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La salud no puede esperar

El pasado día 23 celebramos el Día del Médico. Una profesión hermosa que implica enormes sacrificios.

Anita B.  de Ochoa

El pasado día 23 celebramos el Día del Médico. Una profesión hermosa que implica enormes sacrificios. Años de estudio, desvelos, guardias interminables y muchas veces renunciar a momentos familiares para estar al lado del enfermo. Porque ser médico no es solo tener conocimientos, requiere vocación, sensibilidad y la satisfacción que no tiene precio: saber que sus esfuerzos pueden salvar una vida.

Hoy quiero reconocer especialmente a los médicos y enfermeras de nuestros hospitales públicos, IMMS, ISSSTE, ISSSTECALI y Hospitales Generales, donde son atendidos diariamente miles de mexicanos, muchos de ellos sin recursos para pagar una consulta particular. Durante años, estos hospitales han sido el único refugio de millones de familias. No fueron perfectos por supuesto, pero muchos recordamos haber recibido atención digna, cirugías, tratamientos y medicamentos, sin tener que vender lo poco que poseíamos…

Por eso resulta tan doloroso escuchar lo que viven hoy tantos pacientes. Hace días vi entrevistaban una señora afuera de un hospital en Ciudad de México. Contaba llorando el calvario que estaba viviendo con su hija enferma. La enviaban de un lugar a otro, sin conseguir obtener la estabilizaran ni los medicamentos que necesitaba, había estado comprándolos por su cuenta. Hasta que desesperada dijo algo que me partió el corazón: ¡Ya no tengo nada más que empeñar, y no quiero que mi hija muera! Imaginémonos un momento estar en su lugar. Tener un hijo enfermo, saber que existe un tratamiento y no contar con el dinero para conseguirlo.

¿Puede haber una impotencia más grande que ésta?

Y mientras miles de familias sufren, seguimos escuchando de las autoridades promesas de mejores hospitales, mentiras de insumos y medicamentos suficientes, Pero las enfermedades no sanan con mentiras ni esperan a que se cumplan las promesas.

Los niños con cáncer, no pueden esperar meses, una persona que necesita de urgencia una cirugía tampoco. Los enfermos que requieren medicinas, no pueden suspender su tratamiento, mientras las autoridades insensibles dan la espalda a sus ruegos….

Sabemos quién en los últimos años modificó destruyendo el sistema de atención para personas sin seguridad social. De manera irresponsable desapareció el Seguro Popular, un gran apoyo para los más pobres, el INSABI que nunca funcionó, llegando al IMSS-Bienestar, sin nuevas plazas para médicos, personal de salud, ni suficiente presupuesto. Cada cambio se dio con la promesa de mejorar como nunca los servicios ¿la están cumpliendo?

Pensemos en nuestros médicos y enfermeras No basta felicitarlos cada año, necesitan condiciones dignas de trabajo, insumos, equipos funcionando y remuneraciones justas. Porque ni el mejor médico puede hacer milagros si no tiene con qué atender sus pacientes. Recordemos algo fundamental la salud NO es un favor que nos hace el gobierno, es un derecho de todos los mexicanos. Por eso unámonos para exigir cuentas ¡Ya basta de pretextos y promesas!

No nos acostumbremos a ver madres suplicando medicamentos, enfermos esperando meses para una operación o médicos trabajando sin lo indispensable. Una sociedad se mide por la forma en que cuida sus enfermos. Y un gobierno demuestra su compromiso con los más necesitados no solo con palabras falsas, sino con realidades: salarios justos, atención, medicamentos, insumos, humanidad…

Esto último es lo que les falta a quienes tienen en sus manos la salud o la muerte.

¡Mujer mexicana forja tu Patria!

*- La autora es consejera familiar.

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