernamental y con recursos obtenidos por las propias familias mediante rifas, ventas y actividades comunitarias.

“Nos movemos con nuestros propios recursos. Las madres hacemos rifas y buscamos cómo seguir adelante porque este camino es muy largo”, señaló.

Además de participar en rastreos en zonas desérticas, el colectivo acompaña a familias durante el proceso de identificación y entrega de restos humanos, hasta que pueden darles sepultura.

Paula Adriano también hizo un llamado a la ciudadanía para aportar información anónima sobre personas desaparecidas y pidió a las familias interponer denuncias y realizarse pruebas de ADN.

“Hay familias que nunca denunciaron o no tienen ADN y aunque encontremos a su familiar, termina en una fosa común”, advirtió.

Entre el calor extremo, el riesgo y largas jornadas en campo, las madres buscadoras continúan recorriendo brechas y fosas clandestinas en distintos municipios de Sonora.

“Quisiera tener una varita mágica y encontrarlos a todos. Pero aquí seguimos, porque ninguna madre debería vivir esto”, dijo.

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