Doctor mexicalense del IMSS sufre incapacidad permanente por acoso laboral y burnout; es de los primeros casos en México
Una hospitalización psiquiátrica reciente de 40 días, diagnósticos de estrés postraumático complejo, trastorno de pánico y depresión.

Mexicali,B.C.- “Me arruinaron la vida porque no nada más no puedo trabajar para el IMSS, sino tampoco puedo trabajar en el sector privado ¿Quién me va a contratar después de los 40 años con un dictamen de incapacidad permanente y una pérdida funcional del 50%?”
La frase la pronuncia el mexicalense Ramón Christopher Villelas Borbón, médico especialista en Medicina del Trabajo que durante años evaluó incapacidades laborales para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la delegación de Baja California Sur y que hoy se encuentra del otro lado del escritorio, como paciente, como trabajador incapacitado y como protagonista de una batalla legal que busca llevar hasta instancias federales.
Su caso reúne una serie de elementos poco comunes, como una incapacidad permanente derivada de padecimientos psiquiátricos, una valoración de tercer nivel que identifica un diagnóstico relacionado con acoso laboral o mobbing, una hospitalización psiquiátrica reciente de 40 días y un pronóstico médico considerado desfavorable para la recuperación de su función laboral.
Un dictamen y valoración realizada el 27 de mayo de 2026 por especialistas del Hospital Psiquiátrico San Fernando, en Ciudad de México, identificó entre sus diagnósticos el código Z56.4 de la Clasificación Internacional de Enfermedades, correspondiente a conflictos con jefes y compañeros de trabajo, además de trastorno de pánico, depresión recurrente y estrés postraumático complejo. El mismo dictamen reportó una pérdida funcional importante y estableció un pronóstico desfavorable para la recuperación de su capacidad laboral.
Su caso figura entre los pocos expedientes documentados en el país relacionados con incapacidades permanentes asociadas a trastornos mentales derivados del trabajo.
De acuerdo con una solicitud de información, la Coordinación de Salud en el Trabajo del IMSS, las Incapacidades Permanentes Iniciales por Enfermedad de Trabajo relacionadas con trastornos mentales y del comportamiento han mostrado un incremento sostenido entre 2020 y 2024.
Mientras que en 2020 solo se registraron 5 casos de este tipo a nivel nacional, para el año 2024 la cifra ascendió a 29 casos, con una concentración notable en regiones como el Sur de la Ciudad de México, con 10 casos en total.

Del especialista que evaluaba incapacidades al trabajador incapacitado
Villelas, oriundo de Mexicali, desarrolló gran parte de su carrera dentro del IMSS como especialista en Medicina del Trabajo, una rama encargada de analizar accidentes laborales, enfermedades profesionales y determinar incapacidades.
Según relató a LA CRÓNICA, los problemas laborales comenzaron a partir del 2021, cuando empezó a experimentar síntomas asociados a estrés laboral persistente mientras trabajaba.
Lo que inicialmente parecía un agotamiento profesional evolucionó hacia cuadros de ansiedad severa, alteraciones del sueño, ataques de pánico, problemas de memoria, aislamiento social y depresión.
El síndrome de burnout fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud en 2019 como un fenómeno asociado al estrés laboral crónico.
“Las enfermedades de trabajo son invisibles. Todas las personas piensan que lo único que existe son accidentes de trabajo y resulta que no”.
Para el médico, el origen del problema se encuentra en una dinámica de hostigamiento laboral que fue escalando con el tiempo.
“Mobbing no es otra cosa que atacar en manada. Imagíneselo como un águila y van varios pajaritos que quieren comerse al águila”, comenta. “Haga de cuenta que es como un goteo continuo que cae sobre una piedra hasta que le hace un hoyo. Así son las dinámicas de mobbing”.
El oficio que marcó un punto de quiebre
De acuerdo con la documentación revisada para este reportaje, uno de los momentos clave ocurrió en febrero de 2023.
Ese mes, Villelas respondió mediante un oficio a observaciones administrativas relacionadas con reuniones y actividades fuera de horario laboral.
En dicho documento cuestionó lo que consideraba exigencias incompatibles con la legislación laboral, incluyendo disponibilidad prácticamente permanente para atender asuntos institucionales; el médico sostiene que esa postura detonó una escalada del conflicto.Entre los hitos principales de su caso se encuentra un cambio de dirección en su área y las exigencias de disponibilidad 24/7.
Con la llegada de una nueva directora, la Dra. Tarin Elí Esparza Ceseña, se impuso una dinámica “militarizada”, asegura, donde se exigía al personal de confianza estar disponible todo el tiempo, lo que Villelas identificó como explotación laboral y trabajos forzados, ya que las amenazas del despido y la coerción eran parte del día a día.
Se le empezó a responsabilizar por todo lo que ocurría en el hospital durante los fines de semana y noches, incluso cuando no estaba físicamente presente, a lo que él respondió mediante oficios.
Tras su respuesta, asegura que la directora dejó de contestar sus escritos, le quitó el acceso a las oficinas del cuerpo de gobierno y comenzó a entorpecer su trabajo, por ejemplo, eliminando la entrega formal de turnos teniendo que desempeñar actividades, además de las suyas, de otro coordinador en funciones para dificultar su cierre de turno, elaboración de indicadores y reportes de productividad.
“Si yo me hubiera quedado callado no hubiera pasado por todo esto. Pero sabe, tenía principios y mis principios eran más importantes y no podía traicionarme a mí mismo”.
Afirma que a partir de entonces comenzaron señalamientos constantes, aislamiento laboral y presiones administrativas.
Con el paso de los meses, sostiene, terminó convirtiéndose en el responsable de problemas que no le correspondían.
“Ya era su chivo expiatorio. Ocupan que alguien cargue con las culpas. Y en este caso fui yo el elegido”.
Al ser jubilado con una pensión de solo el 50% de su capacidad funcional a los 40 años, el doctor considera que su vida profesional fue arruinada.
Una hospitalización de 40 días
La situación llegó a un punto crítico en 2026; documentos médicos señalan que el especialista permaneció hospitalizado durante 40 días en el Hospital Regional de Especialidades No. 30 inicialmente sólo a ajustes de tratamiento, después sin justificación.
Hizo falta una demanda de amparo y la visita de un actuario del Poder Judicial para que lo dieran de alta “por mejoría”, señala.
Durante ese periodo recibió un esquema farmacológico complejo que incluyó medicamentos antipsicóticos, ansiolíticos y otros tratamientos especializados.
Posteriormente fue referido al Hospital Psiquiátrico San Fernando, en la Ciudad de México, considerado una unidad de referencia nacional para atención psiquiátrica de alta especialidad.
La valoración fue realizada el 27 de mayo de 2026 por el psiquiatra Carlos Hernández Vega.
En cartas enviadas por Villelas en abril de 2026 a los directivos del Hospital General de Zona No. 30, detalla su firme oposición a la gestión de su hospitalización por parte del IMSS, denunciando lo que él considera un conflicto de interés y un manejo médico riesgoso.
En esta carta, dirigida a la directora del Hospital Regional de Especialidades No. 30, el doctor manifiesta su rechazo a ser trasladado al hospital “San Fernando” en la Ciudad de México por la pérdida de red de apoyo, además de un conflicto de interés, al ser el IMSS su patrón y prestador de servicios de salud, y no poder ofrecer una atención objetiva.
Por esta misma situación, afirma que “huyó” de Baja California Sur por el peligro constante y la falta de protección.
Lo que encontró el “tercer nivel”
La evaluación realizada en Ciudad de México constituye uno de los documentos más relevantes dentro del expediente.
En ella se establece que el paciente presenta síntomas persistentes asociados a múltiples estresores laborales desde 2021.
Entre los hallazgos clínicos se documentaron la hipervigilancia constante, preocupación excesiva difícil de controlar, insomnio mixto, aislamiento social, fallas amnésicas y deterioro funcional importante.
El dictamen estableció los siguientes diagnósticos, como Trastorno de pánico (ansiedad paroxística episódica), Trastorno depresivo recurrente, con episodio leve presente, Trastorno de estrés postraumático complejo, Problemas relacionados con desavenencias con el jefe y compañeros de trabajo y efectos adversos de medicamentos psicotrópicos.
Uno de los aspectos más relevantes es que la valoración descartó la existencia de un trastorno de personalidad.
Según el documento, no se encontraron elementos clínicos suficientes para sostener ese diagnóstico.
Asimismo, el reporte establece que los síntomas traumáticos se relacionan con situaciones reales experimentadas por el paciente en su entorno laboral.
Los especialistas también concluyeron que algunos síntomas neurológicos que presentaba, entre ellos temblor distal, visión borrosa, estreñimiento y deterioro cognitivo, probablemente estaban relacionados con efectos secundarios del tratamiento farmacológico recibido durante la hospitalización.
A pesar de los ajustes terapéuticos recomendados, la evaluación concluyó que el paciente presenta una pérdida funcional importante.
El pronóstico consignado para la función fue catalogado como malo.
La incapacidad permanente
El caso avanzó posteriormente por la vía administrativa y médica; de acuerdo con los documentos revisados, el especialista obtuvo una valuación que reconoce una pérdida funcional del 50%.
Esa determinación implica una afectación permanente en su capacidad laboral y constituye uno de los puntos centrales de los litigios que actualmente mantiene.
“La consecuencia es que incluso con el dictamen de incapacidad permanente se continúe la incapacidad temporal. Significa que la evaluación no fue realizada de forma correcta y la pérdida funcional es mucho mayor”.
Para Villelas, el impacto trasciende el aspecto económico, pues asegura que el estigma asociado a una incapacidad psiquiátrica permanente dificulta seriamente la posibilidad de reintegrarse al mercado laboral.
Aunque menciona que el Ministerio Público en Los Cabos inicialmente determinó un “no ejercicio de la acción penal” en la denuncia que interpuso, el doctor destaca que en dicho proceso la autoridad ya reconoció oficialmente que su padecimiento se relaciona directamente con el acoso laboral.
El despido y la batalla legal
Paralelamente a los problemas de salud, el médico enfrentó un procedimiento administrativo que derivó en su separación de la institución.
Villelas sostiene que fue acusado de abandonar su puesto laboral cuando utilizaba periodos de descanso que, según afirma, estaban contemplados dentro de sus condiciones de trabajo.
Videos captados por cámaras de vigilancia fueron utilizados como evidencia dentro del procedimiento.
El especialista sostiene que contaba con autorización para dichas actividades y que el proceso fue utilizado para justificar su salida.
Además aseguró que él mismo manifestó a los directivos ser víctima de acoso laboral y solicitó una investigación un 5 de diciembre de 2023. Días después, el 11 de diciembre, fue despedido sin proceso de investigación de por medio.
Actualmente mantiene diversos recursos legales relacionados con el despido, reconocimiento de riesgos de trabajo y otras actuaciones administrativas.
El daño que alcanzó a toda la familia
El expediente médico y el relato del propio Villelas coinciden en un aspecto, en que las consecuencias no se limitaron al ámbito laboral.
“El mobbing es mucho más allá que solo afectar al trabajador porque afecta toda la dinámica, afecta a toda una familia”.
Asegura que tanto su esposa como sus hijos han requerido atención especializada debido al impacto emocional del proceso.
“No solo me dañó a mí, dañó a mi esposa y dañó a mis hijos que tengo que llevar al Instituto de Psiquiatría”.
Las consecuencias económicas, la incertidumbre laboral y los años de litigio también modificaron la dinámica familiar.
“No sé cómo el IMSS tiene personas que aún teniendo hijos cometen estas atrocidades en contra de sus propios trabajadores”.
¿Un caso aislado o un problema mayor?
Más allá de su situación personal, Villelas sostiene que el desgaste extremo del personal médico representa un riesgo para todo el sistema de salud.
“El trabajo, sí es cierto, nos trae bienestar, pero un trabajo sin freno y sin límites nos lleva a la muerte”.
Considera que jornadas excesivas, presión constante y falta de descanso pueden impactar directamente la atención que reciben los pacientes. “Un trabajo sin freno y sin control mata tanto al usuario como al prestador”.
La Organización Mundial de la Salud reconoce al síndrome de burnout como un fenómeno asociado al estrés crónico en el trabajo, mientras que diversos estudios realizados después de la pandemia documentaron incrementos importantes en problemas de salud mental entre trabajadores del sector salud.
Precedentes
Mientras continúan los procedimientos legales y administrativos, Villelas asegura que su principal objetivo ya no es únicamente recuperar derechos laborales.
Los registros obtenidos mediante transparencia muestran que las incapacidades permanentes asociadas a trastornos mentales continúan siendo poco frecuentes dentro del IMSS.
Para Villelas, eso no significa que los casos no existan, sino que durante años permanecieron invisibles dentro de los sistemas de registro y atención.
Mientras continúan los recursos legales, los amparos y las disputas administrativas, el médico asegura que su principal batalla ya no es solamente recuperar derechos laborales.
Dice que busca demostrar que existen enfermedades de trabajo que permanecen ocultas detrás de escritorios, expedientes y estructuras burocráticas.
Al cierre de esta nota, la delegación del IMSS en Baja California Sur no había respondido a las comunicaciones hechas por el autor de este texto.
¿QUÉ ES EL MOBBING?
“Cualquier manifestación de una conducta abusiva, especialmente comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo o que pueda poner en peligro su empleo o degradar el clima de trabajo. Es una violencia invisible que se da en cuotas”. Marie-France Hirigoyen.
“Todos en algún momento hemos sido cómplices por acción o por omisión de dinámicas de linchamiento hasta que no veas que sos parte del problemano serás parte de la solución”. - Silvana Giachero, perito forense, especialista en mobbing, autora del libro “Bullying y Mobbing haciendo visible lo invisible”.
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