FRONTERA/GAMER: Onimusha: Way of the Sword explota el aura del samurai definitivo
La saga regresa después de 20 años con una aventura de acción que brilla con Toshiro Mifune como su protagonista

Onimusha: Way of the Sword irradia aura y ese es uno de los pensamientos principales que no se irán de tu cabeza durante las treinta horas de su aventura.
Capcom desempolvó una de sus franquicias más interesantes después de 20 años, ahora como una aventura de acción en tercera persona ambientada en una versión oscura de Kioto durante el periodo Edo de Japón. Y a pesar de que este título fue el primero en poner las “almas” en juego, es importante entender que en definitiva no es un “soulslike”.
A pesar de que su combate puede parecer metódico por la importancia del timing, la defensa y la lectura de ataques, su intención está más cerca de un juego de acción y aventura clásico, con énfasis en el dominio del personaje, la exploración y las peleas contra jefes.
Un Kioto oscuro y semiabierto
La historia pone al jugador en el papel de Miyamoto Musashi, un joven samurái cuya apariencia está basada en Toshiro Mifune, legendario actor japonés asociado al cine de época y a las películas clásicas de samuráis de Akira Kurosawa.
Musashi queda atrapado en una lucha contra los Genma, demonios que amenazan con cruzar hacia el mundo real. Tras un encuentro que cambia su destino, recibe el Guante Oni, un artefacto místico que le concede habilidades más allá de lo humano, aunque el propio Musashi preferiría pelear únicamente con su fuerza.
La aventura se desarrolla en una zona semiabierta de Kioto, donde el jugador explora calles, templos y áreas conectadas entre sí. La estructura mezcla espacios abiertos con secciones más lineales, parecidas a pequeños calabozos, donde el avance suele culminar en combates contra jefes.
El diseño del mapa tiene un componente cercano al metroidvania. Algunas rutas permanecen bloqueadas hasta obtener nuevas habilidades del Guante Oni, y al desbloquearlas se abren accesos, atajos y nuevas formas de entender el espacio.
Musashi farmea aura como nadie
Uno de los elementos que más sostiene la personalidad del juego es su protagonista. Miyamoto Musashi es serio, violento, carismático y, al mismo tiempo, tiene momentos que rompen la tensión por la forma en que reacciona ante lo que ocurre.
El tono funciona porque la historia puede moverse entre el horror japonés, los demonios ancestrales y situaciones oscuras, mientras Musashi responde con una personalidad que lo hace destacar dentro del caos.
Su caracterización basada en Toshiro Mifune también le da una presencia particular. La forma en que se mueve, sus expresiones y su manera de imponerse en pantalla refuerzan esa sensación de estar frente a un protagonista con mucho peso visual y narrativo.
Un refrescante combate de acción alejado de los “souls”
El combate de Onimusha: Way of the Sword se construye alrededor de espadazos, bloqueos, esquivas, desvíos, counters y lectura de animaciones enemigas.
Aunque por momentos puede parecer un soulslike, no funciona bajo esa lógica. Los enemigos comunes no están diseñados para castigarte de la misma forma que en ese subgénero. Aquí la sensación es distinta, Musashi es un samurái claramente superior a la mayoría de los rivales regulares, y el jugador debe aprender cómo responder a cada tipo de ataque.
Si un enemigo intenta un agarre, hay que esquivar. Si prepara un golpe directo, se puede buscar el parry. Y si el timing es exacto, entra en juego el Issen, uno de los sellos clásicos de Onimusha, un contraataque preciso que permite eliminar o castigar fuertemente a un enemigo justo antes de recibir el golpe.
La estrategia no está en construir una build perfecta o estudiar cada encuentro como si fuera un duelo de desgaste, la clave está en leer las señales del rival, reaccionar en el momento correcto y aprovechar esas aperturas para romper su ritmo.
Donde el sistema de combate muestra mejor sus ideas es en las peleas contra jefes. Ahí el juego exige más precisión, lectura y paciencia.
Los jefes tienen patrones más elaborados, ataques con distintas fases y momentos donde cambian su comportamiento justo cuando parece que la pelea está controlada. En esos encuentros se vuelve más importante aprender animaciones, medir cuándo atacar, cuándo defenderse y cómo aprovechar las ventanas del Issen o las habilidades del Guante Oni.
Esa diferencia también marca una de las dualidades del juego, en la exploración regular, los enemigos comunes pueden sentirse repetitivos después de varias horas, especialmente cuando ya dominas las respuestas básicas. En cambio, los jefes concentran el reto más fuerte y los momentos más memorables del combate.
Un diseño de niveles con el ADN de Capcom
La exploración de Kioto combina combates, misiones secundarias, puzzles y zonas que se desbloquean gradualmente. Algunas secciones recuerdan a la filosofía de diseño de Resident Evil, con puertas cerradas, llaves, mecanismos y acertijos que funcionan como obstáculos entre una zona y otra.
La progresión también se apoya en mejoras para Musashi. Al absorber almas de enemigos, se pueden desbloquear habilidades normales y habilidades adicionales. Estas mejoras permiten ampliar la ventana del parry, aumentar el daño del Issen, mejorar la velocidad de movimiento o fortalecer otras capacidades.
También hay sistemas para mejorar la espada, la vestimenta y otros elementos de equipo. Para eso, es necesario conseguir materiales como acero o cuero, muchas veces ligados a misiones secundarias repartidas por el mapa.
Veredicto: 9
Onimusha: Way of the Sword es un regreso fuerte para una franquicia que llevaba dos décadas durmiente. Su mayor fortaleza está en el combate contra jefes, la presencia de Musashi, el diseño visual y una estructura de acción que entiende que no necesita convertirse en soulslike para sentirse moderna.
También es una experiencia accesible. La historia avanza de forma lineal, existen waypoints para guiar al jugador y, al morir, especialmente en peleas contra jefes, el juego permite reintentar de inmediato sin castigos fuertes, dándole una sensación más arcade.
También hay puntos que generan dudas, como la poca variedad de enemigos comunes, la repetición de algunos trayectos y ciertos puzzles que pueden sentirse familiares dentro del lenguaje actual del gaming.
Aun así, este es un refrescante título con mucho para diferenciarse a sí mismo en un terreno donde todos los juegos de acción quieren replicar lo que hace From Software. Es, además, la demostración de que Capcom está pasando por su mejor momento en su historia y no nos sorprendería ver a tres de sus últimos lanzamientos en las listas de nominados a Juego del Año.
Onimusha: Way of the Sword ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.
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